Muñeca santa

Tras años de tensa convivencia, el conflicto entre los dos grupos religiosos que coexisten al interior de la comunidad michoacana de La Nueva Jerusalén está a punto de estallar. 

La “canonización” de una muñeca, por parte del obispo San Martin de Tours, ha provocado de nueva cuenta que se asome la violencia en esa localidad del municipio de Turicato, en la Tierra Caliente.

J. Jesús Lemus J. Jesús Lemus Publicado el
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Los vecinos que no comulgan con el obispo San Martín de Tours temen que los actos de idolatría puedan afectar a la vida que llevan
"Desde que se hizo el acto de canonización ha dejado de llover (...) Llueve en todo el estado, pero en la Nueva Jerusalén no está cayendo agua. Se están secando los cultivos. El ganado no tienen donde beber"
Óscar Monterorepresentante de los católicos moderados
Un día María de Jesús comenzó a llorar. Así estuvo por una semana. Inconsolable porque extrañaba una muñeca que la acompañaba desde niña. Había sido el último regalo de sus padres

Tras años de tensa convivencia, el conflicto entre los dos grupos religiosos que coexisten al interior de la comunidad michoacana de La Nueva Jerusalén está a punto de estallar. 

La “canonización” de una muñeca, por parte del obispo San Martin de Tours, ha provocado de nueva cuenta que se asome la violencia en esa localidad del municipio de Turicato, en la Tierra Caliente.

La Nueva Jerusalén es la única comunidad mexicana con un gobierno teocrático. Se fundó en junio de 1973, cuando la vidente Salomé aseguró escuchar mensajes de la Virgen del Rosario, los que comunicó al sacerdote católico Nabor Cárdenas, y juntos fundaron la “Ciudad Santa” que, de acuerdo a su creencia, servirá de refugio para los creyentes el día del fin del mundo.

Para los religiosos moderados -que siguen las instrucciones del sacerdote Miguel Chávez Barrera, al que se le conoce como el obispo Santiago el Mayor- lo que San Martín de Tours hizo al elevar al rango de santa a una muñeca, es un acto de idolatría y provocación.

El obispo San Martín de Tours, cuyo nombre de pila es Antonio Lara Barajas, es quien encabeza al grupo de religiosos que se autodenominan los “Bienaventurados”, pues aseguran seguir al pie de la letra las enseñanzas que les dejó el fundador de esa comunidad, el padre Nabor Cárdenas Mejorada, mejor conocido como Papá Nabor.

Para elevar a rango de santa a la muñeca Yoli, el obispo San Martín de Tours recabó diversos testimonios de los milagros atribuidos a ella. Todos, fueron documentados en un texto que fue leído ante sus seguidores en una ceremonia religiosa celebrada el pasado 16 de julio, en el Templo de Papá Nabor.

Ahí, estuvieron presentes más de 12 mil personas, la totalidad del grupo que conforman los llamados “Bienaventurados”. Todos hicieron el juramento de “adoración con temor santo” hacia la figura de la “muñeca santa” a la que se le puso un ropón azul y se le coronó con un velo blanco.

El obispo San Martín de Tours ordenó rendirle culto a la muñeca que ya fue entronizada en uno de los nichos del Templo de Papá Nabor, el centro ceremonial más importantes dentro de la comunidad de la Nueva Jerusalén.

La ceremonia causó molestia entre los religiosos moderados, quienes temen que ese acto de idolatría traiga serias consecuencias divinas. Los seguidores del obispo Santiago el Mayor aseguran que tras la canonización de Yoli ha dejado de llover, se han secado los cultivos y podría llegar una hambruna.

Santificados sean los nombres

La muñeca Yoli no es la primera en alcanzar la potestad divina de la santidad en la Nueva Jerusalén, pero sí es la primera en causar división y exacerbar los ánimos religiosos de los dos grupos que conviven al interior de la comunidad.

Los “Bienaventurados” aseguran que Yoli habrá de ayudar a convertir a los infieles en creyentes de las profecías de la Virgen del Rosario. Pero los moderados advierten que es una provocación a Dios.

La sola colocación de la muñeca en uno de los altares del templo de Papá Nabor ha causado peleas y zafarranchos entre miembros de los dos grupos, quienes a la menor provocación se lían para defender sus convicciones teológicas.

Yoli es la segunda “canonización” que hace el obispo San Martín de Tours. Antes elevó al cielo al propio sacerdote Nabor Cárdenas, el fundador de la Nueva Jerusalén. 

Tras la santificación del sacerdote -que renunció a la Iglesia Católica para fundar su propia teología- se instaló una imagen de San Papá Nabor, la que se adora en el templo que lleva su nombre.

Luego, el mismo Nabor Cárdenas hizo uso de su facultad para canonizar. 

