Entramos a la historia. México se bañó de gloria al conseguir la primera medalla de oro en el futbol olímpico contra el siempre temido Brasil, ganándole 2-1 en la emblemática cancha de Wembley donde Oribe Peralta fue el mandón del encuentro.

Hay un antes y un después para el futbol mexicano. Ganar paso a paso el respeto de los torneos donde se participó, para empezar los Juegos Panamericanos y para cerrar estos los Juegos Olímpicos, dan señal del progreso palpable de este equipo que golpeó duro a la potencia mundial.

La tendencia contra la verdeamarela una vez más se cumplió, el ‘Cepillo’ fue el orquestador de tan inolvidable historia con dos goles que además de hacer estallar a un país entero, aportó la única presea áurea para la delegación azteca en Londres 2012.

Los deseos de trascender orillaron a la creatividad y funcionalidad instantánea para el Tricolor, para dentro del primer minuto del partido, Peralta impusiera condiciones en el arco de Gabriel para reventarlo en el gol del 1-0.

México sabía que era ventaja pero nunca la final decisión, por tanto nunca bajó los brazos para buscar el marco y apaciguar el ataque comandado por Neymar.

Quizá en el segundo tiempo cuando la ‘Canarinha’ jugó a tope, la puntería le falló y por mucho. En ese momento los aztecas apretaron el paso sabiendo que un gol era insuficiente, por ello lograron acrecentar la ventaja. Y fue nuevamente Oribe con un tremendo cabezazo luego del tiro libre, donde México cristalizó sus sueños.

Pero los brasileños jamás se dieron por vencidos. Sobre el tiempo de compensación, Hulk hizo válido su ingreso para acortar la ventaja con un gol al 92’, además de que Oscar falló solo ante Corona en el área chica, pero el sueño mexicano nunca se apagó.

Incluso Rafael Silva y Juan se hicieron de palabras ante la frustración de ver a México con la medalla de oro en la bolsa, para que en instantes posteriores llegara el silbarazo final.