El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, defendió su postura ultraconservadora ante uno de los eventos más importantes a nivel global: la Asamblea General de la ONU.

En dicha reunión, donde los integrantes de Naciones Unidas se encuentran en Nueva York para hallar soluciones globales comunes ante la pobreza, la desigualdad y, en esta ocasión, la crisis de la pandemia por coronavirus, Bolsonaro dejó en claro que “Brasil tiene un presidente que creen en Dios, respeta la Constitución y debe lealtad a su pueblo”.

Además, reiteró que su gobierno tiene “a la familia tradicional” como fundamento de la civilización, y que la libertad del ser humano sólo se completa con la libertad de culto.

Referente a la vacunación contra el COVID-19, el jefe de Estado señaló que apoya la inmunización, pero no el pasaporte sanitario, el cual ya ha sido implementado en diferentes naciones europeas como como Francia e Italia, solicitándole a la gente un comprobante que indique que ya ha recibido sus respectivas dosis para ingresar a lugares cerrados.

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“Apoyamos la vacunación; sin embargo, nuestro gobierno está en contra del pasaporte sanitario o de cualquier obligación relacionada con la vacuna”, detalló en la tribuna de la ONU, aún cuando al pasado 19 de septiembre en su país había más de 21 millones de casos por coronavirus, de acuerdo con Our World in Data.

Por otra parte, Bolsonaro, el primer político en tomar la palabra ante el foro, señaló que presentaba a “un nuevo Brasil” desde que tomó la presidencia en 2019, con “la credibilidad ya recuperada después de estar al borde del socialismo”.

Estas palabras fueron mencionadas ante un escenario que lo recibe con una aprobación del 37 por ciento por parte de sus ciudadanos, y una desaprobación del 55, según datos de la empresa Morning Consult, recopilados el pasado 14 de septiembre.