Aunque los activos virtuales adquieren cada vez más fuerza en las finanzas mundiales, el Banco de México (Banxico) prefiere no escuchar el canto de las sirenas y evaluar muy detenidamente su validación. Alejandro Díaz de León, gobernador de Banxico, advirtió que legitimar los criptoactivos podría desviar al banco central de su “camino”, que es velar por el bien público.


“Estamos en un punto de inflexión y creo que necesitamos hacer que el ecosistema sea fuerte y correcto y con ello evitar fragilidades, debemos de cuidar cada detalle; de lo contrario, lo vamos a lamentar”, señaló el banquero al participar en la serie de conferencias Regulating Big Tech organizada por el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) la semana pasada

Díaz de León agregó que parte de las enseñanzas de la Gran Crisis Financiera de 2009 fue enfocarse en los incentivos que están detrás de las estructuras corporativas.

“Incluso si pensamos en las stablecoins como una nueva versión del dinero electrónico, solemos pensarlo dentro de los balances de los bancos comerciales pero altamente ligado al dinero del banco central y creo que de esa manera se puede atender de mejor forma el bien común”, detalló el gobernador de Banxico.

Actualmente diversos bancos centrales están experimentando con los beneficios o inconvenientes del manejo de estos activos, pero en todo caso la exploración ocurre en el terreno de sus propias monedas digitales denominadas como Central Bank Digital Currencies (Monedas Digitales de Bancos Centrales, abreviadas como CBDC).

En específico son 65 bancos centrales los que exploran con las CBDCs, que son dinero emitido por el banco central denominado en la unidad de cuenta nacional y representan un pasivo del banco central, esto de acuerdo con una encuesta dirigida por el BIS con 86 de estas instituciones que se presentó en febrero de este año.

El estudio detalla que el 60 por ciento de los bancos centrales están realizando experimentos o pruebas de concepto, frente al 14 por ciento que avanza hacia acuerdos de desarrollo y pilotos.

Un dato interesante de la encuesta es que los países con economías emergentes reportan mayores motivaciones para emitir criptomonedas frente a los países con economías avanzadas, en gran medida por la inclusión financiera y la estabilidad financiera que estas monedas pudieran impulsar.

En el caso de los países con economías avanzadas, las principales motivaciones para la exploración de las monedas digitales se centran en la eficiencia y seguridad de los pagos que podrían ofrecer.

Pese a las claras intenciones de avanzar hacia las monedas digitales, la mayoría de los bancos centrales no tienen claridad en torno a la autoridad legal para emitir estas divisas y sólo una cuarta parte de los bancos centrales incluidos en la encuesta tienen claridad respecto a estas regulaciones.

Consultas públicas sobre criptoactivos

Cabe destacar que ante la acelerada evolución de estos activos y una trayectoria irregular de estos en las bolsas de valores, el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea está llevando a cabo consultas públicas para establecer propuestas rumbo al tratamiento prudencial de las exposiciones bancarias de los criptoactivos.

El Comité de Basilea señala que aunque la exposición de los bancos a los criptoactivos actualmente es limitada, sí están generando una serie de preocupaciones respecto a la “protección del consumidor, el lavado de dinero, el financiamiento al terrorismo y su huella de carbono”.

Entre los riesgos que también mencionan está el de liquidez crediticia, riesgos de mercado, fraude, riesgos cibernéticos y riesgos legales de reputación.

Además de las stablecoins, es probable que los criptoactivos más populares sean las monedas digitales emitidas de forma privada, por ejemplo, el Bitcoin, que desde su creación ha tenido como objetivo la intención de ser un sistema de pago alternativo sin la intervención de las autoridades.

Sin embargo, para el BIS esta moneda digital se ha convertido en una especie de burbuja y un esquema Ponzi, es decir, una operación fraudulenta de inversión que implica el pago de intereses a los inversores de su propio dinero invertido o del dinero de nuevos inversores.

En septiembre de este año El Salvador se convirtió en el primer país en integrar al Bitcoin como moneda de curso legal, lo que ha permitido hacer pronósticos positivos por parte de los entusiastas inversionistas de estos activos, en torno a que en poco tiempo empresas y países aceptarán llevar a cabo intercambios con estos activos.

La Ley Bitcoin en El Salvador establece que esta criptomoneda privada sea aceptada como moneda de pago por cualquier comercio y otorga un bono de 30 dólares en Bitcoins a cada salvadoreño a través de la aplicación Chivo Wallet.

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