El encarecimiento del real brasileño con respecto al dólar parece ser una buena noticia para todos los aficionados al futbol que buscan comprar boletos para asistir a la Copa Mundial del 2014.

Con la caída de la moneda brasileña existe una diferencia del 20 por ciento entre los precios de los boletos para los locales y los extranjeros. 

El Consejo de Administración de la FIFA ha establecido a una tasa de 2 reales por dólar para la venta de boletos de esta semana, lo que abre la oportunidad de arbitraje debido a que en comparación con el mercado internacional, este se evalúa en 2.379 reales por dólar.

El real ha tenido un año muy difícil en el que ha llegado a caer hasta el 17 por ciento desde inicios del año, cuando se evaluaba a 2.045 reales por dólar. 

Con el fin de frenar tal caída que comienza a amenazar a la inflación por encima del límite superior meta de 6.5 por ciento, el Banco Central de Brasil ha estado vendiendo más de 54 mil millones de dólares en intercambios financieros swaps en tan solo tres meses.

Exceptuando el partido de inauguración, para los extranjeros el precio del boleto comienza en los 90 dólares; se ofrecerán descuentos a los brasileños de la tercera edad, estudiantes y los que participen en la construcción de alguno de los estadios. 

Arbitraje de boletos

La compra y venta de boletos puede ser una actividad tediosa e incluso ilegal, en donde se compra un boleto con la intención de revenderlo más caro dado la gran cantidad de demanda y la poca y limitada oferta del mismo.

La falta de coordinación del valor del real entre la FIFA y el mercado internacional hace que la reventa de boletos pueda funcionar de la misma manera que el arbitraje, donde se abusa de la diferencia de precio en diversos mercados.

Los residentes de Brasil pueden comprar los boletos en reales para ellos mismos y un máximo de tres acompañantes, con el propósito de limitar tales fluctuaciones de divisas. 

El Banco Central anunció un aumento en la tasa de interés de 0.50 puntos, que se traduce a un 9 por ciento anual, con la intención de controlar la inflación . El gobierno preveía a inicios del año un crecimiento del 4 por ciento anual, pero lo redujo a un 2.5 por ciento, una cifra muy positiva comparada con el crecimiento de 0.9 por ciento del año pasado.