En enero de este año, un español de nombre Paco Pastor escribió una carta al director del diario El País titulada “¿Acaso tienen miedo?”.

El texto decía lo siguiente: “Hoy los ciudadanos queremos pedir cuentas a nuestros representantes, queremos que nos escuchen, pedirles que gobiernen para nosotros.

“Queremos decirles que no pueden seguir por este camino y se lo decimos pacíficamente, en la calle o donde sea. Pero la respuesta del gobierno nos decepciona. Nos insultan y se aíslan aún más de nosotros”.

Lo escrito por Pastor hace cerca de nueve meses se cumplió.

Y es que cientos de manifestantes no fueron escuchados ni atendidos, después de que se lanzara una convocatoria por Internet para ocupar el Congreso español en el denominado “25-S”.

Este martes, los españoles salieron a las calles de Madrid para pedir una rendición de cuentas a un gobierno que consideran, cada vez más se aleja de los intereses populares.

Pero lo que los inconformes encontraron fue un Congreso blindado por más de mil 500 policías anti disturbios que ya los esperaban con anticipación.

El País reportó ayer 14 heridos y unos 24 detenidos, todo trasmitido en tiempo real por la cadena televisiva TVE, que expuso la brutalidad con la que la policía reprendió a los marchantes.

“Los delincuentes están del otro lado”, gritaron a coro quienes protestaban, parados en las calles aledañas al Congreso, cerca de la Puerta del Sol.

La movilización convocada por redes sociales habría provocado reacciones entre los políticos de España.

Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno en Madrid, advirtió que no se iba permitir, “bajo ningún concepto”, que “se rodee o se tome” el Congreso porque “eso sería delito”.

Se habló incluso hasta de un intento de golpe de Estado.

Sin embargo, lo único a lo que se acogían los manifestantes era al artículo 29 de la Constitución, el cual proclama el derecho de petición, que consiste en presentar propuestas de manera pacífica a la Cámara.