El gobierno interino de Bolivia apostó por la creación del Grupo Antiterrorista (GAT) de La Paz para contrarrestar los efectos de la violencia que se vive en el país y hacerle frente a las agrupaciones culpables de sembrar terror.

Este cuerpo especial, conformado por 70 policías, tendrá la misión de garantizar la defensa de la patria bolivariana.

“Este grupo antiterrorista tiene como principal objetivo desarticular a todas aquellas células que amenacen a nuestra patria”, dijo el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, en un acto oficial este martes.

La decisión de crear el GAT surgió luego de que la presidenta interina de Bolivia Jeanine Áñez denunciara que en las protestas que apoyan al político Evo Morales se encontraban inmiscuidos colombianos, peruanos, cubanos y venezolanos.

Mercedes Baltazar, internacionalista y socia de la consultora especializada en comunicación Meraki, comenta que la presidenta de Bolivia duda de las personas provenientes de Colombia, Perú, Cuba y Venezuela debido a que Evo Morales siempre estuvo alineado con los gobiernos de cada uno de estos países.

Además, la especialista asegura que las personas de esas nacionalidades sí pueden tener vínculos con las manifestaciones en favor a Morales porque él era uno de los aliados del expresidente Hugo Chávez y el mandatario Nicolás Maduro.

El político de ascendencia aymara que ahora se encuentra en México también mantuvo relaciones cercanas con los jefes de Estado de Cuba.

“Los casos peruanos y colombianos son interesantes. A primera vista pareciera que habla de una confrontación con las naciones, pero Colombia fue uno de los primeros países en reconocer a Jeanine como presidenta. Con Perú es lo mismo, el grupo que apoya a los cocaleros es el que le dio mayor soporte a Evo para lograr más legitimidad en 14 años de mandato”, detalla la internacionalista.

Ciclos pendientes

El grupo antiterrorista surge en el contexto de los enfrentamientos entre opositores y oficialistas, civiles, fuerzas combinadas del ejército y policías que no han cesado desde hace más de un mes.

Además de los cientos de heridos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha registrado la muerte de 33 personas en las protestas y represiones.

El panorama al que se enfrenta este país tuvo su origen en el último ejercicio electoral, en el cual hubo muchas dudas respecto a la legalidad del proceso que llevó a Evo Morales a la presidencia del país.

Por otra parte, Jeanine Áñez se autoproclamó presidenta y pudo tomar el poder gracias al apoyo de los militares, pero su llegada al gobierno de Bolivia causa controversia porque no todas las acciones que ha implementado han dado buenos resultados.

33

personas han muerto en Bolivia durante las protestas

Las medidas menos acertadas que ha tomado hasta el momento recaen en el decreto que permite a todos los policías y militares el uso de la violencia para frenar las manifestaciones. Otro de sus desaciertos es convocar a elecciones aún cuando no existen las condiciones para hacer una transición pacífica.

La internacionalista Baltazar asegura que lo único que había logrado Bolivia en los últimos años se irá para abajo si sigue la violencia, pues nadie querrá invertir en el país, porque a nadie se le puede garantizar estabilidad.

“También se necesita poner atención a los derechos humanos, muchas personas pagan las consecuencias aún sin entender el porqué. Por otra parte, se deben garantizar las elecciones y restablecer el régimen”.

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