Los penales de Nuevo León viven la disputa entre las autoridades y los reos para establecer el control. El Sistema Penitenciario del estado está ante un episodio más en la batalla por la supremacía interna en las cárceles, Topo Chico, Apodaca y Cadereyta.

Por un lado, los reos buscan continuar mandando en las prisiones lo que conlleva al descontrol, por lo que presionan con protestas acusando a jefes penitenciarios de corrupción. Mientras que las autoridades buscan con disciplina tener el control de los internos, pero no lo logran.

El choque es evidente desde que el general Arturo González, secretario de seguridad del estado, asumió el cargo y no ha podido poner orden en los reclusorios, lo que ha desencadenado en muertes, motines y situaciones de violencia y abuso.

Martín Sánchez Bocanegra, dirigente de Renace, organización que trabaja en la justicia penal, considera que la actuación de las autoridades no ha sido la adecuada, motivo por el cual no se ha logrado tener un control sostenido en los penales.

Expertos han criticado que el uso de la fuerza como medida disciplinaria contra los reos es una solución equivocada

“La autoridad no ha llegado a un control mantenido, y que sea permanente para que siga creciendo el control, no ha logrado eso, no ha tenido la estrategia ni las herramientas adecuadas”, criticó el experto en el tema de seguridad pública.

Sánchez Bocanegra añadió que la utilización de la fuerza como medida disciplinaria rígida contra los reclusos, sería una forma equivocada para tratar de tener el control de una prisión.

“Se tiene que tener custodios más preparados y mejor pagados, se tiene que tener un sistema disciplinario bien pagado para dar de comer humanamente”, señaló en entrevista.

La semana pasada cientos de reos protestaron en los penales del Topo Chico y de Apodaca, de manera simultánea, donde acusaban a tres jefes penitenciarios de malos tratos, abusos hacia sus familiares y de mala alimentación.

Los convictos señalaron actos de corrupción solapados por Rosa Manuela Félix Valles, comisaria de la Agencia de Administración Penitenciaria; Genaro Sánchez, subdirector operativo del Topo Chico y el director de ese centro penitenciario, Jorge Salomé Bissuet Galarza.

Reporte Índigo adelantó que la llegada de Rosa Manuela Félix Valles como comisaria de la Agencia de Administración Penitenciaria desataría problemas por contar con un perfil conflictivo que trajo dificultades entre los custodios y directores de los penales. Y así ocurrió.

La semana pasada cientos de reclusos protestaron de forma simultánea en contra de las autoridades penitenciarias

Superan reos a Estado

El presidente de la Comisión de Seguridad, el diputado panista Marcelo Martínez, dijo que las protestas de la semana pasada solo hablan de que los reos le están ganando la partida a las autoridades.

“Dos penales al mismo tiempo con la mismas quejas, con las mismas lonas y con las mismas mantas, todo similar, habla que existe una coordinación perfecta entre los reos, y no en el Gobierno, y creo que es algo que tiene que cambiar”, criticó el legislador de Acción Nacional.

“El gobierno está intentando un proceso de búsqueda de control, esto es positivo, pero creo que se tiene que respetar los derechos de los internos. Por primer vez se ve que la autoridad estatal está tratando de retener el control”, agregó Martínez.

Por su parte, la presidenta de la Comisión de los Derechos Humanos, Sofía Velasco, dijo que buscarán entrevistas con internos del Topo Chico y Apodaca. Agregó que en los próximos días presentarán la evaluación de la situación que existe dentro de las cárceles.

Palomean a Pámanes

El coordinador del Partido Revolucionario Institucional en el Congreso local, Marco González, espera que con la posible integración de Gerardo Palacios Pámanes en la operación de los tres penales se refuerce el control.

El pasado fin de semana el gobernador interino, Manuel González Flores, anunció que contratarán a Palacios Pámanes para que se integre al sistema penitenciario de Nuevo León.

“Siempre descalificaron (el Gobierno independiente) lo hecho en el pasado, en los penales no se habían causado tantas muertes como en esta administración, y me alegra que todo lo que se hizo en el pasado, no todo es negativo”, concluyó.

Traen a funcionarios desde Chihuahua

Para poder tener el control del Sistema Penitenciario de Nuevo León, el Gobierno independiente contrató los servicios de exfuncionarios de administraciones en Chihuahua.

Se trata de Genaro Sánchez Vázquez, subdirector operativo del Penal del Topo Chico, quien estuvo como subdirector de Seguridad y Custodia Penitenciaria en 2014 en Chihuahua, mientras que Jorge Salomé Bissuet, director de ese mismo penal, fue fiscal especializado en Ejecución de Penas y Medidas Cautelares.

Sánchez Vázquez, durante su estadía en el sistema penitenciario de Chihuahua, no logró acabar con la problemática del autogobierno en el Centro de Readaptación Social 3 de Ciudad Juárez, según informó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

El funcionario penitenciario aplicó una estrategia de movimiento continúo para evitar el autogobierno, pero pareciera que en Nuevo León no encaja, pues en cuanto se sabe de cambios de reos, surgen motines con consecuencias mortales, como sucedió en los disturbios del Topo Chico en junio del 2017.

La Comisión de Derechos Humanos estatal presentará en los próximos días la evaluación sobre las cárceles de Nuevo León

Por su parte, Bissuet Galarza inició una polémica medida de incomunicación contra los reos de alta peligrosidad y con jefes de grupos delictivo. La acción, al parecer, se aplica en Nuevo León, ya que los familiares de los reclusos han acusado públicamente no poder hablar con sus internos.

Aunque ambos presumen una experiencia penitenciaria en Chihuahua, pareciera que sus acciones no encajan en las cárceles de Nuevo León y sus problemas de autogobierno.