Terrorismo, amenaza real para México

México enfrenta una amenaza verdadera de sufrir actos terroristas por la debilidad del Estado y la nula preparación del país para enfrentar un conflicto de magnitud mundial, consideró Edgardo Buscaglia.

El académico de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, especialista en temas de crimen organizado y narcotráfico, afirmó que los actos de terrorismo se han producido a lo largo del tiempo mediante grupos locales y, ahora, es altamente probable que continúe ocurriendo así.

Imelda García Imelda García Publicado el
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"Algunas autoridades que están intentando detener este cáncer de corrupción son detenidas y asediadas por autoridades de los estados, controladas por mafias locales”
Edgardo BuscagliaEspecialista en narcotráfico
"(Los terroristas)  se abastecen de redes criminales locales para poder operar; no tienen capacidad logística propia en México. Necesitan tener a células del ‘Chapo’ Guzmán o del Cártel de Jalisco que los esté apoyando”
Edgardo Buscaglia
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México enfrenta una amenaza verdadera de sufrir actos terroristas por la debilidad del Estado y la nula preparación del país para enfrentar un conflicto de magnitud mundial, consideró Edgardo Buscaglia.

El académico de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, especialista en temas de crimen organizado y narcotráfico, afirmó que los actos de terrorismo se han producido a lo largo del tiempo mediante grupos locales y, ahora, es altamente probable que continúe ocurriendo así.

“El Estado Islámico (…) va a usar cualquier mecanismo para que Estados Unidos y la Unión Europea dejen de intervenir en esas regiones que ellos deben ocupar. Para eso, ellos van a atacar los intereses norteamericanos o europeos en donde más les duele, en lo económico.

“Y ahí entra México, donde hay muchos intereses norteamericanos y tiene un Estado muy débil; es un punto muy blando para el Estado Islámico y es muy fácil tener una célula durmiente en México y atacar el interés norteamericano”, expuso Buscaglia.

La semana pasada, el Estado Islámico se refirió a México como uno de los posibles destinos de atentados terroristas, de acuerdo a un video propagandístico que se dio a conocer por internet.

El ataque de estos grupos terroristas podría ocurrir en empresas, bancos o en lugares muy débiles, donde sea muy difícil controlar un incidente, como en teatros, conciertos o bares.

“Eso es muy factible que ocurra; no se puede predecir cuándo exactamente va a ocurrir, pero sí va a ocurrir, de eso no hay duda”, sentenció.

El ataque de los terroristas podría darse donde haya profundas redes de corrupción, se puedan abastecer de armas y echar mano de grupos criminales locales para actuar.

“(Los terroristas) siempre se abastecen de redes criminales locales para poder operar; no tienen capacidad logística propia en México. Necesitan tener a células del ‘Chapo’ Guzmán o a células del Cártel de Jalisco o algún otro que los esté apoyando.

“México no tiene análisis de inteligencia operativa, no tienen programas de inteligencia estratégica suficientemente fuertes, de cooperación con otras agencias de Europa o Estados Unidos”, explicó el académico.

Edgardo Buscaglia afirmó que las autoridades mexicanas deberían tomar en serio las amenazas y prepararse para cualquier eventualidad.

“Si yo fuera un dirigente mexicano, en el Estado mexicano, tendría que partir de la premisa, si fuese responsable, de que sí va a ocurrir; hay que prevenir que ocurra”, sostuvo.

El crimen organizado en la elite política

Los grupos de poder que operan y se enriquecen ilícitamente desde el ámbito gubernamental, forman un conjunto más poderoso que los cárteles o mafias de la delincuencia.

“La delincuencia organizada política mexicana está mucho más organizada que la delincuencia del ‘Chapo’ Guzmán, y es más difícil de remover”, apuntó Buscaglia.

En una plática sobre su más reciente libro “Lavado de dinero y corrupción política” (Editorial Debate), el académico aseguró que el dinero mal habido de estos políticos “mafiosos” es superior al que poseen los grupos de delincuencia organizada.

