Paul Manafort, quien fuera jefe de campaña del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pisará la cárcel luego de que una jueza ordenará la medida tras las indagaciones del fiscal especial Robert Mueller sobre la intromisión rusa en las elecciones de 2016.

La jueza federal Amy Berman Jackson ordenó finalizar el arresto domiciliario de Manafort y su envío a prisión para que enfrente cargos por obstrucción de la justicia.

“No puedo hacerme de la vista gorda, (Manafort) ha abusado de la confianza depositada en él hace seis meses”, dijo la jueza al dictar la medida precautoria.

Apenas la semana pasada, un juzgado federal acusó al ex funcionario de obstrucción de la justicia y asociación ilícita, lo que se suma a algunos cargos que ya enfrentaba de tiempo atrás.

En noviembre de 2017 Manafort se entregó al FBI para responder por acusaciones que pesaban en su contra por la injerencia del Kremlin en las elecciones presidenciales del 2016.

Como jefe de campaña de Donald Trump, entre junio y agosto de 2016, participó en reuniones con autoridades rusas sin hacer pública esa información.

El presidente de Estados Unidos respondió a la medida impuesta por la jueza mediante un tuit en el que publicó: “No sabía que Manafort era el jefe de la mafia. ¿Qué hay de Comer, Crooked Hillary y todos los demás? ¡Muy injusto!”.

Sin embargo, Trump se equivocó al referirse a la detención preventiva del ex funcionario, al calificar la decisión de Berman Jackson como una “dura sentencia” pues, en realidad, no ha sido condenado por ningún delito ni sentenciado.