Desde que los Lakers salieron de su “burbuja” en Orlando Florida, tras ganar el título de la NBA en la temporada 2019-20, marcada por el COVID-19, no fueron los mismos. La dupla formada por LeBron James y Anthony Davis, que comandaba a Kyle Kuzma, Kentavious Caldwell-Pope y Montrezl Harrell hicieron soñar con el inicio de una nueva dinastía en la NBA.

Sin embargo, para la temporada 2020-21, llegaron a Playoffs para tratar de volver a levantar el campeonato, pero en la primera ronda se encontraron a los Suns.

El sentimiento de renovación llegó a la institución y fue cuando la idea de un súper equipo pasó por la mente de LeBron James y el coach Frank Vogel, quienes una temporada antes habían sido las mentes maestras del primer título de Lakers desde la campaña 2009-10.

La idea de traer a Russell Westbrook para formar un “Big 3” al lado de Davis y el “Rey” sonaba bastante bien; sin embargo, el costo fue muy alto. Para pagar su contrato de 44 millones de dólares, el equipo se vio obligado a soltar a Kuzma, Caldwell-Pope y Harrell, además de quedarse sin una banca sólida.

Ante tal situación, la organización decidió comenzar a armar una plantilla con veteranos con contratos mínimos: Carmelo Anthony, Dwight Howard, DeAndre Jordan y Trevor Ariza, jugadores probados en la NBA, pero que ya habían vivido su mejor momento sobre la duela hace unos años.

Con este roster, los Lakers se convirtieron en el equipo con mayor promedio de edad en la Liga, con 30.6 años. Sin embargo, a pocos les importó, pues se les consideró como un conjunto destinado a la grandeza.

Las casas de apuestas como Sports Betting Dime tenía a los Lakers con una probabilidad de -3500 para ingresar a Playoffs, es decir, 99.7 por ciento. Asimismo, de acuerdo con Basketball Reference, eran los favoritos para ganar la Conferencia Oeste y estaban por detrás de los Nets para obtener el anillo de campeón, con +450. No obstante, la historia fue muy diferente.

Inició la temporada y conforme avanzó, Russell Westbrook no respondió e incluso, a media campaña, se manejó su traspaso. Todos señalaron a LeBron porque fue él quien lo escogió y en su momento la organización rechazó el fichaje de DeMar DeRozan por no quererle ofrecer un contrato de tres años. Se arrepintieron, porque ahora este último brilla con Chicago.

Al ser un equipo con muchas estrellas con camino recorrido en la NBA, las lesiones empezaron a llegar. LeBron se perdió 23 juegos en la temporada y Anthony Davis 39, por lo que Westbrook no pudo solo y el tridente nunca lució como debería.

El resultado fue un colapso. Faltando tres partidos en la temporada, los Lakers perdieron la opción de tener un lugar siquiera en el Play-In. Su derrota ante Suns, el martes pasado, combinada con una victoria de Spurs en su respectivo juego, lo confirmó. Los Angeles apenas tenían 31 victorias, registro menor que cuando llegó LeBron en 2019-20 y en la que tampoco jugaron Playoffs.

Todo lo anterior, más el poderío en el Oeste, con los Suns manteniendo el nivel que los llevó a Las Finales el año pasado, más el resurgimiento de los Warriors y la sangre nueva y espectacularidad de los Grizzlies, terminó por opacar a un grupo de veteranos que en su mayoría ya no forman parte del Top 10 y se concretó que por primera vez un equipo de LeBron tuviera 48 derrotas.

“Estamos decepcionados, pero no hubo falta de compromiso. Hemos trabajado mucho, pero estamos eliminados”, destacó el coach Vogel, tras concretarse la eliminación; seguramente, ya no estará la próxima temporada.

Ahora, le renovación de los Lakers luce complicada, pues para el Draft de 2022, 2023 y 2024 sus selecciones de primera ronda las cedieron a los Pelicans para traer a Anthony Davis. Así, deberán abrir la chequera o estar pendientes en la agencia libre para la próxima campaña.

Los Nets, otro ejemplo

La misma mala suerte la tiene Brooklyn, un equipo que en 2020-21 fue formado para ser el campeón y no fue así. El trío Kevin Durant, Kyrie Irving y James Harden en teoría daba miedo, pero no fue así. En esa temporada fueron eliminados en las Semifinales de Conferencia Este por los Bucks.

Posteriormente, su desempeño estuvo marcado por cuestiones fuera del deporte, como la negativa de Irving por vacunarse contra el COVID-19, lo cual no le permitió jugar un tiempo con el equipo, y luego solo en Nueva York. El desgaste fue tal, que Harden terminó saliendo a mitad de temporada en esta campaña con rumbo a los 76ers.

Lo que pretendía ser un equipo dominante, hoy es comandado por Irving y Durant, pero actualmente son octavos del Este y solo les alcanza para jugar el Play-In, algo que no estaba en los planes de otro “Big 3” que se terminó hundiendo y que jugó muy poco en conjunto.

El ‘Rey’ la ha sufrido en L.A Lakers.

La historia de LeBron James en los Lakers no es como muchos la esperaban, pues desde su arribo tuvo que lidiar con fracasos. De 2005 a 2018, el “Rey” había acumulado 13 apariciones en Playoffs; sin embargo, para la campaña de 2018-19, cuando aterrizó en Los Ángeles, esa marca terminó, pues el equipo terminó con un récord de 37-45.

Dos años después, pero ahora con un equipo plagado de estrellas veteranas, James volverá a perderse los Playoffs y con un peor récord que cuando llegó. Ya que, por el momento, tiene marca de 31-48 (sin contar el partido de ayer) y con tres partidos por delante, ni ganando todos se pondrá con la foja de hace unos años.

La única vez que la estrella se había perdido dos temporadas sin Playoffs, fue justo en sus dos primeras temporadas en la NBA, cuando fue reclutado por los Cavaliers, en 2003-04 y luego 2004-05.

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