Aunque se prevé que en tan solo 10 días el Gobierno Federal de Estados Unidos se quedará sin suficientes fondos para continuar la mayoría de sus operaciones, los legisladores del Partido Republicano en la Cámara Baja del Congreso estadounidense parecen estar listos y dispuestos para enfrentarse en un duelo político con el presidente Barack Obama.

Con 230 votos a favor y 189 en contra, la Cámara de Representantes pasó el viernes una propuesta presupuestaria provisional que contempla financiar las operaciones del gobierno federal hasta el 15 de diciembre de este año, al mismo tiempo que retira el financiamiento para la polémica ley de salud de Obama.

Con esto, los legisladores republicanos de la Cámara Baja han establecido las condiciones para una confrontación contra el presidente estadounidense, que ya ha prometido que vetará la propuesta.

Pero la propuesta jamás llegará al escritorio presidencial, ya que los expertos afirman que no será aprobada en el Senado, controlado por una mayoría del Partido Demócrata. 

El diario The New York Times reporta que es probable que el Senado remueva la sección de salud de la propuesta y la devuelva a la Cámara Baja durante la semana.

Además de no contar con posibilidades de aprobación, la táctica republicana pone al Congreso estadounidense en un camino sin un final claro y con riesgos que se elevan con cada día que pasa. 

Si ambas cámaras legislativas y la Casa Blanca no llegan a un acuerdo, la mayor parte del gobierno tendrá que suspender sus operaciones a partir del primero de octubre.

El techo de deuda

El desacuerdo partidista continúa paralizando la política fiscal estadounidense durante un momento en que un enfrentamiento podría descarrilar la economía estadounidense y los mercados financieros del mundo. 

La razón es el techo de deuda, la restricción legislativa sobre la deuda pública que puede emitir el Tesoro para pagar egresos previamente aprobados. 

El Departamento del Tesoro prevé que Estados Unidos se topará con el techo de deuda a mediados de octubre, y si no se implementa un levantamiento de este, el país caerá en incumplimiento de deuda. 

La Reserva Federal ha apuntado que aunque una suspensión parcial de las operaciones del Gobierno Federal estadounidense tendría un impacto negativo, pero relativamente reducido sobre su economía, un incumplimiento de pagos pondría fin a la recuperación económica del país y causaría caos en los mercados internacionales.