México está a punto de ser uno de los escenarios más importantes de América Latina, ya que espera recibir a los representantes de la oposición y del gobierno de Venezuela para que lleven a cabo un diálogo de conciliación.

El pasado jueves 5 de agosto, fue el presidente Andrés Manuel López Obrador quien dio a conocer esta noticia, asegurando que aceptaron ser sede de las conversaciones, pues su administración está en favor del diálogo y del acuerdo entre las dos partes.

De ese modo, se prevé que sea el próximo viernes 13 que en el país azteca se pongan sobre la mesa las dificultades económicas, sociales y políticas de Venezuela y se llegue a un acuerdo mutuo por el bien de las y los venezolanos.

Hasta el momento, aunque no se han oficializado los temas que abordarán de manera específica, medios locales aseguran que, mientras la parte opositora intentará negociar unas próximas elecciones generales libres y democráticas, así como el acceso a su país de ayuda humanitaria, los representantes del gobierno de Nicolás Maduro se enfocarán en el levantamiento de las sanciones económicas que han recibido en los últimos años, específicamente de Estados Unidos.

Al respecto, Norma Soto, internacionalista y académica de la Universidad La Salle, asegura que, de abordarse estos temas, son altas las probabilidades de que no se solucionen en una sola ronda de discusiones, debido a la delicadeza e importancia que hay detrás de cada uno.

“Los temas por sí solos son muy álgidos, requieren de tratarse con mucho cuidado, con un planteamiento que favorezca a ambas partes (…) Entonces, de manera inmediata no se dará nada, habrá quizás un acercamiento para estar en mayor armonía, que se marquen los señalamientos y las directrices que se seguirán en el futuro para la solución de toda esta serie de conflictos y de problemas internos, pero nada más”, asume.

Por otra parte, agrega que, si en verdad se quiere ver un cambio real, Nicolás Maduro y Juan Guaidó también deberían participar de manera directa en esta negociación, pero apartándose del escenario político para darle paso a otras opciones que saquen adelante a Venezuela.

“Mientras estén ellos dos, la situación va a seguir igual, bajo los mismos parámetros”, declara la catedrática.

Y aunque aún no se percibe que ninguno de los dos vaya a dimitir, la doctora Edith Serrano, académica de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, asegura que lo que sí se ve es una mayor disposición de ambas partes para dialogar a diferencia de años anteriores.

A inicios de este año, por ejemplo, tanto Maduro como Guaidó aceptaron reunirse a través del Acuerdo de Salvación Nacional, un proyecto impulsado por el líder opositor, el cual busca unir fuerzas para sacar adelante a los venezolanos de la crisis económica y sanitaria que han enfrentado con la pandemia del COVID-19.

Hasta el día de hoy no se ha llevado a cabo ese acercamiento, pero la disposición de ambos se quedó como una tentativa, esperando que sea el próximo diálogo en México el que llegue a concretar ese avance.

“La emergencia es insostenible y nuestra gente clama una solución. Debemos hacer esfuerzos para que los procesos de negociación que están por iniciar logren un acuerdo. Venezuela lo necesita”, sentenció Guaidó vía redes sociales.

El papel de México ante el diálogo en Venezuela

Con la llegada de los representantes de la oposición y del gobierno de Venezuela a territorio azteca, México vuelve a ser sede de un evento político internacional, con el único fin de reducir algunos de los conflictos del exterior.

De acuerdo con la doctora Edith Serrano, con este suceso el Estado Mexicano retoma un liderazgo en favor del diálogo político y vuelve a ocupar espacios dentro de su política exterior que desde años eran ya una tradición.

Y aunque ya se ha establecido que la administración mexicana no intervendrá en el diálogo de los venezolanos, actuando como una nación neutral, se espera que esa postura se mantenga a pesar de las orientaciones políticas que pueda tener el jefe de Estado.

“Algo que ha manejado mucho el presidente Andrés Manuel López Obrador es la no intervención en asuntos internos, que es un principio de política exterior que hemos tenido durante muchos años. Sin embargo, sabemos que el mandatario apoya de manera directa a Maduro y no tanto a Guaidó, por eso tiene que mantenerse al margen”, dice por su parte la maestra Norma Soto.

Esa buena relación entre ambos se vio reflejada desde hace tres años, cuando el político chavista posó junto a su homólogo mexicano en Palacio Nacional, luego de tomar posesión.

De ese modo, si el gobierno mexicano desea quedar bien a nivel internacional al ser sede del diálogo venezolano, la académica sostiene que no debe orientarse hacia ninguna postura, para que así México quede como un Estado neutral, con el único objetivo de ayudar a países latinoamericanos a resolver sus conflictos.

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