Parecía ser dos jóvenes brillantes que, a través de sus empresas, definirían el futuro de las finanzas y la atención médica de millones de personas, pero ahora los dedos apuntan hacia ellos como grandes estafadores de la industria tecnológica de nuestros tiempos. Se trata de Elizabeth Holmes y Sam Bankman-Fried; la primera condenada a 11 años de cárcel por defraudar a decenas de inversionistas a través de su empresa Theranos y el segundo señalado por la caída de su empresa de exchange debido a muy malas gestiones de fondos.

Aunque se trata de, tal vez, de las dos figuras más mediáticas del sector tecnológico señaladas por cometer un fraude, la falta de transparencia, la difusión a potenciales inversionistas de información engañosa o deliberadamente incompleta y la ausencia de modelos de negocios funcionales son prácticas bastante comunes entre las startups de tecnología.

Ya desde el 2016, poco tiempo después de que se destapara el escándalo de Theranos; la revista estadounidense Fortune cuestionaba si la cultura tóxica de las startups enfocada en el “Fake it till you make it” (“Finge hasta que lo logres”) se estaba convirtiendo en un problema de amplia magnitud.

Seguir los pasos de Jobs

Elizabeth Holmes llegó a ser señalada como la siguiente Steve Jobs de Silicon Valley o al menos intentaba aparentar eso. Siempre vestía suéteres negros de cuello alto, su cabello lo llevaba amarrado y adornaba las portadas de revistas con su mirada fuerte.

Pero más allá de la imagen que se creó para el exterior, Holmes edificó desde los 19 años una empresa a base de engaños: Theranos, enfocada en una tecnología que supuestamente podría predecir una larga serie de enfermedades a través de análisis clínicos con extraer unas cuantas gotas de sangre a los pacientes.

El prometedor emprendimiento de Holmes atrajo a inversionistas de todo tipo hasta recaudar más de 700 millones de dólares lo que le permitió emplear a 800 personas y que su empresa fuera valorada por nueve mil millones de dólares. Entre los inversionistas de Theranos estaban Henry Kissinger, Rupert Murdoch y el empresario mexicano Carlos Slim, además estableció acuerdos con empresas como Walgreens y Safeway para ofrecer análisis de sangre en sus tiendas.

Pero en 2015 el timo de Holmes fue puesto al descubierto en una serie de reportajes publicados en The Wall Street Journal en los que se cuestionaba la eficacia de las máquinas de Theranos y con ello inició un escrutinio más preciso por parte de reguladores que derivaron en la revelación de más problemas como la tergiversación de las finanzas de esa empresa.

Theranos fue disuelta en septiembre de 2018 y Holmes acusada de 12 cargos por fraude y conspiración, finalmente después de un juicio que se prolongó por más de un año fue sentenciada a 11 años de cárcel.

Des pues de Holmes, Bankman-Fried, prometedor genio del cripto 

Hasta hace pocas semanas la historia de engaño y fraude de Elizabeth Holmes había acaparado el interés de los medios enfocados en negocios y emprendimiento, pero la inesperada caída del fundador de la plataforma de criptomonedas FTX, Sam Bankman-Fried, está acaparando las miradas.

Sam Bankman-Fried, considerado un “niño prodigio” del sector cripto y alguna vez nombrado el próximo Warren Buffet por la revista Fortune, fundó en 2019 FTX que poco tiempo después se convirtió en la tercera empresa exchange de cripto más importante a nivel global.

Sin embargo, el 18 de noviembre la empresa se declaró en bancarrota luego de que se diera a conocer su crisis de liquidez y que provocó una retirada de fondos por parte de sus clientes.

Esta corrida se presentó luego de que el portal de noticias especializado CoinDesk’s reveló que Alameda Research, brazo comercial de FTX, invertía activos emitidos por el propio FTX a través de un complejo mecanismo. A esto se agregó que Binance, la empresa número uno en exchange de cripto en el mundo, anunció la compra de los Tokens de FTX, más tarde ofreció comprar a FTX, pero en menos de una semana se retractó debido a los reportes de la mala gestión de fondos.

Ahora FTX podría ser investigada por el congreso de Estados Unidos a través de una serie de audiencias que se llevarán a cabo en el Senado con el objetivo de recabar testimonios sobre el colapso de la empresa.

Te puede interesar: Criptomonedas, muestran grietas y se exige regulación