Mal ‘timing’

El martes 17 de diciembre, Enrique Peña Nieto estrechó la mano del primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y aseguró que era el momento adecuado para relanzar la relación bilateral.

Mal ‘timing’.

Mientras Peña Nieto se congratulaba por el interés de México y Turquía de celebrar un Tratado de Libre Comercio (TLC), la policía de Ankara realizaba una serie de operativos simultáneos para arrestar a 52 personas. 

Carolina Hernández Carolina Hernández Publicado el
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La otra cara de Turquía quedó destapada al estallar con fuerza una grave crisis de corrupción política que forzó al primer ministro a cambiar la mitad de los 25 ministros de su equipo 

El martes 17 de diciembre, Enrique Peña Nieto estrechó la mano del primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y aseguró que era el momento adecuado para relanzar la relación bilateral.

Mal ‘timing’.

Mientras Peña Nieto se congratulaba por el interés de México y Turquía de celebrar un Tratado de Libre Comercio (TLC), la policía de Ankara realizaba una serie de operativos simultáneos para arrestar a 52 personas. 

Entre ellas se encontraban los hijos de tres de los ministros más importantes del gabinete del primer ministro: Maummer Guler, de Interior; Zafer Caglayan, de Economía, y Erdogan Barayktar, de Medio Ambiente. 

Entre los detenidos –acusados de corrupción– también estaba Suleyman Aslan, director del banco estatal, Halk Bank; Mustafa Demir, alcalde de Fatih, municipio de Estambul y miembro del partido oficial, y Alí Agaoglu, magnate del ramo de la construcción.

El periódico digital Zaytung.com destacó en tono de broma la inoportuna gira del mandatario mexicano. La primera en 85 años de relaciones binacionales.

“¡Qué divertido! Tendré que venir más a menudo (…) Nunca había estado tan emocionado… Tal vez la última vez fue cuando Hugo Sánchez jugaba futbol”, se leyó en el diario en línea.

ironizó incluso que en ese mismo día, en la capital turca estallaron bombas, cayeron dos helicópteros, un reportero fue secuestrado y una persona se prendió fuego frente al Parlamento. 

Justo cuando Peña Nieto y su esposa Angélica Rivera cenaban con el presidente de Turquía, Abdullah Gül, y su esposa, Hayrünnisa Gül, el primer ministro lidiaba con un polvorín.

Y es que durante uno de los operativos, la policía descubrió que en el sótano de su casa –perfectamente acomodado en cajas de zapatos– el director del Halk Bank escondía 4.5 millones de dólares en efectivo. El hijo del ministro de Interior guardaba otro millón de dólares. 

Erdogan se defendió con uñas y dientes del golpe directo a su círculo más cercano: Es un complot, dijo. Un complot internacional.

Un editorial de El País, publicada el 27 de diciembre, señaló que los “complots extranjeros” son el recurso preferido de los autócratas. 

Erdogan echó mano de él y fue más allá. Aseguró que la confabulación no era en su contra sino en contra de Turquía y ordenó la destitución inmediata de 29 comandantes y jefes policiacos involucrados en las detenciones.

Una semana después, la purga sumaba cerca de 550 agentes policiacos en todo el país.

La investigación por corrupción le pasó una cara factura a Erdogan, quien ha visto casi dinamitado su gabinete y ha destapado las luchas por el poder en el seno del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), el cual gobierna Turquía desde hace una década. 

En los últimos días la Fiscalía turca ha detenido a casi un centenar de personas, más o menos cercanas al AKP, acusadas de soborno, blanqueo de dinero, contrabando de oro y delitos urbanísticos. 

El escándalo ha hecho saltar en pedazos la imagen del partido islamista, abanderado de la honradez y el juego limpio.

De acuerdo a Proceso, el conflicto tiene su origen en el feroz enfrentamiento entre el primer ministro, Recep Tayip Erdogan, y el influyente clérigo musulmán Fetulá Gülen. 

“Erdogan y Gülen eran, hasta hace poco, aliados políticos. Su alianza fue tan efectiva que logró desmontar el régimen semimilitar que rigió a la República turca desde su fundación. Lo desmantelaron, pero ellos mantuvieron un sólido control sobre las instituciones políticas y económicas”, asegura la investigación del diario mexicano.

Un editorial de Le Monde, publicada el jueves 26 de diciembre, consideró que el “modelo turco” está agotado. 

El modelo que hizo soñar a muchos países árabes y que, también, durante largo tiempo dio seguridad a los occidentales ya no es más. 

La economía emergente que admiró Peña Nieto y que comparó con la de México, se tambalea.

El escándalo político-financiero que involucra al premier turco tiene su origen en una investigación sobre corrupción, fraude y blanqueo de dinero que emprendió hace más de un año el procurador de Estambul.  La investigación comienzó por la venta ilegal de oro a Irán. 

El escándalo de corrupción en la cúpula del gobierno turco ha desatado la violencia en el pais con el que México recién firmó un convenio de apoyo bilateral.

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