En China el mercado accionario crece a pasos agigantados, impulsado por las políticas del gobierno del país asiático.

El principal índice accionario chino, el SSE Composite de la Bolsa de Shanghái, estaba apenas encima de los 2 mil puntos a mediados del año pasado, mientras que hoy ronda los 4 mil 500 puntos.

Pero a expertos les preocupa que este crecimiento en realidad no refleja mayor confianza en las condiciones de la economía del país, ya que los indicadores de sectores clave como la manufactura siguen mostrando un desempeño decepcionante.

Sin embargo, en lugar de moderar el crecimiento accionario el banco central chino ha tirado leña al fuego, dando mayor estímulo monetario (lo cual incentiva la compra de acciones) y diciendo a los medios de comunicación que quiere un mercado “saludable”.

Analistas reportan que hay dos razones por las que al gobierno chino le interesa impulsar las acciones. 

Por un lado, la mayor inversión en acciones le da a las empresas endeudadas (muchas de ellas paraestatales) dinero para pagar sus bonos sin que el gobierno intervenga directamente.

Además, el mercado accionario representa una alternativa de generación de riqueza (y por lo tanto estímulo al consumo), ya que la vía tradicional del mercado inmobiliario ya no está creciendo como antes.

Pero tal y como Quartz advierte, cuando el mercado revierta su curso serán los hogares chinos quienes terminaran nuevamente pagando los excesos de su gobierno.