Este fin de semana se anunció en Francia la cancelación de la Feria de Lille, uno de los mayores mercados que se organizan desde el siglo XVII
El conflicto o dilema moral que vive hoy Europa pone bajo cuestionamientos su política de migración de puertas abiertas para recibir a los desplazados por el conflicto en Medio Oriente
Los movimientos de derecha xenófobos se extienden en Europa, en Francia está el Frente Nacional de Marine Le Pen; en Alemania avanza Alternativa para Alemania (AfD) 
https://youtu.be/I-YoEzZW1UM

Miedo. Es la pandemia que se propaga en el mundo. Hay millones de personas contagiadas principalmente en Europa. Decenas de ciudades infectadas.

Las causas de esta enfermedad es el terror y el miedo que provoca – no sólo el terrorismo yihadista-
sino el avance de la derecha xenófoba en el Viejo Continente.

Los europeos viven hoy aterrados. El miedo a ser baleado en un centro comercial. El miedo a ser masacrado en una discoteca. El miedo a volar por una bomba en una estación de tren. Todos esos temores están marcando sus vidas.

El Estado Islámico –ISIS por sus siglas en inglés- ha decidido atacar la vida occidental y todo lo que gira en torno a ella.

Y lo ha hecho con la propagación del terror.

Este fin de semana el ataque a dos policías en la ciudad belga de Charleroi fue reivindicado por el Estado Islámico. Un argelino atacó a machetazos a dos agentes mientras gritaba “Alá es grande”.

El grupo yihadista ha sembrado miedo y terror en ciudades de Europa, en represalia por la intervención de la coalición en Siria e Irak.

La guerra contra el terrorismo es la principal prioridad en Europa.

Los europeos observan cómo sus libertades y su vida como las conocían se desploman por la violencia causada por el terrorismo de ISIS.

Luego de ser castigada por la crisis económica del 2008, hoy el terrorismo es la nueva amenaza a la vida de los europeos. Europa encarna su propia paradoja: miles de refugiados intentan llegar al Viejo

Continente huyendo de los países en conflicto como Siria e Irak, pero a la vez ciudadanos europeos contemplan la posibilidad de exiliarse en otras regiones como América Latina, donde el riesgo es menor.

Lo que se viene pronto quizás es un nuevo exilio de europeos en América Latina.

¿Seguridad o libertad?

Europa vive en vilo por los ataques indiscriminados que el grupo terrorista Estado Islámico y sus seguidores están orquestando en este continente.

La lista de tragedias cada vez es más grande: el 13N de París, el 22M de Bruselas, el 10M de Munich, el 14J de Niza.

El gran dilema de los europeos es: ¿seguridad o libertad?

Europa se ha convertido en un coctel molotov y la sede de todas las crisis: la de seguridad, la económica, la de los refugiados y la xenófoba.

El terrorismo se extiende en Europa. Es cierto. Pero también lo hacen los movimientos de derecha xenófobos que gracias a ISIS han adquirido más popularidad.

El miedo llama al miedo.

En Francia está el Frente Nacional de Marine Le Pen, que este año buscará llegar al poder en las elecciones por la presidencia. En Alemania avanza Alternativa para Alemania (AfD) y el movimiento antiislam Pegida, señalado por sus actos de xenofobia y racismo.

El terrorismo ha conseguido agrietar a Europa.

Así fragmentada, dividida, entre los que apoyan medidas radicales contra la migración y los que se oponen a ella, Europa enfrenta una de sus peores crisis en los últimos años.

Hoy en el Viejo Continente vive bajo un conflicto, un dilema moral, que pone bajo cuestionamientos su política de migración de puertas abiertas para recibir a los desplazados por el conflicto en Medio Oriente.

La idea del modelo israelí de seguridad se impone cada vez más en una Europa que siempre enarboló la bandera de tránsito libre.

Los ataques terroristas han golpeado a los gobiernos europeos y a sus políticas migratorias, que no se han modificado, pero sin embargo hay acciones ya para agilizar la expulsión de Europa de refugiados con antecedentes criminales y una mayor militarización de sus fronteras, que ha sido la respuesta de las autoridades para combatir la amenaza.

Pero todos sabemos que ese escudo que hoy se pretende implementar en Europa será frágil y que no podrá proteger a un europeo en un centro comercial de París, en una estación de trenes de Bruselas o en una discoteca de Múnich.

Esa es la terrible realidad que hoy vive Europa.

Porque lo más valioso que le ha arrebatado a Europa el terrorismo es esa sensación de vivir en tierra segura.

Esa es sin duda la gran pérdida.

Extienden el terror

Los ataques terroristas no sólo sacuden a los países europeos que como Francia o Bélgica forman parte de la coalición internacional que combate al Estado Islámico en Siria e Irak.

No es un asunto de represalias, sino de extender el miedo y el terror en el Occidente.

Es por eso que en el último mes Alemania –un país que ha decidido no intervenir en la guerra contra el yihadismo- ha sido escenario de atentados que han sido reivindicados por el EI.

“No vivirán en paz”, dijo Mohamed Dalid en un video filmado antes de estallar una bomba en la ciudad alemana de Ansbasch, que dejó a más de 15 personas heridas.

El ataque a hachazos que se produjo el mes pasado en un tren en la ciudad de Würzburg, que dejó a varios viajeros heridos, también fue reivindicado por el grupo terrorista.

El Estado Islámico no reclamó su autoría del atentado ocurrido en Múnich, donde un ciudadano alemán de ascendencia iraní asesinó a nueve personas en un centro comercial con un rifle de asalto, la mayoría jóvenes menores de 20 años que comían en un restaurante de comida rápida.

El miedo es lo que define hoy la vida de los europeos. Francia cumple más de ocho meses en estado de excepción, que se decretó a raíz de los atentados en París del año pasado que dejaron más de 120 personas muertas y 300 heridos.

El atentado en Niza –donde un conductor mató el 14 de julio a 85 personas con un camión – obligó a Hollande a extender la máxima alerta antiterrorista que hay- hasta el 26 de enero del próximo año.

Las alertas terroristas han sido un duro golpe al turismo en Francia. Este fin de semana se anunció la cancelación por la amenaza terrorista de la Feria de Lille, uno de los mayores mercados que se organizan desde el siglo XVII.

En Marsella se canceló un espectáculo aéreo de la Patrulla de Francia, que se iba a celebrar la próxima semana. Festivales de música como el Berck-Sur-Mer se han suspendido.

En Bélgica los ciudadanos tienen que vivir con una alerta nivel 3, luego de los atentados del 22 de marzo en el aeropuerto y estaciones de Metro.

Para España su grado de alerta es nivel 4 (de 5 que es el máximo) desde el año pasado, que implica controles en los aeropuertos, estaciones de autobuses y edificios oficiales.

Sigue leyendo “Rehén en París “ por ANDREA MONTES RENAUD