La auditoría revisó que estos contratos no se firmaron “a un precio superior que los de referencia del mercado”

La enajenación del Complejo Petroquímico Pajaritos, con valor de 2 mil 993 millones de pesos realizada en 2013 a favor de la compañía Mexichem, propiedad de Antonio del Valle, resultó un negocio injustificado.

Así lo determinó una revisión de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), la cual analizó la solución aprobada en septiembre de 2013 para contrarrestar la baja en la producción de esa planta de cloruro de vinilo durante la última década. 

La ASF fue tajante: determinó que no existe en los archivos de Pemex ni de Pemex Internacional ningún documento que justifique como la mejor solución que se haya creado una empresa en España para administrar la sociedad conjunta entre la petrolera y Mexichem.

Más aún, revela que el propio Pemex Internacional le contestó durante el proceso de auditoría que el objetivo de crear en España la compañía PPQ Cadena Productiva era para evadir impuestos.

La auditoría a realizada a Pemex Petroquímica (PPQ) sobre estos rubros encontró que Mexichem ganó allí por partida triple.

La empresa del séptimo hombre más rico de México según Forbes obtuvo la adjudicación directa de contratos de materias primas para las plantas, la venta a precio de regalo de los materiales que allí se producían y, como premio final, la enajenación de toda la planta hacia una compañía conjunta controlada desde España en la cual Del Valle tiene mayoría accionaria.

Turbios beneficios

La solicitud para que se realizara esta auditoría fue formulada por la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación en la Cámara de Diputados en enero de 2013.

Buscaron analizar que la alianza entre Pemex Petroquímica y Mexichem “representó un beneficio real en la producción e ingresos generados del Monocloruro de Vinilo para PPQ; que la alianza se realizó en los plazos y términos convenidos y que el registro presupuestal y contable de las operaciones cumplió con la normativa”.

La auditoría revisó los tres contratos otorgados por adjudicación directa a Mexichem Derivados para la compra de cloro, sosa cáustica y sosa cáustica líquida, además del proceso de desincorporación de bienes inmuebles y muebles del Complejo Petroquímico Pajaritos de Pemex Petroquímica, ubicado en el municipio veracruzano de Coatzacoalcos, “derivados del Convenio de Coinversión entre PPQ y una empresa privada”.

Todos los contratos y acuerdos a los que se refieren las 28 páginas de esta auditoría se refieren a Mexichem. A diferencia de otras revisiones hechas a la petrolera, en ésta no se menciona ni una sola vez el nombre de la empresa.

El documento refiere que en el periodo 2011 a 2013 la planta tenía una capacidad de producción de 241 mil toneladas. En la realidad, no produjo entonces más de 153 mil 700 toneladas. 

Una recapitulación de las inversión para mejoras en Pajaritos entre 2005 y 2013 muestra que se gastaron mil 657 millones de pesos, pero no sirvieron para detener las pérdidas por 12 mil 929 millones de pesos. 

Entre las opciones para mejorar esta situación, en 2007 y 2008 se planteó arrendar o dar en comodato Pajaritos a una empresa privada, para que participara en la integración productiva de la cadena cloro-monocloruro de vinilo-ploricloruro de vinilo (PVC) y contrarrestar las pérdidas. 

Ninguna se concretó, hasta que en septiembre de 2013 la paraestatal firmó un convenio de coinversión con Mexichem, mediante la creación de un Vehículo de Propósito Específico (VPE) para la participación financiera de PPQ en la sociedad de coinversión.

Los 440 millones de pesos que se ejercieron durante ese año para comprar cloro y sosa fueron igualmente a Mexichem, que ganaba con la sociedad al mismo tiempo que mantenía sus ingresos como contratista privilegiada con adjudicaciones directas. 

Contratos en la bolsa

Menos de un mes antes de que se autorizara la sociedad, Petroquímica autorizó por adjudicación directa un contrato para la compra a Mexichem Derivados de sosa cáustica líquida por 731 millones de pesos, el doble de los pasivos que tenía la compañía conjunta de Petroquímica Mexicana del Vinilo cuando se firmó la sociedad para una compañía “nueva”.

