“Hace tiempo no escribo y hoy no es bonito lo que vengo a declarar en este video”, escribió el jueves la actriz Mariana Peñalva, quien, tras conocer la orden de aprehensión contra Andrés Roemer, decidió levantar la voz y narrar cuando el sujeto abusó sexualmente de ella en presencia de su hijo de cuatro años.

Peñalva conoció a Roemer en 2009, cuando enfrentaba problemas económicos a causa de un tumor cerebral padecido por el padre de su hijo. La pareja emprendía un proyecto de cine hasta que, por su enfermedad, él tuvo que mudarse a otra entidad federativa.

Como parte del proyecto cinematográfico, Peñalva fue entrevistada en diversos conductores en medios de comunicación, entre ellos, Roemer para un programa de TV Azteca.

Luego de ello, la invitó a una tertulia cultural en su casa. En esos momentos Mariana no sospechaba que Andrés era un violentador sexual.


“Me cayó bien, se me hizo una persona muy inteligente, muy culta y muy bien conectada; por lo cual le comenté sobre mi proyecto y le pedí su ayuda y le dije que necesitaba levantar financiamiento porque había gente que me había saboteado mi proyecto”.

Roemer le ofreció su apoyo y la invitó nuevamente a su casa para platicar. A la cita, Peñalva acudió acompañada de su hijo menor de edad, pues como su padre estaba en otro estado, la actriz tenía que cuidarlo sola permanentemente. “Yo llegué con mi hijo para platicar de proyectos de trabajo. No iba con ninguna intención de otro tipo”, narra la mujer. “No esperaba nada más que contactos, nombres, algún email, algún consejo”.

Al llegar, el escritor les mostró su casa, conocida también como “la guardia del abuso”.

Luego los condujo a “un salón muy grande” donde continuaron la conversación. Sin embargo, en ese momento una trabajadora doméstica de Roemer ingresó para llevarse al niño a otro lugar y dejarlos solos.


“Llegó y agarró de la mano a mi hijo y le dijo, ven, ven, te voy a dar algo. A mí me sacó un poquito de onda porque no me preguntaron mi opinión y le dije, por favor no le den muchos dulces porque no puede comer mucha azúcar”.

La mujer salió del salón y cerró la puerta. “En ese momento yo no entendí por qué quería cerrar la puerta detrás de ella… a mí me preocupo porque dije, yo dejé ir a mi hijo con esta señora, no sé quién es”.

“Andrés me dijo, no te preocupes, tú déjalo para que lo entretenga por ahí y nos deje platicar. Pero yo no me quedé tranquila”, platica. “Lo único que me tranquilizó fue escuchar la voz de mi hijo del otro lado de la puerta. Yo oía que estaban del otro lado jugando, no sé”.

Se sentaron en los sillones y Roemer se le lanzó encima. “No me defendí, no hice nada. Por más que le decía, no Andrés, espérate, no parecía entender lo que es no”, platica Mariana y agrega que no gritó ni pidió ayuda para no espantar a su hijo, quien estaba del otro lado de la puerta.


“Yo no quería que me oyera ni gritar, que algo me estaba pasando porque no quería que se angustiara o se preocupara. Lo más terrible es que yo no quería hacer ruido porque no quería dejar de oír su voz, porque el que más me preocupaba era él porque no sabía si le iban a hacer algo a él también”.

Tras la agresión sexual, el sujeto se subió el pantalón y le dijo “lo siento mucho, es que estaba muy excitado“, platica Peñalva. “Como si yo hubiera esperado que durara más tiempo, como si se preocupara de, no sé… me sentí como un kleenex, como un objeto usado”.

En ese momento, Mariana se sintió culpable. Pensó que quizás habría mandado el mensaje incorrecto. Estaba confundida y se preguntaba, “¿qué persona piensa en sexo cuando estoy ahí con mi hijo”.


“No lo entendí, estaba en shock. Me paré, fui hacia la puerta y lo único que yo quería era recuperar a mi hijo. Lo único que me dio paz en ese momento es escuchar su voz a través de la puerta, porque para mí, al menos él estaba bien”.

Andrés Roemer es buscado por la Interpol en más de 190 países tras una orden de aprehensión obtenida por la Fiscalía capitalina, quien lo investiga por el delito de violación equiparada y por, al menos, otras ocho carpetas de investigación por diversos delitos sexuales

El sujeto se encuentra en calidad de prófugo en Israel, donde se oculta desde hace más de un mes, con domicilio en la ciudad de Tel Aviv. En esa localidad, también intentó acosar a una joven de 30 años bajo el nombre de “Andrés Rosenberg”.

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