En su momento asumió la decisión de elevar al cielo a la misma vidente Salomé. La glorificó el mismo día en que la mujer murió: el 26 de marzo de 1981. Mandó hacer una imagen de la vidente a la que se le adora con el nombre de Santa Mamá Gabinita o Santa Mamá Salomé.

El día que Yoli llegó

La muñeca Yoli llegó a la comunidad de la Nueva Jerusalén en 1981 poco antes de la muerte de la vidente Salomé. 

En ese tiempo, una joven llamada María de Jesús asumió el papel de vocera de la Virgen del Rosario. La portavoz era caprichosa y joven, por eso el Padre Nabor ordenó custodia permanente sobre la muchacha.

Cuando María de Jesús no estaba con la vidente Salomé, el vigilante era un sacerdote llamado San Alfonso. Él le cumplía todos los caprichos. Desde traerle plátanos de Tacámbaro hasta contarle historias para que no estuviera triste por las tardes. 

Cuentan en la Nueva Jerusalén que un día María de Jesús comenzó a llorar. Así estuvo por una semana. Inconsolable porque extrañaba una muñeca que la acompañaba desde niña. 

Había sido el último regalo de sus padres y le había puesto por nombre Yoli. 

Era su compañera favorita de juegos. La muñeca estaba en Guadalajara, en la casa que había dejado. Hasta allá fue San Alfonso para traérsela. 

La historia dice cuando la vocera recibió la muñeca, esta comenzó un monólogo que infería las preguntas, quejas y reclamos lastimeros de Yoli, por haberse quedado sola tanto tiempo. 

La muchacha prometió encarecidamente no volver a dejarla, hablándole en secreto, mientras veía de reojo la cara de sorpresa de San Alfonso.

A los días, María de Jesús “sintió” a la virgen. Fue tocada para recibir el mensaje: “Presenta a Yoli en el templo, porque por medio de ella hablaré a los niños”. 

La vocera de la virgen salió corriendo a contarle la visión a Mamá Salomé, quien caminando con dificultad, buscó al Padre Nabor para decirle la buena nueva. Se convocó a un conclave y todos los sacerdotes, la vidente, la vocera y Papá Nabor hablaron en secreto esa tarde. Fue el único día en que se suspendió el rezo del rosario. 

Desde entonces, Nabor ordenó la instalación de la muñeca Yoli en uno de los nichos del templo. Según la creencia popular, ahí la muñeca hablaba con los niños, a los que les perdona sus pecados a cambio de chocolates.

El temor de Dios

Para los católicos moderados, la “canonización” de la muñeca Yoli es una provocación a Dios. Hay malestar entre las familias de la Nueva Jerusalén que no comulgan con la teología del obispo San Martín de Tours, porque consideran que esa ofensa puede ocasionar problemas.

“La gente está molesta y temerosa”, dice Óscar Montero, representante de la comunidad de católicos moderados. “Hay temor entre algunas personas, porque desde que se hizo el acto de canonización ha dejado de llover increíblemente.  Llueve en todo el estado, pero en la Nueva Jerusalén no está cayendo agua. Se están secando los cultivos. El ganado no tienen donde beber”.

Los vecinos que no comulgan con el obispo San Martín de Tours temen que los actos de idolatría en los que está incurriendo puedan afectar a la vida que se lleva en ese lugar. Hay quienes tienen miedo hasta de que haya una hambruna.

Pero lo más grave, explica Montero, es la provocación de los seguidores de Martín de Tours. 

“Ellos están incitando a la violencia a quienes no comulgamos con sus ideas. No nos dejan en paz. Siempre hay provocaciones. Siempre están en un odio constante hacia los que no piensan de la misma forma en que piensan ellos. La violencia no tarda en surgir en esta localidad”, advierte.

‘Nadie nos hace caso’

Las advertencias de violencia en la Nueva Jerusalén ante las autoridades del estado han sido constantes, pero no han tenido eco. 

Lo que pasa en la Nueva Jerusalén, se queda en la Nueva Jerusalén. 

Esa es la resignación con la que viven más de 2 mil familias de católicos moderados que no aceptan el rito del obispo Martín de Tours.

“Nadie nos hace caso”, se queja Montero. “Hemos denunciado de todo ante las instancias del gobierno estatal desde hace décadas, y nadie nos ha querido escuchar. Este pueblo está sometido al abandono y a la decisión de Martín de Tours, que es quien finalmente gobierna esta localidad del municipio de Turicato”.

Los vecinos de la Nueva Jerusalén que no simpatizan con el obispo San Martín de Tours han denunciado desde lesiones, amenazas, robos e intimidación hasta homicidios, secuestros y violaciones, pero en las instancias del gobierno estatal no hay respuesta.

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