Cuando en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 comenzó a sonar “Bella Ciao”, mientras las mexicanas Nuria Diosdado y Joana Jiménez se lanzaban al agua, los asistentes quedaron encantados con su actuación.

Camino a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, las “sirenas” mexicanas ya estaban listas con una nueva rutina que las pusiera a pelear con las mejores del mundo por una medalla, pero la pandemia modificó los planes, aunque el objetivo sigue siendo el mismo: mejorar el undécimo lugar de Río 2016, conseguido por Nuria, pero en esa ocasión en pareja con Karen Achach.

“’Bella Ciao’ llamó mucho la atención por su rapidez, no quisimos bajar de ese nivel que se nos vio, la música de por sí sola era rápida, ahora con esta nueva música no es tan rápida pero los movimientos que hacemos son mucho más rápidos, subimos la dificultad, de nuestra rutina de Panamericanos nos dimos cuenta que quedaba ya muy fácil en comparación a otros países y a lo que podemos hacer, era algo muy normal, pero una rutina te debe exigir que se te caigan los brazos y las piernas y ya no nos sucedía con ‘Bella Ciao’, quizá también por el entrenamiento, explica Nuria Diosdado, en entrevista con Reporte Índigo.

Para la originaria de Guadalajara, Jalisco, el trayecto para ser la líder del equipo mexicano de nado artístico no ha sido sencillo, además de haber dejado su casa desde niña, han sido arduas horas de preparación, pero esto ha sido significativo.

“Todo vale la pena, el deporte de alto rendimiento te exige al 100 por ciento, pensar en este nivel y que no haya alguien a la par que te esté exigiendo todos los días más de lo que tú crees que puedes hacer sería tonto, nosotras estamos conscientes de eso, de que todos los días nuestro cuerpo se va a llevar a límite y aunque pensemos que no podemos más vamos a terminar el entrenamiento y vamos a decir gracias.


El nado sincronizado para mí es muy padre, el deporte te deja muchas relaciones, te deja amigos, te abre las puertas a otros mundos que a lo mejor no los hubieras conocido

Joana Jiménez

Nadadora mexicana

“Yo no me arrepiento de haberme venido, es la mejor decisión que pude haber tomado, mis papás a mis 15 años fueron los que me dijeron adelante, vete de Guadalajara, venirme a la CDMX y darme ese voto de confianza por conseguir un sueño no lo hubiera logrado sin ellos, sin su compañía constante, no sé quién sería si no hubiera tenido esta vida, pero no sería tan feliz ni tan plena como lo soy hoy por todas las cosas que el deporte me ha dado”, reconoce Nuria, integrante del Ejército Mexicano.

Alegría contagiosa

Para Joana Jiménez el integrar el dueto nacional con Nuria, la experimentada, ha sido una gran oportunidad de aprender de ella y, a la vez, mostrar al mundo el sabor y la alegría que como mexicanas le ponen a sus presentaciones.

“Tratamos de mostrar al público esa energía, en muchas competencias le han comentado a nuestra entrenadora que en México nuestra característica principal es que damos vida a la competencia, ‘no sabemos si es su sonrisa, su fuerza, expresión, pero nos llegan a transmitir esa vida’, y es lo que queremos hacer para que los jueces se sientan atraídos a la rutina y no nos dejen de ver y eso jale más a la calificación”, señala Joana.

Al haber sido una niña muy inquieta, a la mexiquense le buscaron acomodo en distintos deportes; sin embargo, al final fue el nado sincronizado el que la cautivó y no se equivocó, ya que ha logrado formar una familia con sus compañeras y encontrar a personas que pelean por una misma meta.

Por más dificultades que deba enfrentar y pese a algunos malos momentos, Joana Jiménez no ha “tirado la toalla” y considera que su futuro en esta disciplina todavía tiene mucha cuerda.

“El nado sincronizado me ha dejado cosas muy buenas, también he tenido cosas malas, pero esas experiencias me han ayudado para seguir adelante, luchando, para decir, si ahorita me caí, con esa fuerza o el doble voy a salir adelante porque los ruidos externos no me tienen que afectar. Después de Juegos Olímpicos me veo todavía nadando, con un ciclo olímpico para seguir apoyando al equipo”, asegura.

Nuria Diosdado Contra estereotipos

Aunque cada vez es mayor la participación masculina en el nado artístico, la presencia de hombres en competencias oficiales son pocas, y en México todavía no hay tanto auge por ser una actividad estereotipada como femenina, pero Nuria Diosdado confía que esto cambie pronto.

“Sabemos que es difícil en nuestro país, que se sigue viendo mal, creen que para poderlo practicar debes tener una preferencia homosexual y no es así, es un deporte en el que los hombres tienen mucho qué expresar de su masculinidad dentro del agua y de verdad que se ve increíble, nosotros le hemos aprendido mucho a los hombres que son potencia por su fuerza, su gracia y su manera de expresar los movimientos que nosotras no”, considera.

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