El concepto autodefensa no puede entenderse sin la figura de José Manuel Mireles, el médico que un día de 2013 decidió tomar las armas, junto con algunos pobladores de Tepalcatepec en Michoacán, para poner un alto a los abusos del grupo criminal de los Caballeros Templarios.

Mireles, quien se desempeñaba como médico general de la clínica de Salud de la comunidad, vivió en carne propia el hostigamiento y la violencia que el grupo criminal dirigido por Servando Gómez Martínez ‘La Tuta’ y Enrique Plancarte desplegaban en la región.

El detonante de la decisión de Mireles para tomar las armas fue el aumento de mujeres y niñas presuntamente raptadas y violadas por los Caballeros Templarios, delitos que llegaron a afectar directamente a la ahijada y la sobrina del médico.

En una entrevista para una agencia local de noticias, Mireles contó en 2013 las atrocidades cometidas por el grupo delictivo y denuncio que los operativos de las fuerzas federales eran una “farsa”, pues realmente nunca llegaban a las comunidades.

Poco a poco más gente se fue uniendo al grupo de Mireles. El médico comenzó a aparecer con mayor frecuencia en la televisión, los periódicos y los sitios de internet, al tiempo que una palabra se apoderaba de todos los titulares; autodefensas.

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La gente de Tepalcatepec se levantó con armas deportivas de grueso calibre, para la caza de animales, machetes, palos y cualquier objeto con el que pudieran proteger a las personas de la comunidad michoacana.

El movimiento de Mireles tuvo tal éxito que para 2014, ocho municipios más de Tierra Caliente ya habían creado sus propios grupos de autodefensa, guardias civiles y policías comunitarias, que decían ‘no más’ a las actividades de los delincuentes.

En mayo de 2013, 6 mil elementos federales ingresaron a Tierra Caliente para desarmar a las autodefensas, bajo el argumento que el Estado tiene el monopolio de la fuerza; la gente de las comunidades cercanas inmediatamente salieron a las calles a protestar.

Para octubre de 2013, Mireles encabezó junto a otros líderes la toma simbólica de la ciudad de Apatzingán, con una caravana desarmada de alrededor de 3 mil autodefensas, ya que el Ejército les prohibió ingresar armados al lugar.

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Al inicio del movimiento, Mireles denunció que Nazario Moreno, conocido como ‘El Chayo’, quien era uno de los líderes de la Familia Michoacana y presuntamente había sido abatido durante la administración de Felipe Calderón, seguía con vida.

El tiempo le dio a razón a Mireles y el 9 de marzo ‘El Chayo’ fue abatido durante un enfrentamiento entre elementos de las Fuerzas Armadas y presuntos narcotraficantes en la región de Tierra Caliente.

A inicios de enero de 2014, Mireles sufrió un accidente cuando la avioneta que viajaba tuvo que hacer un aterrizaje forzoso en una pista improvisada en el poblado de Zicuirán, el líder moral de las autodefensas fue trasladado a la Ciudad de México para atender sus heridas.

Días después del accidente de Mireles, el presidente Enrique Peña Nieto nombró a Alfredo Castillo comisionado para la Seguridad en Michoacán, cuyo principal objetivo era lidiar con la expansión de los grupos de autodefensa.

Mireles reprobó en todo momento el desarme de los guardias comunitarios, mientras que el gobierno federal hacia esfuerzos por el desarme pacífico. En abril de 2014, el médico encabezó una manifestación para protestar contra el desarme.

Castillo y algunos líderes de autodefensas pactaron en el mes de abril la incoroporación de algunos grupos a las denominadas guardias rurales, las cuales operarían bajo la supervisión del Gobierno Federal.

Para el siguiente mes, Mireles fue destituido como vocero por el Consejo General de Autodefensas, presuntamente porque sus acciones viciaban el movimiento. Días después el michoacano lanzó la campaña ‘Todos somos autodefensa’.

Mireles continúo con los desencuentros y el tono crítico contra el gobierno. El 27 de junio de 2014, el médico fue detenido, junto a otras personas, y fue acusado del delito de portación de armas de fuego de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas.

A partir de ese momento, el hombre quedó encarcelado y a la espera de que el juez le dictara una sentencia, pero dos año después la sentencia no ha llegado, presuntamente porque el impartidor de justicia ha tenido una intensa carga de trabajo.

El jueves 11 de mayo, un juez determinó que Mireles podía continuar el proceso judicial que enfrenta en libertad. El médico ya ha pagado la fianza correspondiente para que pueda pisar nuevamente las calles como un hombre libre.

Mireles, quien ha sido catalogado como un preso político, durante un año entero puso en jaque al crimen organizado y al gobierno, al tiempo que se convirtió en el símbolo de uno de los movimientos sociales más importantes de la época moderna en México.