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Vagones exclusivos en el Metro ¿protección o comodidad?

Indigo Staff

A pesar de que su existencia tiene poco más de 40 años a algunos usuarios del Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC) no les queda claro para qué sí y para qué no son los vagones exclusivos de mujeres


Dic 8, 2019
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La presencia de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, en la agencia del Ministerio Público que se encuentra al interior de la estación Pino Suárez del Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC) para ‘rescatar’ a dos jóvenes que se inconformaron ante la presencia de un varón en el vagón exclusivo para mujeres reavivó el debate eterno sobre la existencia, justificada, de estos espacios.

Los argumentos casi siempre son los mismos; mujeres que defienden la existencia de estos vagones para protegerse del acoso, mujeres y hombres que opinan que esta medida no ayuda a la reeducación de la sociedad y hombres y mujeres que piensan que los espacios exclusivos de mujeres en el Metro no deben existir pues es una medida discriminatoria para ambos.

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A través de redes sociales diversas voces, principalmente de perfiles masculinos, clamaban por una prohibición en particular: negar el acceso a vagones ‘de hombres’ a las usuarias de la STC.

Los argumentos para que se respeten estos supuestos espacios exclusivos de hombres son variados, destacan entre ellos: la comodidad, la discriminación y el miedo a ser acusado por una mujer, sin fundamentos, de acoso.

¿Por qué y desde cuando existen los vagones exclusivos de mujeres?

La primera vez que se realizó la separación de hombres y mujeres en el Metro fue en 1970, poco después de la inauguración de este servicio, pues algunas de las usuarias se quejaron tras viajar demasiado apretadas.

Ante estas quejas se decidió asignar dos vagones para que las mujeres viajaran exclusivamente en ellos, la medida se implementó primero en las líneas 1 y 3 debido a su afluencia.

El uso de estos vagones exclusivos estaba restringido a ciertos horarios: de 6:00 a 10:00 y de 17:00 a 22:00 horas.

Después de 30 años, en el 2000, esta medida se hizo oficial, se designó que los dos primeros vagones de las Líneas 1, 3, 7, 8, 9 y A fueran exclusivamente para mujeres y niños menores de 12 años.

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Sin embrago, el año 2007 el motivo por el que se permitía la existencia de vagones exclusivos cambió, pues entonces la directiva del STC incorporó la medida como una de las acciones del programa Cero Acoso, en el que incluso se agregó un vagón.

En 2008 el programa Viajemos Seguras se determinó que el programa se aplicaría en los horarios establecidos en el 2000,a las llamadas ‘horas pico’.

Hasta 2016 el programa siguió funcionando de este modo, hasta que se decidió aplicarlo en todas las líneas y durante todo el horario de operación del Metro, de 05:00 a 24:00 horas.

Actualmente la asignación de vagones exclusivos para mujeres ya no es sólo parte del reglamento del Metro, pues este mandato se encuentra consignado en la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México y en ella se prevé la aplicación de una multa de 21 a 30 veces de la Unidad de Cuenta o el cumplimiento de 25 a 36 horas de arresto.

Una medida que no queda clara para usuarias y usuarios

A pesar de que que el STC Metro deja en claro, a través de diversos carteles y señalizaciones, que el área exclusiva para mujeres deber ser respetada por los usuarios y que su existencia actual se debe a que se busca proteger a mujeres de la violencia sexual que sufren a bordo de esta transporte, hombres piden impedir a mujeres el paso a vagones ‘de hombres’.

Cada convoy lleva nueva vagones de los cuales los dos primeros se asignan para mujeres y sus acompañantes menores de edad, sin distingo de género, que no rebasen los 12 años de edad.

Sin embargo, cada vez es más común encontrar diversos argumentos a favor de que no existan estos vagones, de que asignen vagones exclusivos para hombres, entre otras medidas.

Alejandro, un joven profesor de primaria quien es usuario frecuente del Metro, cree que esta medida no es funcional, pues la solución es la educación.

“Irónicamente he escuchado más casos de violencia en el vagón de mujeres entre empujones, golpes, arañazos y palabras…la solución no es separarnos sino educar, poner castigos más fuertes a los agresores y una cultura de respeto no solo a las mujeres sino a cualquier persona”, dijo.

Joanna, madre de tres adolescentes de entre 17 y 12 años, asegura que ha sufrido más en el vagón exclusivo que en el mixto, además de que mostrarse preocupada de que su esposo e hijos, usuarios también de este transporte.

“Irónicamente he escuchado más casos de violencia en el vagón de mujeres entre empujones, golpes, arañazos y palabras…la solución no es separarnos sino educar, poner castigos más fuertes a los agresores y una cultura de respeto no solo a las mujeres sino a cualquier persona.

“A mi en lo personal no me gusta subirme al vagón de mujeres sólo que sea muy indispensable, por que me han tocado incidentes y son más agresivas, arañazos, empujones jaladas de pelo por que no les gusta ir apretadas y se hacen de palabras, son groseras. En el vagón mixto nunca he tenido ningún altercado”.

“Se han dado casos falsos de que acusan a los hombres de acoso coludidos con las autoridades en las estaciones para extorsionar. Yo tengo 3 hijos y mi esposo y no me gustaría que se vieran en esta situación. Yo creo que lo que se debería hacer es garantizar la seguridad para todos y dejar de dividirnos como sociedad”, concluyó.

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La joven maestra en Derecho, Sofía, se pronunció a favor de los vagones exclusivos de mujeres, pues, menciona, ha sido víctima de tocamientos al interior de este medio de transporte.

“Cuando empecé a trabajar me pasó como tres veces que sujetos me tocaran los glúteos, incluso uno de ellos me tocó los senos, así que lo uso (el vagón exclusivo) porque me siento más segura”.

Sofia no comprende el porque de la exigencia de algunos hombres de evitar el paso a mujeres a otros vagones.

“Habría qué preguntarse a qué se debe esa exigencia, pueda ser porque van aplastados en los demás vagones o por una exigencia vacía de igualdad, pero entonces esta exigencia no tiene que ver con su seguridad sino con una deficiencia en el servicio que padecemos todos, por cierto, no hay cosa tal como los vagones de hombres, los demás son mixtos”, dijo.

Fátima, una joven internacionalista quien usa el Metro dos veces al día, se pronunció en contra de la exigencia de no permitir el paso a las mujeres a vagones que no son exclusivos para ellas.

“Si los hombres tanto claman por igualdad se deberían asignar los dos últimos vagones solo para hombres para que se sientan libres del acoso de las mujeres y todos los de en medio podrían ser mixtos”, mencionó.

La joven no encuentra congruente la pretensión de que del 100 por ciento del servicio aproximadamente el 80 por ciento de algunos de los usuarios.

“Entonces ¿el servicio se tiene que quedar 80 por ciento y 20 por ciento para las mujeres, de las cuales muchas lo único que buscan es librarse del acoso que sufren?”, cuestionó.

También aseguró que la aseveración de algunas personas de mencionar que en el vagón de las mujeres se presenta ‘más violencia’ que en el mixto obedece a ese supuesto, de carácter machista, de que las mujeres ‘se despedazan entre ellas’ y que si bien pudiera ser cierto, muchas mujeres no viajan por comodidad en estos vagones sino para protegerse de tocamientos y acoso sexual.

“Este es un modo, de hombres y mujeres, de minimizar lo que sucede diario en vagones mixtos como tocamiento de partes íntimas, acoso, mujeres a las que sujetos les eyaculan encima, entre otros incidentes que se denuncian en redes sociales y otras vías”, concluyó.

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