Los güeritos, los whitexicans (o blanjicanos), los blancos, tienen el color del privilegio en este país. Algunos se dan cuenta, otros solo disfrutan las bondades que ofrece el tono de piel. Son apenas unos apuntes de El color del privilegio (Planeta, 2020) escrito por Hernán Gómez Bruera.

De acuerdo con el internacionalista, los mexicanos tenemos que acostumbrarnos a enfrentar a los mexicanos privilegiados y enfrentarlos cuando hagan un acto racista, ya que de otra manera se puede ser un cómplice.

Un ejemplo son los actos de “selección” de personas para el ingreso a un antro.

“Simplemente prestarte a esta lógica tan repugnante, desde mi concepción, es una forma de racismo pasivo, porque está en nuestras manos vivir en una sociedad sin racismo y eso implica que nos hagamos cargo y que detengamos los actos racistas, que no celebremos el chiste racista, que cuando veamos un acto racista frente a nuestros ojos digamos algo. Confrontemos al racista en ese momento, no dejarlo pasar porque al final el que deja pasar ese tipo de cosas es cómplice”, explica el académico.

Al respecto, afirma que este libro definitivamente confronta pero el debate al respecto es necesario.

“No hay que evitar la polarización. No hay que evitar la polarización ni el encono. El encono ya está ahí y es natural, y la polarización o eso que llaman la polarización yo no lo veo como algo malo necesariamente en la medida en que polarizar implica politizar. Si estos temas no se politizan no vamos a avanzar”, explica.

Señala que los actos de racismo y discriminación contra la gente morena tienen que ser evidenciados y los racistas tienen que ser señalados de frente.

“Tenemos que generarnos indignación al ver actos de racismo y expresiones racistas y cada vez que las veamos, las presenciemos, tenemos que gritarle al racista que está siendo racista, al otro y a uno mismo porque no es nada más al otro. Sí tiene que ser un tema que genere polémica intensa”, sugiere el autor.

“Polarizar en el fondo es confrontar y tenemos que confrontar ideas y discutir sobre estos temas, si no siempre queda como algo muy distante”, añade.

Critica que en ciudades como la CDMX y otros puntos de la República se normalicen algunos actos de racismo en contra de gente morena.

“Es un escándalo que esto siga ocurriendo en México a esta altura del partido. En la Ciudad de México donde además hay una legislación penal que en teoría lo prohíbe, y es una práctica cotidiana. Vayan a Masaryk (colonia Polanco) un día y vean cómo escogen a la gente a partir de criterios racistas, y es un escándalo que eso existe y es un escándalo que vayamos a ese tipo de lugares porque cuando uno va a ese tipo de lugares está siendo racista porque les estás dando dinero para que lo sigan haciendo”, sentencia Hernán Gómez Bruena.

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