El día de ayer, en todos los edificios públicos de Estados Unidos la bandera nacional se extendió en honor al Día de los Pueblos Indígenas, una fecha que, por primera vez, un presidente conmemoró de manera oficial.

Antes del arribo de Joe Biden a la Casa Blanca, aunque algunos jefes de Estado enfatizaban la importancia de sus comunidades originarias, ninguno llegó a proclamar un día dedicado a ellas ni a su herencia cultural y social.

En vez de eso, cada segundo lunes de octubre desde 1971, la mayoría de los estadounidenses celebraban el Columbus Day, o Día de Colón, en referencia a la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492.

Al respecto, Jen Psaki, secretaria de prensa de la Casa Blanca, confirmó que el gobierno federal respetará a partir de ahora ambas conmemoraciones, dejando en claro que la administración Biden-Harris apoya las distintas ideologías de sus ciudadanos.

Raquel Saed, especialista en política y medios de Estados Unidos de la Universidad Iberoamericana, opina en ese sentido que la administración demócrata decidió respetar tanto el Columbus Day como el Día de los Pueblos Indígenas a fin de evitar un conflicto.

Para ella, esta decisión se impulsó como parte de una tendencia mundial de reconocer a las minorías, y a su vez tratar de homogeneizar a las sociedades, dejando de excluir a los grupos que estaban bastante segregados.

Por su parte, el maestro Óscar Abad, especialista en diplomacia y Relaciones Internacionales de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, añade que la conmemoración del Día de los Pueblos Indígenas fue una manera muy acertada de reivindicar un reclamo sumamente válido por parte de las personas que históricamente han sido oprimidas.

“Creo que este tipo de liderazgos siempre será bienvenido a nivel internacional, porque nos permiten construir una realidad mucho mejor que la que teníamos en el pasado, nos permite darnos cuenta que podemos generar perspectivas mucho más incluyentes y respetuosas”, destaca.

Por otro lado, señala que esta conmemoración no la había impulsado ningún otro jefe de Estado anterior a Joe Biden, porque al ser presidentes de un país tan importante a nivel mundial, eso iba a generar un compromiso respecto a sus comportamientos a futuro, lo cual sería difícil de cumplir tomando en cuenta que la Unión Americana ha sido conocida por abusar en diferentes ocasiones de algunas de sus sociedades o pueblos, justo como en 2020 la comunidad afroamericana lo demandó tras la muerte de George Floyd en manos de un policía norteamericano.

“Entonces, el Día de los Pueblos Indígenas genera una compromiso moral a futuro para el actuar de los próximos gobernantes y administraciones estadounidenses, y así se comprometan a reconocer el valor que tiene el otro a diferencia de la imposición que muchas veces prevalece en la óptica de los intereses estadounidenses”, dice.

Los radicales, el reto de Biden ante el Día de los Pueblos Indígenas

Antes de la llegada de los demócratas al mando del Ejecutivo, la administración de Donald Trump carecía de una política en favor de sus comunidades originarias, llegando incluso a invadir parte de sus tierras en 2017.

Pero aunque el gobierno del magnate ya terminó, dejando a los pueblos indígenas en manos de los demócratas, en Estados Unidos siguen estando presentes las personas que concordaban con sus ideologías, representando hoy en día un desafío para el actual mandatario.

En ese sentido, el maestro Abad opina que el principal reto para la administración de Biden en torno al impulso del Día de los Pueblos Indígenas será poder controlar los grupos radicales que seguramente se intensificaron tras la conmemoración de ayer.

“Creo que ese va a ser su principal reto, cómo generar conciencia en aquellos que tal vez no comparten esta misma óptica de reconocimiento a las desigualdades”, asimila.

Sin embargo, deja en claro que, a pesar de los desafíos que el presidente tenga de frente con su nueva conmemoración, con el tiempo sin duda generará ciudadanos mucho más cuidadosos y respetuosos para con todos los grupos y no sólo ante quienes han tenido un discurso de dominación.

“Como pasa en la vida, en la política todo individuo es dueño de sus pensamientos y esclavo de sus palabras, y el que una figura como el presidente de Estados Unidos exprese este tipo de afirmaciones, va a generar una política mucho más consciente y con ciudadanos más respetuosos”, opina.

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