Tren interoceánico, décadas de resistencia en el Istmo

Al menos 40 organizaciones del Istmo de Tehuantepec se oponen al Corredor ferroviario que pretende construir el presidente López Obrador en esta región del país, la reacción de estos habitantes ha ocurrido desde hace décadas, pues otras administraciones han intentado consumar esta magna obra sin éxito
Sergio Iván González Sergio Iván González Publicado el
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La idea del Corredor Transístmico, que atravesará el país y conectará los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos a través del tren interoceánico, ha enfrentado una resistencia histórica de los pueblos originarios.

No se trata de un proyecto nuevo. Es una obra propuesta desde hace décadas, que encontró un impulso fuerte a finales de la década de los 90, durante el sexenio de Ernesto Zedillo.

40
organizaciones se oponen a la construcción del proyecto transístmico

Durante muchos años ha permanecido como un plan para desarrollar la zona sur del país, mediante una red ferroviaria que permita transportar grandes volúmenes de carga, para ganar el mercado que se transporta más al sur, por el Canal de Panamá.

El proyecto ha sido reactivado como una de las obras prioritarias de la Cuarta Transformación. Incluso, para el 2019 tuvo asignaciones por mil millones de pesos para comenzar con el plan.

Sin embargo, las comunidades indígenas que viven en la zona se han opuesto desde entonces; y lo siguen haciendo ahora, en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y su relanzamiento de las obras del corredor.

Alrededor de 40 organizaciones e individuos, además de poblaciones de la zona, han lanzado una campaña para oponerse a estas obras, al considerar que los beneficiados serán las empresas privadas y no los habitantes de Oaxaca y Veracruz.

Las comunidades y organizaciones contra el Corredor Transístmico han advertido que sus acciones de rechazo al proyecto irán en aumento si no son escuchados por el Gobierno federal

Más de un siglo de resistencia al tren interoceánico

El Programa de Desarrollo Integral del Istmo de TehuantepecTren Interoceánico, se trata de uno de los proyectos prioritarios del gobierno de López Obrador.

Promovida como una de las obras más prometedoras para coadyuvar en el desarrollo del sur del país —por la cantidad de empleos y la activación económica de la zona—, el jefe del Ejecutivo ha puesto su empeño en revivir el proyecto, tan deseado también por anteriores administraciones.

La concreción de un paso en la zona más delgada del país, ha sido un proyecto que desde el gobierno de Porfirio Díaz ha estado en el ojo del huracán.

Antes del inicio del siglo XX, Porfirio Díaz ideó la posibilidad de crear un corredor interoceánico y, para ello, se despojaron comunidades indígenas de miles de hectáreas de territorio. En 1906, pueblos indígenas de Veracruz se levantaron en armas.

El segundo gran intento para construir este corredor estuvo en manos del expresidente Luis Echeverría, quien promovió de nuevo las obras y provocó un movimiento social en la región.

En 1996, los pobladores de distintas comunidades de la zona se conformaron en la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo, que pidió al Gobierno federal información sobre dicho proyecto, sin que les fuera facilitada.

Se unieron después más organizaciones sociales y exigieron al gobierno que se pusiera un freno al proyecto que, finalmente, nunca se concretó.

Ahora, la adminsitración de López Obrador parece haber llevado las cosas más allá. No se trata solamente del presupuesto asignado para este año, sino de todo lo que acompaña a uno de los megaproyectos de la 4T.

8 mil
millones de pesos es la inversión total para el proyecto interoceánico en el Istmo de Tehuantepec

Tendrá una inversión total de 8 mil millones de pesos, incluyendo la rehabilitación de la vía de ferrocarril; la ampliación de la carretera Salina Cruz-Coatzacoalcos; la modernización de esos dos puertos de Oaxaca y Veracruz; y la rehabilitación de las refinerías de Salina Cruz y de Minatitlán, para abastecer de combustible a toda la región.

Porfirio Díaz, Luis Echeverría y Ernesto Zedillo son los otros presidentes que intentaron construir el tren interoceánico en el Istmo, pero fracasaron por los movimientos sociales de las comunidades de la región en contra de la obra

A pesar de que el jefe del Ejecutivo dijo que ninguna de las magnas obras se llevará a cabo sin la aprobación del pueblo, los trabajos continúan mientras un nuevo movimiento de resistencia crece en la región.

Oposición anunciada

La convocatoria es clara: habitantes de la región que será tocada por las obras del Corredor Transístmico han convocado a llevar a cabo labores de resistencia en lo que consideran un “monstruoso megaproyecto de muerte”.

“Dicho Megaproyecto del Istmo no es otra cosa sino un monstruoso canal seco multimodal, alternativo al Canal de Panamá, para el beneficio del comercio corporativo global entre el Océano Pacífico y el Océano Atlántico.

“Acompañado del saqueo y la privatización de los invaluables bienes naturales de los territorios indígenas y campesinos de 80 municipios oaxaqueños y veracruzanos ubicados en la zona más biodiversa de México, (se compone) de un corredor industrial y agroindustrial de empresas maquiladoras, armadoras y extractivistas, todo ello al servicio y para el lucro de empresas multinacionales”, exponen las comunidades inconformes en un pronunciamiento.

Sin embargo, los habitantes que están en contra no se cierran a las posibilidades. Han llamado a mantener un diálogo no solo para detener los avances del Corredor Transístmico, sino para elaborar colectivamente una propuesta alternativa de desarrollo de la región.

Entre los firmantes se encuentran la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio; el Comité Nacional para la Defensa y Conservación de los Chimalapas; el Congreso Nacional Indígena.

Estos colectivos y organizaciones han hecho público su rechazo también a la forma en que se han llevado las consultas para realizar el proyecto, pues han acusado que no han sido procesos transparentes.

“Invitaron solo a algunas autoridades de las comunidades indígenas de la región sin un previo proceso de información en sus respectivas comunidades, por lo cual las autoridades no podían hablar a nombre de sus comunidades que ni siquiera estaban informadas.

“A la mayoría de las autoridades invitadas, les dijeron que llevaran sus proyectos de obras y otras necesidades y les avisaron que si no aprobaban el proyecto del ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, no se les iban a conceder los proyectos de obras que necesitan para sus comunidades”, denunciaron las organizaciones.

Acusaron, además, que la votación para aprobar el proyecto fue tomada a mano alzada al final de las asambleas, cuando muchos habían abandonado las reuniones en protesta porque no se les quiso escuchar para hablar de sus inconformidades.

Las comunidades y organizaciones contra el Corredor Transístmico han advertido que sus acciones de rechazo al proyecto irán en aumento, si no son escuchadas.

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