Liberan espacio aéreo al narco

En cada foro donde puede hacerlo, el presidente Felipe Calderón asegura que su gobierno va ganando la lucha contra el narcotráfico; sin embargo, las decisiones que ha tomado la Procuraduría General de la República (PGR) durante su gestión demuestran lo contrario.

Los servicios aéreos de la PGR han sido totalmente desmantelados, dejando así el espacio libre a las bandas del crimen organizado.

Armando Estrop Armando Estrop Publicado el
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Según el testimonio de tres pilotos (dos en activo y uno recientemente dado de baja), la falta de mantenimiento y la utilización de refacciones usadas pone en riesgo las aeronaves que transportan a funcionarios públicos y a la propia titular de la dependencia, Marisela Morales.

En cada foro donde puede hacerlo, el presidente Felipe Calderón asegura que su gobierno va ganando la lucha contra el narcotráfico; sin embargo, las decisiones que ha tomado la Procuraduría General de la República (PGR) durante su gestión demuestran lo contrario.

Los servicios aéreos de la PGR han sido totalmente desmantelados, dejando así el espacio libre a las bandas del crimen organizado.

Reporte Indigo constató que están siendo desocupados los pilotos de la Procuraduría, quienes además aseguran que la flotilla de aeronaves que estaba en operación a principios del sexenio hoy está extinta.

Es por eso que los programas de intercepción de aeronaves ilegales y la erradicación de cultivos de mariguana y amapola son prácticamente inexistentes.

Según el testimonio de tres pilotos (dos en activo y uno recientemente dado de baja), la falta de mantenimiento y la utilización de refacciones usadas pone en riesgo las aeronaves que transportan a funcionarios públicos y a la propia titular de la dependencia, Marisela Morales.

La identidad de los tres pilotos se mantiene en reserva para evitar represalias en su contra. Aunque los dos pilotos en activo saben que eventualmente van a perder su trabajo por la política implementada en la actual administración, temen que algo pueda sucederles.

Sin embargo, todos mostraron sus identificaciones oficiales, documentos que acreditan más de dos décadas de labor en la dependencia federal, así como constancias que los avalan como pilotos aviadores.

Para identificarlos, Reporte Indigo optó por bautizar a cada piloto con uno de los códigos de comunicación que se utilizan en vuelo: Alfa, Beta y Coca.

PGR, sin radares y sin aviones

En 1990, siendo presidente Carlos Salinas de Gortari, se inició el programa Halcón, que México operó junto con Estados Unidos, Canadá, Colombia, Ecuador y Panamá para bloquear el tráfico de cocaína entre estos países.

Como parte de esta estrategia, el gobierno de Estados Unidos donó a México dos aeronaves Citation II que contaban con radares y tecnología especial.

Además, el programa tenía otros dos aviones, con las mismas características, cuya tripulación contaba con elementos del Departamento de Aduanas estadounidense.

“El operativo fue muy exitoso desde el principio, se lograron interceptar más de 100 aeronaves con cocaína. Que nunca llegamos a decir que se selló la frontera, porque cuando parábamos, no sabíamos que pasaban dos o tres más. Pero el daño que se les hacía fue tanto, que dejaron de venir a México por esa vía”, afirma Alfa, piloto con casi 30 años de trayectoria en la PGR.

El plan multinacional “siguió funcionando hasta finales del año pasado, que por cuestiones administrativas, las aeronaves se fueron deteriorando por falta de los servicios, y ya no se hace nada de ese trabajo. Nosotros sabemos, por la experiencia que tenemos, que, aunque Sedena dice que tienen sellada la frontera, en el sur (del país) no se oye nada ni se sabe de los aseguramientos que se hacen”, explica.

Alfa luce cansado. Pero no pierde la sonrisa, y hasta irradia entusiasmo. Aunque se nota que disfruta su trabajo, se siente derrotado porque ya no hay forma de dar marcha atrás a la decisión de desactivar los servicios aéreos de la PGR.

Y es que solo quedaba uno de los Citation II que utilizaban para las operaciones de intercepción, pero asegura que en diciembre de 2011 se le vencieron las horas de vuelo al motor, por eso está parado en Toluca.

Las quejas continúan

Desde hace al menos seis años, los radares no reciben mantenimiento. Sin ellos, solo se puede trabajar con la intuición y la experiencia, que no son las mejores herramientas para detectar los aviones que hoy utilizan las organizaciones del narcotráfico.

“Como en cualquier cuestión técnica, se necesita darle mantenimiento a las aeronaves, se necesita capacitar al personal para que las manejen con propiedad. De unos seis u ocho años para atrás, esa capacitación se dejó de dar a la PGR. El personal se fue haciendo viejo junto con las máquinas, y ya no se les dio el mantenimiento debido y fueron poco a poco echándose a perder.

“Los últimos 10 años nada más estuvimos operando con una máquina, y aun así tuvimos mucho éxito, y era un operativo eficaz. Ya no servía casi nada de lo que teníamos, realmente se hacía el trabajo por la experiencia que tenían las tripulaciones”, cuenta Alfa con desencanto.

¿Cómo se puede luchar contra el narcotráfico en esas condiciones?

La respuesta no es inmediata. Alfa mueve los labios, como intentado decir algo, pero se detiene, hasta que finalmente habla.“Pues nada más por la voluntad de las tripulaciones y la experiencia. Nosotros trabajábamos como si fuéramos el radar”.

¿Se le está abriendo el espacio aéreo al narcotráfico?

