El costo de la gasolina y los alimentos no cedieron en junio en Estados Unidos lo que apoyó para generar el mayor aumento de la inflación anual en 40 años. Bajo este panorama se incrementan los pronósticos de desaceleración económica para la nación que después de la pandemia parecía tener una recuperación óptima.

El índice de precios al consumidor de Estados Unidos aumentó 9.1 por ciento durante junio respecto al año anterior de acuerdo con datos del Departamento de Trabajo publicados ayer 13 de julio.

El aumento mensual de los costos de productos y servicios fue de 1.32 por ciento pese a que los pronósticos del mercado indicaba un incremento de mayo a junio de 1.10 por ciento. En tanto que la variación anual se esperaba fuera de 8.8 por ciento, pero fue superada por 0.3 puntos porcentuales.

Este es uno de los peores resultados del actual ciclo alcista de la inflación, apuntó Monex.

La inflación subyacente, es decir, el subconjunto de precios que no están sujetos a la estacionalidad o alta volatilidad, como bebidas y tabaco, mercancías no alimenticias, vivienda y educación, presentó su peor tasa mensual en los últimos 12 meses al alcanzar un incremento interanual de 5.9 por ciento.

Los precios de los vehículos nuevos, por ejemplo, que se integran dentro de la inflación subyacente, alcanzaron un incremento interanual de 11.4 por ciento en tanto que los autos usados y camionetas escalaron su precio hasta 7.2 por ciento en comparación al sexto mes del año pasado.

Los incrementos más pronunciados se observaron en los precios de la energía que registraron un incremento de 41.6 por ciento en tanto que el alza de los alimentos fue de 10.4 por ciento en su variación anual.

El incremento en los costos de los energéticos, se relaciona en gran medida a las irrupciones generadas desde el inicio del conflicto armado entre Rusia y Ucrania, toda vez que la nación dirigida por Vladimir Putin es uno de los mayores exportadores de petróleo del mundo al concentrar ocho por ciento del mercado a nivel global.

Este panorama se suma al patrón cada vez más marcado de desaceleración económica en Estados Unidos, aunque Monex pronostica que pese a que es pronto para declarar un cambio en la tendencia inflacionaria, el dato de julio probablemente será menor.

En junio de este año Joe Biden, presidente de Estados Unidos, señaló que “una recesión no es inevitable” aunque afirmó que el país que dirige se encontraba en una posición más sólida que cualquier otra nación del mundo para superar esta situación económica.

Difícil escenario para la FED ante inflación

Con estos datos de inflación en Estados Unidos es muy probable que la Reserva Federal (FED) aplique un alza en la tasa de referencia de 75 puntos base en su decisión de política monetaria el próximo 27 de julio, pronostica Monex.

Esta no sería la primera vez que se proceda con un incremento tan marcado en la tasa de referencia. El 15 de junio pasado el Comité Federal de Mercado (FOMC, por sus siglas en inglés) informó que aumentaba su tasa de referencia en tres cuartos de punto porcentual para dejarla en un rango de entre 1.5 y 1.75 por ciento, lo que representa el aumento más agresivo desde 1994. Esta fue la tercera alza consecutiva por parte de la FED desde marzo de este año ante la senda alcista en los precios al consumo.

En aquella ocasión Jerome Powell, presidente del organismo, señaló  que el incremento era uno “inusualmente grande”, pero no se espera que medidas de este tamaño sean comunes.

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