La crisis por el coronavirus es de nuevo un punto de desencuentro entre Estados Unidos y China. Los países reanudaron la batalla que inició en 2018 con la guerra de aranceles y que se ha acentuado debido a sus posturas para enfrentar la emergencia sanitaria.

Durante su intervención en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Donald Trump, presidente de Estados Unidos, lanzó un nuevo ataque y pidió al organismo exigir al gobierno chino que rinda cuentas por infectar al mundo.

El discurso pregrabado que envió el mandatario estadounidense a la reunión anual de la ONU tuvo una carga nacionalista y fue una clara afrenta contra China y la Organización Mundial de la Salud (OMS), a quienes responsabiliza de la crisis que ha causado el COVID-19 en el mundo.


El coronavirus ha infectado a más de 6.9 millones de personas en Estados Unidos, país que superó las 200 mil víctimas mortales

“En los primeros días del virus, China prohibió los viajes dentro del país mientras permitía que los vuelos abandonaran China e infectaran al mundo. El gobierno chino y la Organización Mundial de la Salud declararon falsamente que no había pruebas de transmisión entre humanos”, acusó el político neoyorkino.

El mensaje fue un escaparate para el republicano, quien se encuentra en campaña en la búsqueda de un segundo periodo al frente de la Casa Blanca, y tampoco perdió la oportunidad para declarar que Estados Unidos cumple con su destino de “país pacificador”, como ocurrió con su papel de mediador para la firma de los Acuerdos de Abraham en Oriente Medio y las negociaciones de paz en Afganistán.

Sin embargo, el dragón chino se encargó de endurecer la imagen del Trump pacifista. Zhang Jun, embajador de China ante la ONU, acusó al mandatario de esparcir “un virus político” durante su participación en la asamblea de la Naciones Unidas.

“Cuando la comunidad internacional está peleando realmente duro en contra del COVID-19, Estados Unidos está diseminando un virus político en la Asamblea General”, dijo a periodistas Zhang Jun.

Para los expertos, las declaraciones del mandatario ante la comunidad internacional tienen una carga electoral, que le sirvió para señalar al culpable de la emergencia sanitaria que tiene a Estados Unidos en una crisis económica.

El país norteamericano es el que registra un mayor número de contagios a nivel internacional, con 6.9 millones de casos acumulados. A esto se suma que superó las 200 mil víctimas mortales de la enfermedad.

“A Donald Trump no le han pasado factura los temas raciales, de género o su relación con algunos dictadores, el único asunto que ha causado una debacle en su popularidad es su manejo de la pandemia, por lo que busca atajar la incertidumbre por la enfermedad poniéndole nombre y apellido al causante de la crisis”, opina Juan Pablo Galicia, consultor y analista político.

China y Trump: Viejos enemigos

El presidente Donald Trump en diferentes ocasiones ha culpado a China de esparcir el coronavirus, cuyo origen fue reportado por el gigante asiático a finales de 2019. Sin embargo, la enemistad entre Pekín y Washington inició con la guerra de aranceles que protagonizan desde 2018 y que ha puesto en jaque al comercio internacional y la relación de empresas tecnológicas de ambas naciones.

No obstante, la emergencia sanitaria se ha convertido en el escenario más común de la pelea para el mandatario estadounidense, quien asegura que el país asiático creó el virus en un laboratorio, al que ha calificado con el “virus chino”.

A esto se suman sus críticas al régimen asiático por considerar que hay falta de transparencia respecto a la información que ha proporcionado para encubrir la dimensión de la enfermedad para lo que ha contado con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La realidad es que la pandemia tiene en jaque al presidente republicano, cuya aprobación de su gobierno registró un retroceso debido a la emergencia, lo que no es una sorpresa ante su negativa a parar las actividades económicas pese al incremento de enfermos y muertos en su país.

De acuerdo con un sondeo que realiza la consultora Gallup, el 15 de diciembre del año pasado 54 por ciento de los estadounidenses aprobaban la labor del presidente, porcentaje que se redujo a 42 por ciento el 13 de septiembre de este año. En tanto, en el mismo periodo la desaprobación del mandatario pasó de 45 a 56 por ciento.

El COVID-19 logró contagiar a la economía estadounidense, que se desplomó 31.7 por ciento en el segundo trimestre del año, cuando la fortaleza del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) era uno de los pilares de la campaña de Trump.

Al respecto, Juan Pablo Galicia considera que la base de votantes del candidato republicano sí resiente la desaceleración económica, lo que causa cierto descontento con el gobierno. Sin embargo, a medida que se acerca el 3 de noviembre, día de la elección, este reclamo se puede ir diluyendo, lo que da una oportunidad al mandatario de permanecer al frente del gobierno de Estados Unidos


Culpar a China es una estrategia política, de otra manera se tendría que ver qué se ha hecho país por país y ver qué ha logrado cada gobierno y Trump saldría perdiendo. Pero, mientras más se abra la economía la gente va a regresar a la normalidad y en la normalidad tiene oportunidad de repetir en la Casa Blanca

Juan Pablo Galicia

Analista y consultor político

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