¿Otras policías son posibles?, la clave para pacificar al país

La creciente ola de inseguridad en el país vuelve a reavivar el debate de que la estrategia para pacificar a México no debe estar ligada con la militarización, si no, con el fortalecimiento y profesionalización de las policías locales
Rubén Zermeño e Yvonne Reyes Rubén Zermeño e Yvonne Reyes Publicado el
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La creciente ola de inseguridad en el país no da tregua, al contrario, se agudiza y evidencia que la estrategia para pacificar al país no está siendo efectiva.

Un ejemplo de esto, es lo ocurrido en Guerrero, una entidad en la que casi a diario ocurren balaceras, secuestros, asesinatos y en las que prácticamente las policías locales no tienen presencia ni eficiencia.

Apenas el día de ayer el presidente Andrés Manuel López Obrador aceptó que los grupos del crimen organizado en la entidad “tienen bastante capacidad”. La declaración la dio durante su conferencia mañanera luego de que un enfrentamiento entre grupos del crimen organizado en San Miguel Totolapan dejara al menos a 12 personas sin vida.

Unas horas antes el jefe del Ejecutivo federal ordenó a las Fuerzas Armadas evitar confrontaciones con los grupos delincuenciales de la región e insistió en su estrategia de atender las causas de la delincuencia, aunque a cinco años desde que inició su gestión no se han visto resultados al respecto.

De acuerdo con especialistas e investigadores, el punto medular para comenzar a pacificar el país es fortaleciendo, dignificando y capacitando a las policías del país, una estrategia que ha quedado en el olvido.

Por ser los primeros respondientes en varios delitos, realizar, en algunos casos, tareas de investigación y por tener una mayor presencia en calle y número, las policías son el factor clave para que un Estado pueda brindar orden y garantizar la seguridad de la ciudadanía.

Para lograrlo, es necesario contar con policías profesionales y eficientes. La profesionalización y el desarrollo de las corporaciones policiacas están dictados por el artículo 21 constitucional y por la Ley General del Sistema Nacional De Seguridad Pública, en donde se establece la necesidad de coordinar los tres ámbitos de gobierno para promover acciones en materia de desarrollo policial, profesionalización y régimen disciplinario.

Pero al igual que muchas leyes, esta queda en letra muerta. Además, desde hace varios años quedó en el olvido la reforma policial que fue impulsada por organizaciones de la sociedad civil y a la que se comprometieron varios actores políticos.

Confianza, la clave para la eficiencia policial

La Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública emitida durante el año pasado establece que las instituciones policiales deben de desarrollar al menos cuatro funciones, entre las que se encuentra la investigación, la prevención de delitos, la proximidad social y la reacción para mantener y restablecer el orden y la paz públicos.

A pesar de su importancia, en México la policía es una de las instituciones con menor nivel de confianza por parte de la sociedad, sólo por encima de los partidos políticos.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental de 2021, solo el 33.3 por ciento de la población del país confía en la policía.

A pesar de este escenario, la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) los niveles de confianza han ido en aumento. Por ejemplo, la confianza en la policía estatal pasó del 39.6 por ciento en 2011 a 58.4 por ciento en 2023 y la de la policía municipal pasó de 33.4 por ciento a 55.7 por ciento.

Al respecto, el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República concluyó en su investigación “Algunos aspectos de las policías mejor evaluadas por la ciudadanía” que cuando la policía cuenta con la confianza y el apoyo de la población, ésta puede obtener mejores resultados en sus funciones de combate y prevención del delito.

Esto, ya que la confianza en la policía aumenta las posibilidades de que la población denuncie los delitos y brinde la información a las instituciones policiales. Además, el estudio señala que la confianza en la policía es esencial también para el régimen democrático de cualquier país.

“La seguridad es una de las directivas principales de un Estado soberano. Si la gente no está segura de que la policía puede y va a garantizar la seguridad y el orden, se verá afectada la confianza del público en la aplicación de la ley, la justicia penal y los sistemas judiciales y, potencialmente, de manera más amplia, en el régimen democrático”, señala el estudio.

En México, el instrumento estadístico que mide la percepción ciudadana respecto de diversos aspectos de las instituciones policiales, entre otras dimensiones, es la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE).

De acuerdo con los datos de la ENVIPE 2023, las cinco entidades federativas con mayor confianza ciudadana en la policía estatal en ese año fueron: Yucatán (76.4 por ciento), Aguascalientes (73.4  por ciento), Nuevo León (72.5  por ciento), Oaxaca (72.2 por ciento) y Nayarit (68.4  por ciento).

Por su parte, las que presentaron una menor confianza de la ciudadanía fueron la policía de la Ciudad de México (44.9 por ciento), Baja California (46.7 por ciento), Estado de México (50.5 por ciento), Chihuahua (50.6 por ciento) y Morelos (53.1 por ciento).

Las claves y las omisiones de las autoridades en la profesionalización policial

Las reformas que crearon a la Guardia Nacional —institución encargada de la seguridad pública del país de carácter civil pero con mandos militares—establecieron reglas y obligaciones para que los gobiernos locales elaboraran cada año un diagnóstico de sus policías locales y también un programa de fortalecimiento, tanto de las corporaciones estatales como municipales.

