Con 28 años de edad, Berenice Quezada tenía un plan a futuro: luchar para ganar las próximas elecciones generales de Nicaragua y fungir como la siguiente vicepresidenta del país. Sin embargo, ese panorama cambió radicalmente en cuestión de minutos.

El pasado 3 de agosto, la exparticipante de belleza fue notificada por autoridades judiciales y del Ministerio Público que quedaba bajo prisión domiciliaria, descartando automáticamente su candidatura política.

Ese aviso se dio 24 horas después de que Quezada se registrara oficialmente para las contiendas bajo el partido Alianza Ciudadanos por la Libertad (CxL), por el que también participa su compañero Óscar Sobalvarro, pero como candidato a jefe de Estado.

“Quería agradecer a todas las personas que se han preocupado por mi integridad física. Gracias al señor me encuentro bien. Ayer (3 de agosto) se me notificó que estoy inhabilitada como candidata a la vicepresidencia. Confiemos en Dios el futuro de nuestra Nicaragua”, dio a conocer Berenice vía Instagram.

Con esta detención, Quezada no es la única persona que ha quedado fuera de las elecciones generales, sino más de 30, quienes como ella han intentado llegar a la boleta electoral del próximo 7 de noviembre,  para así enfrentar al presidente Daniel Ortega y a su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

La primera opositora a la que se le detuvo fue a Cristiana Chamorro, a quien hace dos meses se le inhabilitó por un supuesto lavado de activos a través de su fundación Violeta Barrios de Chamorro.

A diferencia de Quezada, Cristiana contaba con una larga carrera política detrás, la cual comenzó desde que su madre, Violeta Barrios de Chamorro, fungió como presidenta de Nicaragua en los años 90, cuando le quitó el poder a Ortega.

Y aunque a diferencia de Chamorro, Berenice Quezada no tenía el mismo poder en el escenario político, Fernando Neira, miembro del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM, comenta que su detención se dio porque ya es parte de un proceso de ataques masivos a sectores de la oposición.

“Estamos ante un hecho que es realmente lamentable para la región. Lo que está ocurriendo en Nicaragua no puede ser menos que un freno a todo lo que son los procesos de desarrollo democrático por los cuales se ha luchado tanto en América Latina”, opina.

Por otra parte, considera que las postulaciones de nuevas figuras como la de Quezada se han dado por la misma crisis política que hay en Nicaragua al detener a tantos representantes fuertes.

“No dudo que esta joven tuviera las mejores intenciones de buscar un gran porvenir para Nicaragua; sin embargo, eso en la política tampoco es tan bueno, porque si algo se requiere también es experiencia, un proyecto político articulado por diferentes sectores que realmente responda a los intereses de la mayoría”, asume Neira.

De acuerdo con él, para representar a una nación como Nicaragua, sobre todo en la situación en la que se encuentra, se requiere a alguien con más respaldo, colmillo y mayores criterios de carácter político para impulsar al país.

Insistir en el apoyo a ONGs para Nicaragua

Luego de que se dio a conocer el nuevo golpe político por parte del gobierno nicaragüense, han sido diferentes personas y organizaciones internacionales las que han alzado la voz en favor de la libertad de los presos y el impulso a unas elecciones generales democráticas.

Como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que condenó el arresto domiciliario de Berenice Quezada y pidió su liberación inmediata, y Human Rights Watch, que desde el mes pasado reiteró la importancia de que se redoble la presión internacional ante “la brutal represión contra críticos y miembros de la oposición”.

Ante este panorama, el maestro Fernando Neira asegura que la mejor vía que puede tomar la oposición es acudir a entes internacionales como los que ya se han pronunciado, pero en particular a las Naciones Unidas, con el fin de generar mayor presión al gobierno de Daniel Ortega, y sólo así acate las normas en materia de derechos humanos y de participación política.

“Lamentablemente la obstinación de Ortega dificultaría pensar que pueda actuar de otra forma, pero sólo quedan los organismos internacionales para generar algún tipo de demanda en favor de la justicia. Es una vía por la que hay que seguir insistiendo para llegar a una solución dialogada”, dice el especialista.

De ese modo, no sólo se espera que los participantes políticos para las próximas contiendas continúen en la jornada, sino que a la par tengan una comunicación permanente con los organismos internacionales como las Naciones Unidas para defender su persona y el papel que podrían jugar en noviembre próximo.

“Lo más importante es conseguir que las partes involucradas tengan un respaldo internacional y se respeten los acuerdos relacionados a la democracia y derechos humanos”, remarca Neira.

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