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Torres Gemelas

De los ataques terroristas del 11S a la migración africana en México 

Mariana Recamier

La estrategia contra el terrorismo implementada después de los ataques de 2001 provocó flujo migratorio de países africanos a México


Sep 11, 2019
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Las consecuencias de los ataques el 11S del 2001 llegan hasta la actualidad con la migración africana en México. El mundo se paralizó hace casi dos décadas porque diecinueve hombres secuestraron cuatro aviones comerciales en Estados Unidos y provocaron la muerte de más de dos mil personas. Dieciocho años después, personas africanas son forzadas a desplazarse de sus países de origen por los conflictos islamistas.

Estos problemas armados fueron detonados o alimentados por las intervenciones estadounidenses que forman parte de la guerra contra el terrorismo que comenzó en 2001 como una estrategia para evitar otro ataque. Además, las personas que huyen de África ya no pueden migrar a la Unión Europea porque los gobiernos de la comunidad de 28 países cada vez tienen políticas migratorias más estrictas.

Ante la violencia en sus países y el freno europeo, los individuos africanos cruzan el Atlántico y llegan a México como parte de su recorrido antes de buscar asilo en Estados Unidos. Alrededor de 3 mil personas de origen africano se encuentran en Chiapas desde hace más de dos meses, de acuerdo con un comunicado de la Asamblea de Migrantes Africanos y Africanas en Tapachula. “Todos hemos tenido que huir y abandonar nuestros países de origen como la única vía posible para sobrevivir. Somos por lo tanto personas desplazadas forzadamente y con necesitadas de protección internacional”, cita el documento.

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Arlene Ramírez Uresti, doctora en relaciones internacionales, explica que después del ataque del 11 de septiembre se recrudece la política exterior de Estados Unidos contra el terrorismo y provoca levantamientos de movimientos extremistas en Medio Oriente y el norte de África. La política exterior estadounidense se transformó después de 2001.

El gobierno del país norteamericano creó el Departamento de Seguridad Nacional once días después de los ataques. Esta dependencia es responsable de las tareas antiterroristas, así como de la seguridad nacional y la prevención de desastres. Con la creación de este departamento también se inició la guerra contra el terrorismo, una campaña de Estados Unidos y otros miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para eliminar el terrorismo internacional mediante la confrontación con grupos armados.

Esta ofensiva internacional fue lanzada durante la administración del expresidente George W. Bush. El gobierno del exmandatario Barack Obama se distanció de la retórica de Bush, pero continuó la lucha contra el terrorismo. En sus dos mandatos, Estados Unidos bombardeó con regularidad diferentes países, entre ellos los africanos Libia y Somalia.

“Los movimientos que vemos hoy y que llevan al desplazamiento de personas en países como en Libia y Siria son consecuencias colaterales del recrudecimiento de la política exterior de Estados Unidos… A partir de eso empieza una pugna entre los grupos extremistas por el poder al interior de los países árabes que ha detonado una situación de migración extrema por la cuestión humanitaria”, explica la internacionalista.

11S: movimientos y migración

Ramírez Uresti puntualiza que desde 2001 han surgido fenómenos específicos que provocan la migración de africanos como la fundación de Dáesh, movimiento que busca restablecer el califato en los países árabes del norte del continente. “Lo que ha sucedido con la intervención de Estados Unidos en esa región es que se ha generado una mayor cantidad de pobres y muchos más desplazados por los conflictos permanentes y una gran cantidad de personas que han tenido que salir de sus ciudades de origen”, comenta Ramírez Uresti.

La internacionalista detalla que otra de las razones que provoca nuevos flujos migratorios de África hacia Estados Unidos vía México es el recrudecimiento de las políticas migratorias en la Unión Europa. “Hay cada vez menos oportunidades para los migrantes africanos en Europa y eso hace que migren a México como país de tránsito. Los atentados terroristas en Europa también detonan un cambio en el flujo migratorio a raíz de las políticas y el freno que se pone a los migrantes cada vez que intentan llegar a la Unión Europea”, comenta la internacionalista.

Los movimientos que vemos hoy y que llevan al desplazamiento de personas en países como Libia y Siria son consecuencias colaterales del recrudecimiento de la política exterior de Estados Unidos

- Arlene Ramírez Uresti Doctora en relaciones internacionales

Luis Alonso Zamora Villalobos, académico experto en África, comenta que la guerra contra el terrorismo es una estrategia de Estados Unidos para mantenerse como una potencia internacional, pero sus intervenciones y las de otros países provocan migración. “Estados Unidos se enfoca en mantener una presencia militar en los países donde hay grupos militares y no combate los problemas de base que provocan que los jóvenes se unan a estos grupos”, explica el especialista.

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Zamora Villalobos agrega que bajo la retórica de la lucha contra el terror les conviene legitimar esas intervenciones y así mantener una presencia militar en esos países y mantener un acceso a los recursos naturales. “Las personas se ven obligadas a abandonar sus hogares al agravarse la situación al interior de los países por la presencia de militares, grupos islamistas y gobiernos incapaces para atender las necesidades de la población. La cuestión es que la ruta tradicional hacia el norte de África cada vez se ve como una opción más riesgosa y menos viable, entonces hay que optar por otras rutas como América”, comenta el especialista.

En países como Mali la intervención extranjera en nombre de la guerra contra el terrorismo sigue presente en la actualidad. En esta nación, Naciones Unidas estableció una misión en 2013 para dar apoyo a las autoridades en la pacificación del país después de una serie de rebeliones de carácter islamista y un golpe de Estado en 2012. Por otro lado, la Operación Barkhane, una misión antiterrorista emprendida por Francia, también se encuentra en Mali. En ella participan 3 mil soldados desplegados por una serie de fuertes desde Mauritania hasta el Chad para evitar que los yihadistas se muevan entre la zona norte del Sahel y la zona sur.

 


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