Cambio de humo

La generación millennial es más consciente de los productos que consume, incluso cuando se trata de fumar. El negocio de los cigarros electrónicos cobra cada vez más fuerza, a pesar de que su expansión se enfrenta a diversos retos regulatorios

A los millennials ya no le gusta fumar, al menos no de la forma tradicional. A diferencia de sus padres y abuelos que consumían solo cigarros convencionales, esta generación ha diversificado sus hábitos con el uso de e-cigarros, una industria que avanza a paso lento, pero seguro.

Dado que los millennials superan en número a los baby boomers, no es de extrañar que los fabricantes reflexionen sobre el futuro de la categoría del tabaco.

El vaping, como se le conoce a esta industria, tuvo un valor de 8 mil 610 millones de dólares al cierre de 2016 a nivel mundial, cifra que se espera crezca 17.4 por ciento para 2023 a 26 mil 839 millones, según estimaciones de Research and Markets.

26 mil 839
mdd será el valor de la industria del vaping para 2023

Aproximadamente 19 por ciento de los consumidores del Milenio adquirirán un cigarro electrónico en los próximos meses; 16 por ciento la generación X (consumidores de 40 a 50 años) y la generación Z un 13 por ciento, de acuerdo con un estudio de la empresa de investigación de mercado Winsight.

Roberto Sussman, director de la asociación de consumidores de cigarro electrónico Provapeo, opina que el uso de estos productos en México es mucho menor en contraste con otros países, como Estados Unidos, Canadá, Alemania o Francia donde ya cuentan con un mejor marco normativo.

Sin embargo, las opciones de compra de las nuevas generaciones están haciendo que esta industria, que aún no está regulada en México, experimente un boom.

Los millennials son la generación que más utiliza estos productos porque crecieron con la tecnología y encajan perfectamente en sus hábitos de consumo, detalla el doctor en Física e investigador de la UNAM

Eterna disputa

Cada vez son más los jóvenes que están sustituyendo el cigarro tradicional por el electrónico. El estudio Monitoring the Future elaborado por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés) revela que en 2011, alrededor de 0.3 por ciento de los millennials consumía e-cigarro, frente al 14.6 por ciento de los cigarros tradicionales.

Para 2018, la cifra se invirtió: 15.1 por ciento migró a los productos electrónicos, en contraste con el 2.6 por ciento de los que mantuvo su consumo con el cigarro convencional.

19
por ciento de los millennials adquirirán un cigarro electrónico en los próximos meses

El gran desafío es que la penetración de los cigarros electrónicos aún es muy baja: aproximadamente 1 por ciento de la población a nivel mundial.

En el caso particular de México, 1.6 por ciento de los hombres lo consume, en tanto que la cifra de las mujeres apenas llega al 0.7 por ciento.

Contra todo pronóstico, la industria tabacalera sigue sumando ganancias en todo el mundo, a pesar de la regulación gubernamental y menores ventas.

Euromonitor International reportó que los ingresos de las compañías tabacaleras estadounidenses alcanzaron los 117 mil millones de dólares en 2016, frente a los 78 mil millones reportados en 2001. En la actualidad,

Philip Morris International mantiene el liderazgo en el mercado global; al cierre del año pasado la compañía dueña de marcas como Malboro registró ventas por 29 mil 600 millones de dólares; le siguió de cerca British American Tobacco, con 26 mil 100 millones, y la británica Imperial Tobacco, con 20 mil 100 milllones.

Hasta hace dos décadas, las compañías tabacaleras no se hubieran imaginado que su hegemonía estaría en riesgo por productos eléctricos. Pero la industria por cualquier lado que se le vea enfrenta una mayor regulación a nivel mundial, situación que ha llevado que algunos jugadores salgan del mercado ante el declive de sus ventas.

Producto con arraigo

En México, existen un millón 182 mil puntos de comercio tradicional, de los cuales 632 mil son abarrotes, de acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec).

En estos establecimientos no se comercializan los cigarros electrónicos, por lo tanto los convencionales son los que ocupan los estantes. En promedio, cuatro de cada diez productos que se venden en las tienditas son cigarros sueltos o en cajetilla, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Tras un periodo de crisis para la industria tabacalera, en 2016 las ventas totales aumentaron 2.95 por ciento impulsada por los jóvenes entre 15 y 24 años.

A pesar de las campañas que se han impulsado para frenar su consumo, la última Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) revela que al año 43 mil personas mueren a causa de enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco.

Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Anpec, asegura que los millennials seguirán impulsado la industria del cigarro electrónico, pero las cajetillas aún están lejos de que desaparezcan.

“Los productos tecnológicos están ganando fuerza en el mercado por lo novedosos que son, pero el negocio tabacalero tiene años de existir y será muy difícil que otro lo sustituya, a pesar de la publicidad negativa que existe alrededor de esta industria”.

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