“Se les abrió completamente. En el sur están llegando todas las aeronaves que vienen de Colombia y de Venezuela. Por ahí están entrando. Por información de personas que viven en esa zona sabemos (eso), pero no se hace realmente nada. Sedena tiene capacidad para hacer, pero ellos se manejan diferente”, asegura.

Alfa es puntual al explicar que las bandas del narcotráfico han perfeccionado sus estrategias, y es obvio que ya descubrieron los flancos que han descuidado las autoridades mexicanas.

Explica que la política de desaparecer las operaciones de intercepción inició tímidamente en el sexenio de Vicente Fox, pero en la actual administración ha sido contundente.

Y para dar certeza jurídica a esta decisión, asegura que pilotos, mecánicos y auxiliares de vuelo están siendo reprobados en los exámenes de control de confianza.

La fumigación desaparece; ahora erradican a mano

Habla Beta, quien recién cumplió 25 años de carrera activa como piloto. Durante todos estos años, una de sus principales actividades fue trabajar en el Programa de Erradicación de Cultivos Ilícitos.

Pero, al igual que la intercepción de aeronaves del crimen organizado, la erradicación de la siembra de droga dejó de ser una prioridad para la actual administración.

Beta asegura que, sin explicación de por medio, los pilotos fueron transferidos al Departamento de Transporte y Carga. Y las 40 aeronaves que estaban destinadas a la destrucción de los plantíos de mariguana y amapola fueron encargadas a otros sectores de la Procuraduría.

“En la actualidad, se borró de un plumazo, porque se acabó con toda la experiencia, con todo lo que había en PGR. Supuestamente lo está haciendo el Ejército, pero habría que ver, ya que se dice que solo son dos máquinas con las que lo están haciendo.

“Lo borraron de un plumazo porque no hubo ningún documento en el que conste cuántas máquinas, qué equipos. O sea, no se hizo conforme se pensaba que se pudiera haber hecho normal: con documentos en los que constara qué es lo que se les estaba dando (al Ejército), por eso se dice que se acabó”, dice el piloto.

Detalla que para este programa fueron capacitados 22 pilotos de la Fuerza Aérea Mexicana, pero una vez que terminó el entrenamiento, poco a poco fueron desertando para irse a trabajar a las plataformas de Petróleos Mexicanos (Pemex) porque es un empleo mejor remunerado.

“Se les capacitó para ser pilotos fumigadores, para fumigar los plantíos de mariguana y amapola que existen, pero al ver el riesgo que esto conlleva, el tipo de trabajo que es tan especializado, decidieron irse a otro lado a trabajar, donde fuera mejor remunerado. Y todo el programa de lo que fue la capacitación ahí se acabó”.

Beta cuenta que sabe por sus compañeros que el Ejército no está destruyendo los plantíos como lo hacía la PGR.

“La erradicación ya no la están haciendo por medio de la fumigación. Actualmente lo está haciendo el Ejército como lo ha hecho siempre, que es a mano. Varean las plantas de amapola y ahí se acaba; el de mariguana lo tienen que arrancar de raíz.

“En aquel entonces, con 40 máquinas no nos daba tiempo para erradicar todos los plantíos, pues ahora, con una sola pareja fumigando, no se da abasto”.

Frunciendo el ceño en señal de enojo, dice que no duda que los altos mandos de la dependencia buscarán engañar a los ciudadanos difundiendo datos de los plantíos supuestamente destruidos, pero asegura que ellos han detectado sembradíos en los sobrevuelos que realizan por varios estados del país.

Señala que esta opinión la comparten algunos pilotos que han dejado la corporación y hoy hacen vuelos de otro tipo, ya que pueden reconocer los sembradíos ilegales por la capacitación que recibieron.

“De pluma poner que se fumiga más o que se erradica más que en años pasados, pues es muy fácil. Pero uno que vuela todo el territorio nacional, y cuando has sido un piloto fumigador, te das cuenta que ahora, más que nunca, el país tiene plantíos”.

Violan los protocolos de seguridad

Coca fue dado de baja de la corporación hace poco menos de un año. Después de trabajar durante dos décadas en la PGR, asegura que él es un ejemplo del desmantelamiento de la dependencia.

Tres veces consecutivas pasó los exámenes de control de confianza. En la cuarta ocasión no logró, pero no le explicaron en qué falló.

Desde 2008, el reglamento de la Ley Orgánica de la PGR establece la obligatoriedad de estas pruebas.

Coca señala que es una contradicción que se desocupe a los pilotos que supuestamente no pasan los exámenes, mientras que los altos mandos aprueban que se violen los protocolos de seguridad de las aeronaves.

Explica que a los aviones del Departamento de Transporte y Carga les están poniendo refacciones usadas compradas en un deshuesadero.

“Al Sabre, en especial, (le están poniendo) refacciones de unos aviones que eran Sabre, que ya están dados de baja y que están en un lugar que se conoce como La Cuchilla, y es un deshuesadero.

“Esto no debe de ser normal porque hay partes que, o se mandan a arreglar o de plano hay unas partes que no se deben ya poner”, advierte.

“En el departamento donde usted trabajaba, de Transporte y Carga, también trasladan funcionarios, ¿están en riesgo?”, preguntamos.

“Pues en parte también, y son algunos secretarios de Estado”, afirma.

¿Le podría tocar a la procuradora?

“También. Tienen ahí un avión que es para ella, es un Gruman 2, y sí ha tenido algunos problemillas por mantenimiento”, señala.

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