Dos meses antes, en septiembre de 2012, cuando el contrato de sociedad ya había sido rechazado tres veces por presiones del sindicato, Mexichem Derivados ganó de nuevo. 

La subgerencia de Adquisiciones de la subsidiaria Petroquímica le adjudicó de forma directa un contrato por 828 millones de pesos para suministrar cloro gas. 

El precio en este contrato fue de 3 mil 652 pesos por tonelada, mientras en Estados Unidos ese mismo insumo se cotiza a 3 mil 48 pesos por tonelada, aseguró en entrevista la experta Rocío Nahle, exfuncionaria de PPQ.

Esto implicó que cada tonelada de cloro le costará a Pemex 604 pesos más que si la comprara en EU, considerando el precio de traslado. 

En 2011, cuando la propuesta de asociarse en este complejo petroquímico fue rechazada, la empresa de Antonio del Valle había sido beneficiada con otra adjudicación directa por 659 millones de pesos, también para suministrarle cloro a Pemex. 

La auditoría revisó que estos contratos no se firmaron “a un precio superior que los de referencia del mercado”.

La indagatoria de la ASF muestra que los procedimientos administrativos para autorizar y firmar estos contratos tuvieron faltas a la normativa. 

Sólo tres de los nueve procedimientos administrativos que debe llevar la autoridad para firmar estos contratos estuvieron limpios de observaciones de la ASF.

El resto no fueron difundidos correctamente, tuvieron datos erróneos o no fueron actualizados. A pesar de las diferencias en precio advertidas por Rocío Nahle, la ASF los consideró como válidos. 

La causa principal expuesta por la petrolera a los auditores fue la necesidad de contratar con Mexichem debido a la “constancia del nivel mínimo de inventario existente”. 

Les mostraron también cotizaciones, estudios de mercado, cuadros comparativos de precios nacionales e internaciones, propuestas técnicas y las fianzas pagadas por la compañía de Antonio del Valle.

Producen menos, venden barato… a Mexichem

Para el año 2013 la subsidiaria estimó que la planta de clorados III de Pajaritos produciría 244 mil 169 toneladas de cloruro de vinilo.

En septiembre, cuando se firmó el convenio de coinversión con Mexichem, apenas habían logrado 107 mil toneladas, esto es, la mitad de lo proyectado. 

La ASF justificó este diferencial, alegando que la planta es muy antigua, porque data de 1982, tiene fallas y mantenimientos prolongados, además de que algunos equipos están pasados de su tiempo de vida útil.

Mexichem, socio mayoritario

Cuando Pemex pidió autorización en 2011 a la Comisión Federal de Competencia para este convenio, le aseguró que esperaba recibir 460.7 millones de pesos anuales en ganancias de este complejo. 

En octubre de 2012, debido al aumento del precio internacional de esta materia prima, Pemex subió sus expectativas de ganancias a 15 años a 15 mil 499 millones de pesos. Estas ganancias serán como segundo en la compañía. El acuerdo de coinversión firmado con Mexichem en septiembre de 2013 acarreó que esta empresa sea la socia mayoritaria y dueña de Pajaritos. 

La inversión de la empresa de Antonio del Valle en la filial madrileña PPQ Cadena Productiva fue de 3 mil 957 millones de pesos, que le hicieron obtener el 55.9 por ciento de las acciones.

Pemex aportó 2 mil 993 millones, lo cual les acredita la adquisición del 44.1 por ciento accionario. La auditoría observó que “no se transparentó el tratamiento o manejo financiero por Pemex Internacional Holdings de las utilidades que obtendrá PPQ por su participación en la sociedad de coinversión”.

Sin empachos, Pemex Internacional entregó un documento a la ASF donde explica que la idea de crear la empresa administradora de este convenio en España fue que “los movimientos de capitales, los dividendos y las utilidades generadas estarían exentos de impuestos”.

Sin embargo, Pemex Internacional ni PPQ tienen ningún documento que justifique por qué se descartó que PPQ participara como socio directo o mediante un fideicomiso, tampoco de ningún estudio legal, fiscal ni financiero que sustentaran por qué la creación de la empresa en España “fue la opción viable”.