La mayoría de los países miembros de Naciones Unidas implementan el primer acuerdo global para aprovechar los beneficios de la migración y proteger a los inmigrantes indocumentados esta semana, no obstante, una docena de naciones se desvincularon de este primer intento para gestionar los flujos migratorios a escala internacional.

Naciones Unidas convoca a los países a una conferencia el 10 y 11 de diciembre en Marrakech, Marruecos, para adoptar formalmente el pacto que busca hacer la migración más segura y digna para todos

El texto del acuerdo, cuyo nombre oficial es Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, fue acordado por todos los Estados miembros de la ONU, con la excepción de Estados Unidos, en julio en la Asamblea General.

Desde entonces, varios países se divorciaron del texto a pesar de que respeta la soberanía de los Estados para gestionar sus fronteras y sus políticas migratorias.

Estados Unidos, Hungría, Australia, Israel, Polonia, Eslovaquia, República Checa, Austria, Suiza, Bulgaria, Bélgica, Letonia, Italia y República Dominicana se desmarcaron del pacto. Algunos argumentaron que el acuerdo es incompatible con su soberanía o que podría tener un efecto de incitación de la inmigración ilegal.


De acuerdo con el proyecto de documento final, el propósito de este pacto mundial es mitigar los factores que impiden que las personas puedan obtener medios de vida en sus países de origen, obligándolas a buscar futuro en otros lugares

Con el pacto, los países firmantes también pretenden reducir los riesgos y vulnerabilidades a que se enfrentan las personas durante las distintas etapas de la migración respetando, protegiendo y cumpliendo sus derechos humanos y proporcionándoles atención y asistencia.

“Nuestra intención es crear condiciones propicias que permitan a todos los migrantes enriquecer nuestras sociedades con su capacidad humana, económica y social, y hacer así que les sea más fácil contribuir al desarrollo sostenible a nivel local, nacional, regional y mundial”, cita el documento

El Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, dice que el acuerdo refleja el entendimiento común de los gobiernos de que la migración que cruza fronteras es, por definición, un fenómeno internacional y que para gestionar con efectividad esta realidad global es necesaria la cooperación entre los países para ampliar el impacto positivo para todos.


“Es un pacto importante para el mundo porque últimamente se han dado muchas olas migratorias a nivel internacional: los refugiados de Siria, la caravana de Centroamérica… Es una manera de regularlos”

Norma Soto Castañeda

Especialista en negocios internacionales

EU y más de diez países rechazan el pacto

Varios países se han desvinculado del pacto desde que fue firmado en julio del presente año. Esta situación está en contra de la esencia del documento sobre el proyecto. El texto reconoce que para aprovechar los beneficios de la inmigración y mitigar los riesgos y los retos que conlleva hace falta mejorar la colaboración entre países.

Uno de los países que nunca estuvo a favor del pacto sobre migración es Estados Unidos. El gobierno estadounidense dio el viernes un nuevo golpe a esta iniciativa.

En una larga declaración nacional, el gobierno del presidente Donald Trump asegura que el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular representa un esfuerzo de las Naciones Unidas para promover la gobernanza global a expensas del derecho soberano de los Estados de administrar sus sistemas de inmigración.

La declaración de Estados Unidos, país que abandonó las negociaciones en diciembre de 2017, describe una serie de objeciones al documento, como una disposición que establece que la detención de los migrantes debe ser un último recurso, argumentando que esto era incompatible con la ley local.

A Estados Unidos también le preocupa que el acuerdo minimice el costo de la inmigración a los países de destino, como la pérdida de oportunidades de empleo para los trabajadores poco calificados y tensiones en los servicios públicos.

Hungría también se retiró del pacto el año pasado y desde entonces Australia, Israel, Polonia, Eslovaquia, República Checa, Austria, Suiza, Bulgaria, Bélgica, Letonia, Italia y República Dominicana renunciaron al pacto o expresaron fuertes reservas.

En el caso de Hungría, la razón esgrimida por el presidente Viktor Orban, es que considera que el pacto es peligroso y puede incitar a millones de personas a tomar ese camino.


Por su parte, el gobierno de Polonia cree que el pacto no garantiza la seguridad nacional y el argumento de Italia es que el acuerdo tiene que ser discutido con tiempo por el Parlamento

Ante este comportamiento de algunos integrantes de la ONU, la representante especial para la migración internacional, Louise Arbour, que presidirá la conferencia de Marrakech, recuerda que todos estos países estaban en la mesa cuando se adoptó el Pacto Mundial y considera que el espíritu del multilateralismo se ve afectado si se desvinculan de un documento que acordaron hace pocos meses.

“Defendieron sus intereses durante seis meses y es muy decepcionante ver este tipo de revés poco después de que se acordara el texto”, señala.

Beneficios para los países

Por otra parte, la internacionalista Soto Castañeda considera que el pacto permitiría a los países tener más control sobre el flujo migratorio, sin embargo, si los gobiernos no son capaces de generar empleo y desarrollo en su territorio tendrán problemas porque las personas no podrán salir a otras regiones para buscar oportunidades.

“Las personas ya no se podrán mover por este pacto internacional y eso puede generar otros problemas como violencia y descontento social en los países. Si eso no se resuelve de manera inmediata e interna, entonces eso provoca desequilibrios económicos porque se incrementaría el desempleo”, comenta Soto Castañeda.

Contenido del pacto

El pacto se estructura en torno a 23 grandes objetivos. Entre esas metas, hay algunas genéricas como la cooperación para abordar las causas que motivan la migración o mejorar las vías de migración legal.

Sin embargo, también hay compromisos concretos, como medidas contra la trata y el tráfico de personas, evitar la separación de las familias, usar la detención de migrantes sólo como última opción o reconocer el derecho de los migrantes irregulares a recibir salud y educación en sus países de destino.

Los Estados se comprometen también a mejorar su cooperación al momento de salvar vidas de migrantes, con misiones de búsqueda y rescate, y garantizando que no se perseguirá legalmente a quien les dé apoyo de carácter humanitario.

Además, los gobiernos prometen garantizar un regreso seguro y digno a los inmigrantes deportados y no expulsar a quienes se enfrentan a un riesgo real y previsible de muerte, tortura u otros tratos inhumanos.

El acuerdo no es vinculante y deja claro que cada Estado es soberano para determinar sus propias políticas en este ámbito. Es urgente que se implemente el pacto porque las crisis migratorias de las diferentes regiones provocan el fallecimiento de personas.

Los últimos datos de la Organización Internacional para las Migraciones muestran que en lo que va de año 3 mil 381 personas han muerto en las rutas migratorias de todo el mundo, la mayoría en el Mediterráneo, donde 2 mil 160 personas se han ahogado intentando cruzar para alcanzar las costas europeas.