Montados sobre el techo de un tren, una docena de bomberos mantienen sobre sus manos grandes mangueras de agua. Mientras avanzan, le apuntan a cientos de árboles rodeados de humo. Son unos de los pocos que sobrevivieron a las fuertes llamas de Dixie, el decimocuarto incendio más grande que se ha registrado en la historia de California.

Desde el pasado 14 de julio, Dixie se ha alojado al oeste de Estados Unidos, dejando a su paso 208 mil 206 hectáreas dañadas, y se espera que vaya por más mientras no esté completamente contenido. Ayer sólo había sido controlado en un 23 por ciento.

Pero Dixie no ha sido el único que ha golpeado las áreas verdes de California desde que comenzó el año. De acuerdo con el Departamento de Silvicultura y Protección contra Incendios (CAL FIRE), actualmente hay nueve grandes incendios alrededor del estado, los cuales están siendo supervisados por más de siete mil bomberos.

Según CAL FIRE, aunque este tipo de escenarios son prácticamente cotidianos en esta época del año por las altas temperaturas y la desaparición de las capas de hielo que llegan durante el invierno, es probable que el fuego continúe hasta septiembre próximo, alargándose tres meses más de lo habitual.

Debido a esto, el gobernador de California, Gavin Newsom, decretó estado de emergencia en cuatro condados, permitiéndole desbloquear recursos económicos para destinarlos al combate de las llamas.

“Los incendios forestales están causando condiciones extremadamente riesgosas para la seguridad de las personas y sus propiedades. Debemos actuar cuanto antes”, anunció el demócrata.

A la par, el presidente Joe Biden aseguró que trabajará con los gobiernos estatales y locales para controlar la situación. Pero mientras ejecuta medidas a largo plazo, autorizó aumentar pagos sustanciales al personal de bomberos y brindar 37 millones de dólares a California para la construcción de la infraestructura dañada.

Ante estas acciones, es Claudia Edith Serrano Solares, posdoctorante de la Unidad Académica de Estudios Regionales (UAER) de la UNAM, quien destaca que tanto Biden como Newsom están respondiendo a las agendas medioambientales a las que siempre han estado comprometidos.

En el caso del presidente, esa postura la dejó en claro desde las campañas electorales, remarcando que volvería a posicionar a su país al frente de la lucha contra el cambio climático.

“Por otro lado, el gobernador de California, incluso durante el periodo de Donald Trump, manejó una agenda medioambiental importante porque sólo así podía mantener los eventos catastróficos que se presentaban”, dice Serrano Solares, haciendo referencia a los 29 incendios que se registraron en el estado hace un año.

Pero no sólo eso, las llamas del verano pasado hicieron que 32 personas perdieran la vida y más de tres mil 900 estructuras fueran derribadas, unas de las consecuencias más graves que han dejado los incendios al oeste del país.

Con mira hacia el futuro ante incendios de California

Tomando en cuenta los escenarios que se han registrado por los incendios anteriormente, las autoridades federales y estatales de Estados Unidos han reforzado sus actividades y compromisos no sólo para evitar muertes, sino para hacer que las llamas se reduzcan con los años.

Para tratar de alcanzar esas metas lo más rápido posible, la bióloga Gabriela Jiménez Casas, del Instituto de Ecología de la UNAM, opina que una de las cosas más importantes es regresar a las reglas medioambientales básicas.

Según señala, aunque es cierto que el gobierno debe interceder en el tema, ya no es tanto una cuestión de legislaciones, sino del cuidado que haya hacia el medio ambiente por parte de la gente.

“Hablamos de los efectos del calentamiento global y del cambio climático, y estamos a punto de llegar a que no sean reversibles. Entonces, no sólo es decir ‘vamos a cuidar más los bosques y hacer menos fogatas’, sino volver a las costumbres del reciclado, gastar menos agua y usar menos los vehículos automotores”, comparte.

En ese sentido, concuerda que además de los intereses que ya hay sobre la mesa, también se deben reforzar la educación y el fomento de campañas informativas para que vuelva a quedar en claro la importancia de proteger al ambiente con pequeñas actividades dentro y fuera de casa.

Así también, la integrante de la UAER, Serrano Solares, agrega que otras acciones importantes son generar brigadas para mantener los bosques limpios e impulsar un programa de vivienda para que las familias que viven a las orillas de las zonas afectadas no se queden sin un hogar tras las catástrofes anuales.

“Ahora sólo queda esperar a que el clima desfavorezca a los incendios, pero también a que haya más coordinación no sólo en California, sino en el resto de los estados, a favor de que exista una agenda medioambiental más fuerte”, dice la académica.

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