Tras semanas de creciente tensión política y social, finalmente llega este domingo la fecha crítica para Cataluña (y España), el 1-O, día en que el gobierno regional ha decidido, de forma unilateral, llevar a cabo un referéndum para declarar su independencia a pesar de ya haber sido declarado oficialmente como ilegal.

A unas horas del 1 de octubre el ambiente que reina es de incertidumbre, pues la organización de la consulta ha quedado diezmada y su planeación está más que comprometida ante la movilización del Estado español para impedirla.

Aunque el gobierno de Cataluña insiste en seguir adelante con el referéndum -incluso con la presunta ayuda de hackers rusos- en este momento no cuenta ya con las condiciones propicias, ni la estructura, para llevarlo a cabo con un mínimo de transparencia y credibilidad.

Los independentistas han salido a las calles para defender la consulta y manifestar su rechazo a la intervención del gobierno central y el descontento social podría desbordarse tras la jornada del próximo domingo.

Los pronósticos son inciertos, no solo sobre lo que pase este domingo, sino sobre lo que pasará en los días siguientes en una nación que está viviendo uno de los momentos políticos más complicados en su historia democrática.

El gobierno de Mariano Rajoy ha desplegado todos sus recursos para impedir la consulta ilegal, tanto aquellos de alcance jurídico y económico hasta la movilización policial, lo cual ha dejado prácticamente desmantelado el aparato del referéndum.

El presidente catalán Carles Puigdemont y los principales impulsores del referéndum insisten en que la consulta se llevará a cabo, y no solo eso, amenazan con comenzar de forma inmediata el proceso separatista en caso de que la votación sea mayoritaria a favor de la independencia.

En caso de finalmente llevarse a cabo, lo hará sin contar con los instrumentos y mecanismos que le puedan dar una mínima certeza al resultado, cualquiera que éste sea.

Quizá el mayor riesgo al que se enfrente el Estado español en caso de impedir totalmente la consulta sea un levantamiento social cuyas dimensiones son absolutamente imprevisibles.


La Guardia Civil de España ha detectado que los independentistas han recibido apoyo de un grupo de hackers radicados en Rusia para mantener funcionando la página web oficial del referéndum

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Efectivos entre la Policía Nacional y la Guardia Civil se desplegarán este domingo

Máxima tensión

Según cifras de la Guardia Urbana, ayer, aproximadamente 16 mil jóvenes de secundaria, bachillerato y universidad, tomaron las calles de Barcelona, para defender el derecho a la celebración del referéndum.

“Estamos aquí para pedir el voto, no para nosotros porque no podemos, pero queremos que Cataluña pueda votar”, dijeron estudiantes de bachillerato al diario El Mundo.

Tras el despliegue, la Guardia Civil española decomisó ayer material que presuntamente sería utilizado para el referéndum: 2.5 millones de papeletas y 100 urnas, entre otros materiales.

Normalmente, la Policía Nacional tiene alrededor de 2 mil 800 agentes destinados a Cataluña y la Guardia Civil unos mil 900, aunque para la jornada de este domingo habrá al menos 5 mil efectivos de cada corporación. Más de 10 mil en total.

La presencia de estos cuerpos de seguridad del Estado en Cataluña también ha alimentado las especulaciones y el temor, ya que ha trascendido en los medios españoles que algunos catalanes tienen miedo de ser detenidos si salen a votar este domingo.

El Ministerio del Interior ha pedido además la colaboración de los Mossos d’Esquadra para impedir la celebración del referéndum, aunque el responsable de este cuerpo de seguridad catalán ha advertido al gobierno central que no cerrarán los centros de votación si hay riesgo de desorden público, y que serán ellos quienes decidirán cómo actuar según las circunstancias.

Y en las últimas horas han confirmado que diversos grupos violentos han llegado a Barcelona para protestar durante la jornada del domingo.

Entre estos grupos estarían miembros de la izquierda radical y extremistas de derecha provenientes de España y otros países.

La injerencia rusa

Un análisis de sitios web prorrusos y perfiles de redes sociales realizado por el diario español El País afirma que la red de injerencia rusa también está participando de forma activa en la crisis de Cataluña.

Según la observación, la estructura de difusión de noticias falsas que Rusia presuntamente ha utilizado para intentar debilitar a Estados Unidos o la Unión Europea está en pleno funcionamiento ahora en España.

“El Kremlin ha visto en el independentismo catalán otra oportunidad para ahondar las fracturas europeas y consolidar su influencia internacional”, refiere el artículo publicado por El País.

El esquema presuntamente utilizado por el Kremlin estaría conformado por páginas webs, millones de perfiles automatizados en las redes sociales e incluso algunos medios financiados por el gobierno ruso para publicar y convertir en tendencia noticias falsas y de este modo intentar influir en la opinión pública.

Además, la Guardia Civil de España ha podido detectar que los independentistas han recibido apoyo por parte de un grupo de hackers radicados en Rusia y sus países satélite que han sido fundamentales para mantener funcionando la página web oficial del referéndum, a pesar de que la justicia española ha intentado cerrarla.