Theresa May llegó al poder tras la renuncia de David Cameron como primer ministro en julio del 2016

A unas horas de que los británicos acudan a las urnas para renovar el Parlamento, la permanencia de Theresa May como primera ministra del Reino Unido pende de un hilo.

Los cuestionamientos sobre la postura del gobierno británico en las negociaciones por el brexit, pero sobre todo los ataques terroristas en los últimos días le han dado un giro inesperado a la jornada electoral de este próximo jueves 8 de junio.

May, quien llegó al poder tras la renuncia de David Cameron, convocó de manera sorpresiva a eleciones generales el pasado mes de abril, en un intento por fortalecerse a través del respaldo en las urnas.

Sin embargo, en las últimas semanas Partido Conservdor se ha ido rezagando en las preferencias y el Partido Laborista ha recortado distancias.

Si apenas hace un mes los sondeos de intención de voto le otorgaban a los conservadores una ventaja no menor a 20 puntos, hoy esa franja se reduce según los sondeos a un número entre 4 y 9 puntos.

El Partido Laborista ha vuelto a la pelea de la mano de Jeremy Corbyn, e incluso algunas de las mediciones ya hablan de un empate técnico.

Los británicos mantienen reservas sobre la proyección de un resultado debido a la inesperada votación de hace un año en el referéndum por el Brexit.

Aunque es muy probable que Theresa May conserve el cargo como primera ministra, lo haría desde una posición mucho más débil que cuando tomó el relevo de Cameron. Aún ganando, la mandataria saldría derrotada.

Cuando el 18 de abril anunció la convocatoria para elecciones generales, May estaba convencida que se aseguraría una mayoría absoluta en el Parlamento, se fortalecería su mandato y su posición de liderazgo de cara a las negociaciones con la Unión Europea.

Sin embargo, si hace dos meses se auguraba que los conservadores arrasarían en la votación y conseguirían la mayoría parlamentaria, lo más probable es que el partido de May quede lejos de esa mayoría y obligado a pactar con otras fuerzas políticas.

Incluso hay algunos analistas que consideran que dependiendo de los resultados, y si estos son desfavorables para May, el propio Partido Conservador podría operar su destitución y buscar el nombramiento de un nuevo primer ministro.

El cálculo político de May fue errado y perdió la apuesta de adelantar tres años los comicios.

El factor Brexit

Tanto May como el Partido Conservador calcularon que la campaña se centraría principalmente en la postura del gobierno británico de cara a las negociaciones del Brexit con la UE.

Cuando fungía como ministra del Interior en el gabinete de David Cameron, la ahora primera ministra fue una de las opositoras al Brexit.

Tanto May como Cobryn -su principal adversario- hicieron campaña a favor de la permanencia en la Unión Europea.

Sin embargo, en el desarrollo de las campañas, los dos grandes partidos de Gran Bretaña han tomado posiciones encontradas.

Mientras May ha hecho campaña por defender condiciones más duras y exigentes para la Unión Europea y buscando posicionarse como la líder firme y adecuada para las negociaciones con Bruselas, las dudas sobre la conveniencia de esta estrategia han minado en la campaña.

Aunque el proceso está en marcha y es prácticamente irreversible, la sociedad civil y clase política británica no lucen convencidos ante el endurecimiento de la postura de May como la mejor posición.

Dando por descontado que conforme avanzan los días cada vez hay más dudas de que el Brexit haya sido una decisión acertada, y sobre todo porque no se vislumbra un final que satisfaga a todas las partes.

Los laboristas se han mantenido más ambiguos en este debate, dejando incluso abierta la posibilidad a retrasar la salida o replantearla según las condiciones en que se vaya desarrollando el proceso.

Los partidarios de Cobryn se han fortalecido trayendo al debate temas como el recorte a programas sociales anunciado por May -del que después dio marcha atrás- y al replanteamiento de la reforma de asistencia social.

La sombra del terrorismo

El terrorismo es el factor que sin duda ha incidido más en las campañas electorales.

Dos atentados terroristas en los últimos días en dos de las principales ciudades del Reino Unido, Manchester y Londres, le han dado una nueva dimensión a la contienda política, a escasas horas de que los británicos salgan a votar.

Tras el atentado del pasado sábado en Londres, y la suspensión de las actividades de campaña el domingo, tanto May como Cobryn reanudaron con fuerza el lunes descalificándose uno al otro.

La primer ministra reivindicó su postura de apostar por un Brexit duro y afirmó que Cobryn no sería el indicado para liderar esta negociación.

Además de acusarlo de haberse opuesto a todas las leyes antiterroristas y de no estar capacitado para hacer frente al desafío de la seguridad que enfrenta Gran Bretaña.

Cobryn respondió con firmeza a la primer ministra e incluso pidió su dimisión por haber sido responsable, como ministra del interior, de recortar el número de policías en cerca de 19 mil plazas., dando a entender que esa decisión ha sido un factor determinante que ha mermado la respuesta oficial ante la amenaza terrorista.

Pierden peso

En los últimos días, los sondeos muestran que se reduce la ventaja del partido 
en el poder:

>> 20

Puntos de ventaja tenía el Partido Conservador hace un mes

>> 4-9

Puntos de ventaja ante el Partido Laborista es la tendencia actual

Proceso británico

Aunque la permanencia de Theresa May está en juego, los votos llegan en otro sentido:

<< Los británicos no votan directamente por su primer ministro.

<< Lo que está en juego en las urnas es la renovación del Parlamento.

<< El partido político con mayor número de escaños será el partido en el poder y la Reina nombra primer ministro al líder del partido que vence en los comicios.