Para Estados Unidos, Rusia es un país de amenazas humillantes y promesas rotas.

Así lo dejó claro, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, en su vista a Ucrania, donde culpó a Moscú de violar el acuerdo de paz de Ginebra y de no hacer nada para resolver el conflicto.

“Es tiempo de que Rusia deje de hablar y empiece actuar, a actuar en los compromisos que hizo”, declaró Biden a los medios.

Además del apoyo moral, el segundo al mando de la Casa Blanca anunció que su país ofrecería un nuevo incentivo económico de 50 millones de dólares, de los que cerca de 11 millones servirán para organizar las elecciones ucranianas del 25 mayo.

Junto con esta intervención, Biden insistió en que Rusia no tiene derecho a interferir con la soberanía de otro país.

“Ninguna nación tiene el derecho de simplemente apoderarse de las tierras de otra nación. Nunca reconoceremos la ocupación ilegal de Rusia en Crimea”, reiteró.

“No van a caminar solos por este camino. Vamos a caminar con ustedes”, dijo Biden al primer ministro Arseniy Yatsenyuk, según CNN.

Para probar que no están solos, el Pentágono anunció que enviará 600 soldados a Polonia y los países Bálticos para comenzar a proteger la frontera este de la OTAN.

Washington sigue firme con su creencia de que Rusia manipula a los separatistas del este de Ucrania para que causen desorden social, por lo que Kiev anunció que hará una operación antiterrorista.en esa región.