“¡Aquí todavía no hay máquinas, jefa!”, le responde un policía a Flor y a su hija Karen, que buscan una estación para recargar saldo a su tarjeta de Metrobús y abordar una unidad de la nueva Línea 7 que las lleve a su casa.

“Tienen que caminar hasta la otra estación que sigue”.

Inaugurado hace casi dos meses, y en medio de una controversia urbano-ambiental, este nuevo corredor de transporte público continúa presentando múltiples “detalles”, tales como cableado suelto en las zonas del piso y el techo, torniquetes sin barrotes y hasta adoquines mal colocados, los cuales llegan a entorpecer el ascenso y descenso de los pasajeros durante las horas de mayor afluencia.

Asimismo, hay banquetas inacabadas en distintos cruceros, guías táctiles para personas invidentes inconclusas, además de que una falta de alcancías para compra y recarga de tarjetas de la Ciudad de México persiste en varias estaciones intermedias, y en ambas direcciones, caso último el de los parabuses de Necaxa, Clave y el Mercado Beethoven.

“No me puedo quejar del servicio de los camiones, porque estos aparte de que son bastante modernos pues sí son muy cómodos y eficientes, lo malo es que no en todas las estaciones están esos aparatos para ponerle crédito a la tarjeta; pero no fuera la parte bonita de Reforma porque ahí sin problemas pueden encontrarse en todas las esquinas y hasta de los dos lados de la avenida”, se quejaba Flor mientras se trasladaba a la estación Talismán para poder abordar dicho medio de transporte.

Tras un recorrido en la Línea 7, la cual circula de Campo Marte a Indios Verdes, y viceversa, Reporte Índigo constató que el mayor número de parabuses sin máquinas de recarga se encuentra localizado en el tramo de la Calzada de los Misterios y la desviación hacia la terminal alternativa de Hospital Infantil La Villa. Se trata de las estaciones intermedias de Glorieta Violeta y de Cuitláhuac, además de Talismán, Excélsior y Delegación GAM.

Pese a todo, las anomalías no son exclusivas de la parte norte de dicha Línea, sino también en el otro extremo, porque en estaciones como Hidalgo, París, La Diana o Auditorio Nacional aún se realizan obras de modificación.

“Yo no sé para qué abrieron esta ruta si todavía no estaba lista. A diario se ven personas trabajando y eso está bien, que hagan su trabajo, pero yo creo que nada les costaba aguantarse tantito para que acabaran de construir las estaciones por completo y ya después ofrecer el servicio a la gente”, comentó Adela tras solicitarle ayuda a un policía para recargar su tarjeta y debido a las obras en el parabus de La Diana.

La Línea 7 del Metrobús comenzó a dar servicio durante el pasado 5 de marzo y con un total de 90 autobuses de doble piso  que recorren un tramo de 15 kilómetros, esto como parte del plan mejoramiento de transporte en la capital.