"Nosotros en Morelos no vamos a permitir un ‘Mamá Rosa’, vamos a aplicar la ley (…) Cuando haya una situación irregular acudiremos a las instancias correspondientes”

Elena Cepeda de León

Directora del DIF Morelos

La extraña desaparición de 19 niños del albergue “Amor Para Compartir” del municipio de Hutzilac, Morelos, ha puesto en relieve el desentendimiento oficial sobre el tema de los niños asilados, sobre el que no existe ningún tipo de registro oficial y todo se supedita a las instancias locales del sistema DIF.

Con este caso, nuevamente quedó al descubierto la discrecionalidad bajo la que operan los albergues y centros oficiales, que tienen bajo su tutela a menores huérfanos. 

Solo algunas organizaciones no gubernamentales son las que han alzado la voz. Y es que el caso de la desaparición de los niños de Hutzilac no es aislado. 

“Se trata de una política de Estado que se implementó desde la llegada del gobierno de Felipe Calderón; desde entonces, casi sistemáticamente, las autoridades están involucradas en la desaparición de niños huérfanos”, dijo la periodista y escritora Antonieta Flores Astorga, autora del libro “Carriolas Vacías, Tráfico de Niños en México” (Temacilli, 2012). 

Flores Astorga detalló que la estrategia es muy simple.

“Las autoridades arrancan a los niños del seno familiar, bajo la acusación de violencia intrafamiliar. Son llevados a albergues oficiales, de donde no se vuelve a saber de ellos, en muchos casos”, explicó. 

La mayoría de los niños desaparecidos, en el mejor de los casos, son vendidos para adopción, principalmente a parejas de extranjeros, documenta la periodista en su libro.

El mismo Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en México (UNICEF), dijo Flores Astorga, ha reconocido que en México hacen falta mecanismos de revisión a los albergues. Ha dicho que es necesario llevar a cabo la revisión de los procesos de institucionalización y cuidados alternativos de niños privados de su medio familiar.

Sin marco jurídico

México carece de un marco jurídico que vigile la seguridad de los niños enviados a los albergues, expresó el doctor Luis Santoyo, de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. 

“Es necesario que se marque desde la norma jurídica la posibilidad de un padrón nacional de albergados, para evitar que se sigan dando casos como el del Hutzilac y otros albergues de donde han desaparecido de la noche a la mañana, en la mayor de la impunidad, grupos completos de menores”, indicó el catedrático.

No es el único

El caso de Hutzilac no es el primero en que se denuncia la desaparición de menores de un albergue. Antecedentes existen muchos. Los más recientes ocurrieron en el mes de diciembre pasado, cuando se denunció la desaparición de 13 niños de un albergue de Tijuana y otros 7 de otro centro de Mexicali, en Baja California.

De acuerdo al Sistema Nacional del DIF, a la fecha existen registrados ante la federación un total de 922 albergues, de los que 809 son privados y 119 operan bajo la supervisión de organismos públicos. 

Solo en el 2015 fueron canalizados a esos centros de asistencia social, para la tutela temporal o permanente, un total de 3 mil 382 infantes.

No hay estadísticas oficiales que hablen de los niños que se han desaparecido luego de estar bajo la custodia de un albergue. 

La Procuraduría General de la República tiene en curso, por denuncias interpuestas por familiares de niños albergados y no encontrados, un total de 14 indagatorias. 

La mayoría de esas indagatorias son contra albergues operados por particulares.