En Estados Unidos las protestas contra el racismo no se acaban. A una semana de que seis mujeres de ascendencia asiática fallecieran por heridas de bala en tres diferentes spas de Atlanta, los estadounidenses no han bajado la guardia.

Este fin semana, cientos de personas salieron a las calles de Nueva York, San Francisco, Washington y Atlanta para darle voz al movimiento #StopAsianHate, el cual busca reforzar la seguridad hacia los asiáticoestadounidenses.

Aunque las autoridades aún no han confirmado que el ataque del pasado 16 de marzo haya sido por motivo de odio racial, estos asesinatos sólo llegaron a reafirmar lo que ya se sabía desde el inicio de la pandemia, que en Estados Unidos aumentó la violencia hacia las personas de ascendencia asiática.

De acuerdo con la organización Chinese for Affirmative Action (CAA), a través de su iniciativa Stop AAPI Hate, de marzo de 2020 a febrero de 2021 recibieron tres mil 800 informes de incidentes de odio contra asiáticos en todo el país.

Según su último reporte, el 68.1 por ciento fue víctima de acoso verbal; 20.5 de rechazo; 11.1 de agresión física; 8.5 de violaciones de derechos civiles, como discriminación laboral y rechazo en el servicio de transporte; y 6,8 de acoso online.

Además, se registró que las mujeres de ascendencia asiática denuncian incidentes de odio 2.3 veces más que los hombres.

Ante esto, el presidente Joe Biden ha señalado, junto a la vicepresidenta Kamala Harris, que los estadounidenses no pueden quedarse callados. “No podemos ser cómplices. Tenemos que hablar. Tenemos que actuar”.

Actualmente, el líder demócrata está impulsando la ley COVID-19 Hate Crimes Act, instando al Congreso a que la apruebe lo más rápido posible para así acelerar la respuesta del gobierno federal ante los delitos de odio exacerbados durante la pandemia.

“Apoyaría a los gobiernos estatales y locales para mejorar la denuncia de delitos de odio y garantizaría que la información sobre delitos de odio sea más accesible para las comunidades asiático-americanas”, detalló Biden.

Ante el plan del jefe del Ejecutivo, la maestra Raquel Saed, profesora de la Universidad Iberoamericana y especialista en política y medios de Estados Unidos, asegura que sin duda esta ley podría bajar la discriminación, “porque esa es la parte de la acción”, pero no el racismo.

Para alcanzar ese objetivo, la catedrática reafirma que se debe tomar bastante tiempo y no dar por terminadas las discusiones, el debate o las conversaciones al respecto, sino continuar como sigue pasando con los movimientos #BlackLivesMatter y el #MeToo.


Las leyes pueden influir en la acción, pero no en el pensamiento de las personas o en lo que siente una gran parte de la sociedad

Raquel Saed

Especialista en política y medios de EU

Para eso se requieren medidas como las que están tratando de tomar los grupos activistas como el Black Lives Matter o lo que están haciendo las mujeres, que es tratar de cambiar ese estereotipo y esta posición de un rol en la sociedad por algo diferente, algo de igualdad”, señala.

¿El cambio contra el racismo de Biden?

Luego de que el expresidente Donald Trump terminara su mandato, siendo éste uno de los mandatarios que más discursos discriminatorios y raciales emitió, gran parte de los estadounidenses le han apostado a que Biden terminará con esa faceta e impulsará un cambio positivo.

Al respecto, la especialista de la Universidad Iberoamericana detalla que es aún precipitado hablar de grandes cambios con el líder demócrata, sobre todo porque en cuatro años pueden pasar muchas cosas, como que el político se reelija o alguien más lo releve; sin embargo, lo que sí se pueden hacer son pequeñas acciones.

Para la maestra Saed, además de las leyes, en los movimientos antirracistas deben incluirse a los medios de comunicación para expandir el mensaje, y sobre todo, no excluir a nadie.

“Estas personas que se han expresado tan abiertamente en manifestaciones racistas y en movimientos racistas va a ser difícil que se callen. Creo que la única forma de hacerlo es incluirlos en la discusión, no excluirlos, tomar medidas para también beneficiarlos a ellos (…) Elaborar una narrativa en la que se sientan parte de esto”, sostiene.

En ese sentido, se espera que las acciones gubernamentales en favor del no racismo y la discriminación no se frenen, así como tampoco los movimientos que representan a las distintas minorías que habitan en EU.

“Ojalá no se apague (el #StopAsianHate) como una ráfaga nada más, una llamarada. Ojalá que sí siga, y que si van a elaborar leyes, que éstas sean generales, para todos, porque ahorita estamos hablando de los afroamericanos y de los asiáticos, pero ¿qué me dices de todos los latinos? Al rato van a ser ellos quienes van a salir a manifestarse”, concluye Saed.

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