“La mayor parte de los dineros de origen delictivo surgen de actos ajenos al tráfico de drogas y uno de ellos, principalmente, es la corrupción. La corrupción en un sentido amplio, la corrupción que es una bolsa de delitos (…) La sumatoria de todo el dinero relacionado con esos delitos es mucho más de lo que se asocia al tráfico de drogas a través de la DEA”, explicó.

A través de mecanismos como sobornos, licitaciones públicas amañadas, conflicto de interés, tráfico de influencias, evasión fiscal y colusión con los grupos de narcotráfico, los políticos que forman parte de una estructura “criminal”, pueden mantener sus privilegios sin que nadie les dispute su lugar.

“Esa elite política jamás se va a autopurgar por convicción ética. Están viviendo muy bien, en sus burbujas y en sus casas compradas por contratistas, de millones de dólares. Esa clase política jamás se va a autopurgar con leyes con dientes”, consideró.

La única forma de combatir a esta red de poder, en la que participa toda la clase política, sin distingo de partido o ideología, es mediante la presión de gobiernos y organismos extranjeros, que impongan sanciones si no cambia la forma de este grupo, en el país.

“Cuando hay presión internacional y hay microscopios internacionales sobre México, sobre lo que está aconteciendo en el país, (esta elite) genera instrumentos jurídicos pantalla, que simulan hacer cosas, pero en realidad no están diseñados para no implementar mecanismos que desmantelen a grupos criminales de Estado.

“Esas redes comienzan a limpiarse desde adentro una vez que ya no tienen otra salida: cuando hay presión internacional de Estados que los transforman en parias; cuando hay presión internacional de sociedad civil, que ya no los deja entrar a los países; cuando se les organizan boicots económicos a sus empresas desde afuera”, comentó Buscaglia.

El heroísmo de quien va a contracorriente

En México la elite política que se ha enriquecido a costa del poder es muy numerosa y es casi heroico el esfuerzo que servidores públicos que actúan en contra del esquema corrupto.

Uno de los casos, citó el académico, es el ocurrido recientemente con la consignación de Arturo Escobar, exsubsecretario de Prevención del Delito, por delitos electorales.

En ese caso, el mérito se lo lleva Santiago Nieto, titular de la Fiscalía Especializada en Atención de Delitos Electorales (Fepade), quien debiera tener todo el apoyo de la sociedad civil y de aquellos políticos que aún actúan desde la honestidad.

Sin embargo, lo que ocurre en estados como Chiapas, apuntó, es que el personal de la Fepade que acude a hacer trabajo de campo para detectar delitos electorales, es detenido y asediado por policías estatales.

Tanto así, comentó Buscaglia, que la propia procuradora General de la República, Arely Gómez, tuvo que negociar con los policías que se liberara al personal de la Fepade.

Se trata de una institución del Estado bloqueando abiertamente la justicia y permitiendo la impunidad.

“Eso está pasando en algunas partes del país. Algunas autoridades que están intentando detener este cáncer de corrupción son detenidas y asediadas por autoridades de los estados, controladas por mafias locales.

“Y en ese proceso, en donde la mano derecha del Estado no sabe lo que hace la mano izquierda, cualquier empresario puede transformarse en mafioso y tener un control patrimonial o político de una región, sin control de Los Pinos, por más que en Los Pinos quieran saber”, recalcó.

Buscaglia afirmó que ahora el papel de la sociedad civil debe ser proteger a aquellos servidores públicos que, como Nieto, han dado visos de tener una verdadera intención para cambiar las cosas y llevar a prisión a los miembros del grupo delincuencial escudado en la política.

“Necesitamos casos que vayan a la Corte Penal Internacional; necesitamos mucha más penalización judicial fuera de México para que comencemos a apoyar a la gente honesta que está trabajando en México.

“La gente honesta que está trabajando hoy en México está rodeada de mafias y no puede operar. Hay gente honesta en México, pero están asediados. Hay que apoyarlos desde afuera”, opinó.

Consideró, sin embargo, que hacen falta menos “recomendacioncitas” de organismos internacionales, y más encarcelamientos, decomisos, congelamiento de activos, desmantelamiento de redes criminales de políticos para verlos tras las rejas que solo se podrán lograr si la sociedad civil protege a esos funcionarios y el extranjero apoya al país para orillarlo a la transformación.

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