La industria petrolera y la eléctrica, que en algún momento fueron el motor para el crecimiento del país, ahora se convirtieron en una pesada ancla que podría frenar el desarrollo económico de México. Con las recientes reformas aprobadas al vapor y sin escuchar a especialistas y a actores involucrados, la nueva Ley de la Industria Eléctrica así como la Ley de Hidrocarburos, ahuyentarán a los inversionistas y la economía de México podría no recuperarse de los estragos provocados por la pandemia de COVID-19.

Esto se debe, principalmente, a que estas reformas fueron creadas para intentar rescatar a las empresas productivas del Estado, Petróleos Mexicanos (Pemex) y Comisión Federal de Electricidad (CFE), dos compañías que desde hace años trabajan en números rojos y cuestan mucho dinero a los mexicanos.

La estrategia que pretenden llevar a cabo las autoridades para rescatarlas, es darle prioridad a la energía y a los hidrocarburos producidos por Pemex y CFE, frenando o sacando del juego a la competencia conformada por empresas privadas.

Adriana García, investigadora de la organización México ¿Cómo vamos?, comenta que la “prisa” de Morena y sus aliados en el Legislativo para aprobar las reformas, se debe principalmente al momento político por el que atraviesa el país y a las elecciones que hay en puerta, ya que el partido en el poder no tiene la certeza de repetir la mayoría en la Cámara de Diputados.

“Tienen gran prisa por cumplir la promesa de regresar a Petróleos Mexicanos y a CFE el sustento de desarrollo económico del país. No escuchan a los expertos, no escuchan a la oposición. Esta idea arraigada no se sustenta en datos, pero realmente lo que están haciendo es cumplir su promesa, quitarle la competencia a Pemex y a CFE”, señala la especialista.

A pesar de eliminar la competencia para las empresas productivas del Estado, Adriana García comenta que esto no garantizará que dichas instituciones vayan a rescatar la industria de hidrocarburos del país, si no, todo lo contrario.

“A pesar de que se está fortaleciendo a la CFE, poniéndola en primer lugar para suministrar la energía eléctrica del país, sus plantas no cuentan con el mantenimiento ni con las innovaciones tecnológicas para brindar energía eficiente, lo que incrementará su carga fiscal y eventualmente se tendrá que financiar con más deuda, finalmente los mexicanos estaríamos pagando energía más cara y probablemente no la que necesitemos.

“En relación a Pemex, vamos a empeorar en cuanto a energías limpias (por seguir utilizando combustibles fósiles) y no estaríamos cumpliendo nuestros compromisos con el extranjero. En México le vamos a seguir apostando a las energías de hace 100 años”, acusa.

La obstinación del Gobierno federal, Morena y sus aliados de seguir apoyando incondicionalmente a Pemex y a CFE, se debe a una falsa creencia de que somos ricos en petróleo, comenta la especialista.


Estamos viviendo en una ilusión de los años ochenta de que el petróleo es la mejor opción y que si estamos mal es por el mal manejo del pasado, la verdad es que es un recurso escaso, no renovable e internacionalmente poco aceptado

Adriana García

Investigadora de la organización México ¿Cómo vamos?

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