Poco más de tres décadas tuvieron que transcurrir para que la relación entre Nicaragua y Taiwán se rompiera, dándole la bienvenida a Managua a China, el rival político más importante de Taipéi.

Fue en diciembre pasado que la cercanía entre el Estado asiático y el latinoamericano llegó a su fin, luego de que Denis Moncada, canciller nicaragüense, asegurara que las autoridades de su país preferían atender el principio de “una sola China”, el cual establece que Taiwán es parte del territorio chino y no una nación independiente como lo ha demandado por años.

Bajo esa decisión, el gobierno del presidente Xi-Jinping reabrió su embajada diplomática en Nicaragua, expandiendo con ello su presencia en América Latina.

Fernando Neira Orjuela, miembro del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM, comenta al respecto que, en materia de relaciones exteriores, el regreso de Pekín a Nicaragua sólo confirma la tendencia que China ha establecido desde hace años al apoyar a los gobiernos de izquierda.

En ese sentido, es bien sabido que el gigante asiático es un socio leal de otros gobiernos con ideología izquierdista, específicamente en América Latina, como Cuba y Venezuela, agregándose recientemente Nicaragua, donde, al igual que los Estados anteriores, una gran parte de la comunidad internacional los critica por mantener un mandato sin el suficiente respaldo democrático.

“Otro elemento en materia de política que hay en este tema tiene que ver con el conflicto que hay entre China y Estados Unidos por el intervencionismo en América Latina: la Unión Americana sabe que China viene ganando cada vez más espacios en esta región y eso podría agregarle un elemento más a su riña bilateral”, añade el doctor.

Por otro lado, con la llegada de China a Nicaragua a través de su embajada, además de reanudar las relaciones políticas que fueron interrumpidas a principios de los años 90 con el inicio del gobierno de la expresidenta Violeta Chamorro, sin duda el sandinista Daniel Ortega podría conseguir beneficios económicos de parte de Pekín para impulsar a su Estado.

Desde que se confirmó la quinta victoria presidencial de Ortega en noviembre pasado, principalmente Estados Unidos y la Unión Europea le han impuesto distintas sanciones económicas a su administración, dejando a su gobierno con el mínimo apoyo de parte del extranjero para ayudar a su ciudadanía a salir adelante, sobre todo tras las afectaciones financieras que ha traído consigo la llegada de la pandemia por COVID-19.

“El que China reabra su embajada después de tanto tiempo sin duda le da un impulso al gobierno de Ortega. En lo económico obviamente esto le va a permitir ganar inversiones, impulsar su estatus en esa materia, la cual está realmente resquebrajada.

“Bajo esa perspectiva, claro que Nicaragua sale más beneficiada que China, porque realmente para Pekín el mercado nicaragüense es mínimo y por lo contrario para Ortega y su gobierno sí tiene una incidencia en lo económico, pero también en lo político para reasentarse en el escenario latinoamericano”, opina Neira Orjuela.

Ante las acciones del país latino, el gobierno de Taiwán ha expresado malestar, asegurando en voz de su canciller, Joseph Wu, que sintieron “desprecio” de parte del régimen sandinista hacia su isla.

Con ello, Taiwán decidió donar las instalaciones de su embajada en Nicaragua a una iglesia católica en ese país, días antes de que la administración orteguista diera a conocer que ese espacio se lo traspasaría a los diplomáticos chinos.

Honduras, ¿el Estado siguiente?

Con la falta de respaldo de parte de Nicaragua, Taiwán se queda sin un socio internacional menos, especialmente en América Latina y el Caribe, donde también se espera que deje de ser reconocido por Honduras.

Aunque por ahora no se ha oficializado nada, se prevé que en el corto o mediano plazo el nuevo mando hondureño comandado por Xiomara Castro, su recién nombrada presidenta, deje de apoyar a Taiwán, pues así lo aseguró la jefa de Estado como promesa de campaña.

En ese sentido, así como sucedió con Nicaragua, se espera que Castro utilice el mismo argumento que el canciller Denis Moncada y deje en claro que su país respalda el principio de “una sola China”.

Pero aunque Taiwán podría quedarse próximamente sin el respaldo de un Estado más si Honduras confirma esa decisión, la isla asiática seguirá teniendo el soporte de otras naciones alrededor del mundo, entre ellas el Vaticano, Estados africanos como Esuatini, y de Oceanía, como Tuvalu, Palaos, e Islas Marshall.

En entrevista, el doctor Fernando Neira Orjuela apunta por otro lado que, al haber cada vez más países latinos relacionados con China, la región de América Latina va teniendo más presencia internacional, convirtiéndose también en un punto de debate.

“América Latina se ha convertido en los últimos años en el epicentro del debate entre grandes potencias como China, Estados Unidos, e incluso la misma Rusia.

“Sin embargo, tomando en cuenta que las economías latinoamericanas son en general más débiles que estos Estados, obviamente al tener a un aliado como China ello constituye un elemento en el que a veces se pasan por alto los temas ideológicos”, sostiene el también académico.

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