La reforma entró en vigor a partir del ejercicio fiscal 2020, año en el que los congresos locales debieron asignar presupuesto para dicho fin. Para elaborar el programa la reforma propuso el Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica, el cual fue aprobado en julio del 2019 por el Consejo Nacional de Seguridad Pública.

El modelo tiene como objetivo el fortalecimiento de las policías municipales y estatales, así como la articulación efectiva entre dichos cuerpos con la Guardia Nacional y las procuradurías o fiscalías generales, a fin de prevenir el delito, disminuir la incidencia delictiva, mejorar la percepción de seguridad e incrementar la confianza en las instituciones de seguridad pública.

Además, el modelo ordena la construcción de un sistema de financiamiento adecuado y sostenible que permita policías profesionales, con estados de fuerza suficientes, un salario policial competitivo y equipamiento e infraestructura para desarrollar adecuadamente su función en cada municipio y entidad.

En el ámbito de la certificación, el modelo ordena que los policías estén certificados por el Programa Rector de Profesionalización (PRP) y el Certificado Único Policial (CUP).

Respecto al estado de fuerza, el modelo recomienda que por lo menos haya 1.8 policías por cada mil habitantes, actualmente la tasa nacional de estado de fuerza es de tan solo 0.9 policías por cada mil habitantes.

La tasa más alta es en la Ciudad de México en la que hay 3.7 policías preventivos por cada mil habitantes. Por su parte, Coahuila es la entidad con la tasa más baja con tan solo 0.1 elementos.

Sobre el salario digno mensual a nivel nacional para los policías, el modelo señala que en promedio debe ser de 15 mil 855.28 pesos, aunque el monto varía de acuerdo a la entidad.

Respecto a la infraestructura y de acuerdo con el Consejo Nacional de Seguridad Pública, en 2022 las entidades contaron con mil 772 unidades de infraestructura policial en funcionamiento: 69 por ciento correspondiente a comandancias, estaciones y subestaciones; 18.9 por ciento, módulos y casetas de policías; 8 por ciento, cuarteles de policía.

‘Retraso crónico’, dice la sociedad civil

Sobre la situación policial del país, la organización social Causa en Común reveló en su investigación “Las policías en México: radiografía de un retraso crónico” que pese a estar legislado, las autoridades caminan al lado contrario del fortalecimiento y profesionalización de las policías locales.

Es decir, pese a estar dictado por la ley, México no ha logrado profesionalizar a las policías, el presupuesto se ha disminuido y se ha priorizado la militarización, en detrimento de las policías locales.

“Los policías en México trabajan en condiciones precarias, al tiempo que la violencia extrema se arraiga en todo el país. El abandono de las policías se refleja en el incumplimiento de los acuerdos del Consejo Nacional de Seguridad Pública en materia de dignificación laboral, en los recortes y estancamientos presupuestales, así como en el avance de la militarización de la seguridad pública.

“A pesar de que en el Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica se menciona la dignificación de las condiciones laborales de las corporaciones policiacas, la realidad es que los agentes siguen trabajando turnos de 24 horas o más, con sueldos y prestaciones muy reducidos, con equipos e instalaciones inadecuados, sin capacitación suficiente, y con frecuencia soportando tratos denigrantes al interior de sus corporaciones. Un dato, más que ningún otro, da cuenta de la precariedad de las policías en México: el asesinato de más de un policía al día en promedio, la mayoría de los cuales queda en la impunidad”, concluye el estudio.

‘Necesaria otra policía’, ordena el PAN

Para enfrentar los altos índices de delincuencia en el país, es necesaria la creación de otro cuerpo policiaco, que aplique un modelo distinto al de la Guardia Nacional, consideró el coordinador del Partido Acción Nacional (PAN) en la Cámara de Diputados, Jorge Romero Herrera.

Afirmó que esta nueva corporación policiaca necesariamente tendrá que ser civil y que no forme parte de las Fuerzas Armadas.

El panista consideró que la seguridad pública debe estar en manos de civiles y que reciban otra clase de capacitación para poder enfrentar a la delincuencia

“A nuestro juicio, debe haber un modelo distinto de policía al de la Guardia Nacional, sí y te voy a decir ¿por qué? Porque la Guardia Nacional tiene que ser una entidad civil a nuestro entender, punto.

“La policía tiene que ser civil, ¿tiene que haber fuerzas armadas? Claro, hombre, ¿para qué? Para cuidar tu soberanía nacional ante amenazas externas y ayudar a la población en desastres naturales, punto, para eso son las Fuerzas Armadas, para cuidar la soberanía nacional. Los asuntos de seguridad doméstica deben de estar en manos de civiles”.

El legislador agregó que quienes estén encargados de la seguridad pública tienen que neutralizar personas, investigar delitos, leer sus derechos.

“Por un lado, primero civil y, segundo, nosotros no creemos en este Estado hipercentralizado en donde la Guardia Civil poco a poco vaya concentrando todas las tareas de seguridad, creemos en que haya policías municipales y creemos en que haya policías estatales, y también una Policía Federal, ¿por qué? Porque México es un Estado federal, porque no somos un Estado centralizado, porque somos 32 entidades federativas con un pacto constitucional de unión. La seguridad pública debe de ser una tarea del país, de los estados y de los municipios.

“Entonces no creemos en la centralización, de eso que ellos tanto se quejan, que no sea militarizar la seguridad pública”, concluyó Romero Herrera.

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