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Jacobson agenda contrarreloj

Carlos Salazar

Roberta Jacobson, quien hoy presentará sus credenciales como nueva embajadora de Estados Unidos en México, dispondrá de tan solo unos meses para renovar la relación bilateral.

La funcionaria no solo deberá atender los temas que históricamente han dominado gran parte de la agenda entre las dos naciones, sobre todo en los últimos años, como el tráfico de drogas, migración y reforma migratoria.


May 10, 2016
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Clinton sería la mejor opción para ambas administraciones, por la continuidad que habría en los canales diplomáticos

Roberta Jacobson, quien hoy presentará sus credenciales como nueva embajadora de Estados Unidos en México, dispondrá de tan solo unos meses para renovar la relación bilateral.

La funcionaria no solo deberá atender los temas que históricamente han dominado gran parte de la agenda entre las dos naciones, sobre todo en los últimos años, como el tráfico de drogas, migración y reforma migratoria.

Jacobson también tendrá que abordar y encauzar asuntos como la extradición de Joaquín “El Chapo” Guzmán, así como el proceso electoral en Estados Unidos y las repercusiones que la contienda tendrá en México.

También se espera un replanteamiento de la Iniciativa Mérida, cuyos fondos se encuentran retenidos de manera unilateral por el gobierno estadounidense.

La diplomática tiene amplia experiencia en la relación bilateral México-Estados Unidos, y aunque su misión será complicada, el presidente Barack Obama confía en que en los poco más de 8 meses que restan de su administración, Jacobson pueda reavivar una relación que se había enfriado en los últimos meses.

La funcionaria fue propuesta en junio de 2015 por el gobierno de Obama, sin embargo, la confirmación se estancó en el Senado estadounidense durante más de 10 meses y se espera que en los próximos días entregue sus credenciales al gobierno mexicano.

Aunque esperó más de 10 meses la confirmación en el cargo, Jacobson aprovechó ese tiempo para delinear una estrategia que le permitiera afrontar los retos más urgentes en la relación bilateral y aprovechar al máximo el tiempo que le queda a Obama en el gobierno.

En caso de que Hillary Clinton sea la próxima presidenta de Estados Unidos, es posible que Jacobson sea ratificada en su cargo, la llegada de cualquier otro aspirante comprometería la realización de los objetivos a largo plazo.

La prometida reforma migratoria

Un tema que fue prioritario para el presidente Barack Obama ha sido la aprobación de una reforma migratoria de alto alcance.

Obama se ha encontrado con la negativa a implementar la reforma migratoria por parte de un Congreso dominado por sus opositores, los republicanos, por lo que se ha visto obligado a tomar medidas ejecutivas.

Jacobson sabe que el problema migratorio es uno de los mayores temas entre ambas naciones, pero también es cierto que con el Congreso actual difícilmente podrá haber algún avance.

La reforma migratoria podría materializarse en el próximo periodo presidencial en caso de que Hillary Clinton llegue a la Casa Blanca y le de continuidad a las políticas de Obama.

En caso de que Trump sea el nuevo presidente, no solo se esfumaría la posibilidad de la reforma, sino que las relaciones entre ambos países se verían seriamente deterioradas ante las medidas que el magnate ha anunciado contra nuestro país.

Los temas impostergables

Uno de los temas que buscará cerrar Jacobson en los próximos meses es la extradición de “El Chapo” Guzmán, para que responda por diversos crímenes en Estados Unidos.

Da la impresión que el gobierno mexicano ve con buenos ojos enviar a Guzmán a una prisión estadounidense.

Por su parte, el gobierno norteamericano considera la extradición como un objetivo primordial, no solo para que el narcotraficante pague por sus delitos en territorio estadounidense, sino por la poca confianza en el aparato de justicia mexicano, a quien Guzmán ya exhibió en un par de ocasiones al fugarse de penales de máxima seguridad.

El único obstáculo serán los amparos y la estrategia legal del capo sinaloense, que parece decidido a evitar o postergar su extradición, por el temor a pasar su vida en una cárcel estadounidense.

Otra posibilidad sería la oposición del propio gobierno mexicano al enviar un mensaje de debilidad institucional enviando a Guzmán a la extradición, o incluso el propio temor de lo que “El Chapo” podría contarle a las autoridades en Estados Unidos.

En punto muerto

La Iniciativa Mérida se encuentra, en un punto muerto, por el desinterés y por el congelamiento de los recursos por parte del Senado norteamericano por violaciones a los Derechos Humanos.

El nuevo embajador mexicano en Estados Unidos, Carlos Sada, se ha puesto como uno de sus objetivos la reactivación de esta iniciativa para el combate al narcotráfico y por acceder a los fondos que se encuentran congelados.

Jacobson, quien fue una de las mentes detrás de la iniciativa, no vería con malos ojos un relanzamiento de la cooperación vía la iniciativa Mérida.

Sin embargo, la embajadora se ha caracterizado por ser especialmente crítica en sus pronunciamientos sobre violaciones de derechos humanos y corrupción, además de tener fama de una dura negociadora.

Para el relanzamiento de la iniciativa y el acceso a los fondos congelados, Jacobson seguramente pedirá al gobierno mexicano un compromiso de respeto a los derechos humanos, y una mayor cooperación entre los organismos de seguridad.

El encono que han provocado las campañas electorales en Estados Unidos, principalmente debido al discurso incendiario y xenófobo de Donald Trump y sus ataques verbales contra los mexicanos serán un tema prioritario en la agenda bilateral.


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