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POLíTICA

Con conciliación, Pedro Castillo podría enfrentarse a la oposición que busca su destitución

Hace cuatro meses, Pedro Castillo saludaba a sus ciudadanos con las manos en alto y la banda presidencial sobre su pecho, agradeciéndoles la confianza por haberlo elegido como su nuevo presidente.

Hoy, ese escenario parece estar esfumándose, luego de que la oposición demostrara estar dispuesta a destituir al jefe de Estado por “incapacidad moral”, y por representar a “una persona peligrosa para la democracia” peruana.

Estos señalamientos se impulsaron con el argumento de que Castillo podría estar influyendo en los ascensos de las Fuerzas Armadas para favorecer a algunos de sus amigos, y por incluir en su equipo de trabajo a personas vinculadas con el terrorismo y el tráfico de influencias, puntos que a la fecha no se han podido confirmar.

Además, a través de un comunicado, el partido derechista Avanza País puntualizó que otros factores en contra del gobierno eran “la economía paralizada y el desempleo alarmante”.

En ese sentido, para conseguir la dimisión de Castillo, la diputada Patricia Chirinos confirmó que había acumulado 28 de los 26 votos que se le pedían para continuar con ese proceso. Sin embargo, requerirá más que eso para lograr su objetivo.

Si la petición de Chirinos avanza hasta acumular 52 votos con ayuda de otros grupos políticos como Fuerza Popular y Renovación Popular, entonces el mandatario, o su abogado, será invitado al Parlamento para defenderse.

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Después, se deberá realizar una nueva sesión parlamentaria donde, de obtenerse 87 votos, finalmente se podría destituir al mandatario.

Ante estas posturas, Castillo ha reafirmado que se está pidiendo la renuncia de una persona que ha sido elegida por el pueblo, por lo que le exigió a los congresistas que mejor opten por rendir cuentas al país de lo que ellos han realizado en los días que llevan en el cargo.

“Tanto los congresistas como el gobierno hemos sido elegidos en la misma fecha y oportunidad, y debo decirles que es momento de que el Congreso le rinda cuentas al país sobre estos más de 100 días. ¿Qué cosa están haciendo por el Perú?”, detalló.

Respecto a este escenario, se espera que, a pesar de las diferencias, el presidente empiece a conciliar intereses con la oposición y sus respectivos representantes, con el fin de que estos no obstaculicen lo que resta de su gobierno, asegura la doctora Claudia Edith Serrano Solares, miembro de la Unidad Académica de Estudios Regionales (UAER) de la UNAM.

“Es innegable que hay diferencias en cuanto al proyecto político que tiene cada uno de esos partidos con la figura de Pedro Castillo, pero pese a eso debe establecerse un canal en común, porque hasta que no se logre una coalición, difícilmente la oposición va a dejar de ser un obstáculo para él”, menciona.

Por otro lado, la doctora añade que la molestia de parte de los opositores hacia el jefe de Estado también se originó por el margen que Castillo ha manejado en torno a las críticas en su contra, pues sólo en pocas ocasiones ha decidido intervenir con algunos comentarios.

Bajo esa perspectiva, se espera que el mandatario continúe manteniéndose al margen de los señalamientos hacia su figura, con el objetivo de que los congresistas que puedan votar a favor de su destitución piensen dos veces esa opción, asegurándose que Castillo no pretende impulsar confrontamientos, sino todo lo contrario.

En busca de unión partidaria

Para evitar a toda costa la dimisión de su cargo como jefe de Estado, Pedro Castillo podría requerir más que la conciliación con sus opositores, sino también con los miembros de su propio partido.

A inicios de octubre, medios locales dieron a conocer que la relación entre el presidente y el partido que lo llevó al Palacio de Gobierno, Perú Libre, se había quebrantado por considerar que el mandatario dio un giro a la centroderecha, abandonando las creencias con las que se impulsó en el escenario político.

Así también, la relación se agudizó tras la solicitud de renuncia de Guido Bellido como primer ministro, un miembro importante de Perú Libre, reemplazándolo por la abogada Mirtha Vásquez, a quien el partido del presidente no respaldó.

De ese modo, se prevé que Castillo entable comunicación a corto plazo con sus partidarios, y ellos a su vez lo respalden ante la oposición.

Respecto al apoyo que otros presidentes le podrían dar al peruano en esta situación, la doctora Serrano Solares destaca que esto es más complicado de llevarse a cabo, pues a pesar de la buena relación que tengan con él, optarían por la no intervención en asuntos internos del país.

“En caso de que Pedro Castillo lo solicite, algunos de sus homólogos latinoamericanos podrían hacer una declaración, pero recordemos que primero que nada se debe respetar el principio de determinación de los pueblos y la no intervención”, señala.

 

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