¿Por qué las condiciones geológicas de la CdMx intensifican los sismos?

El hecho que la capital del país haya sido construida sobre mantos acuíferos y sedimentos la vuelven en blanco perfecto de movimientos telúricos

Pasan los días después del intenso sismo que sacudió a la Ciudad de México el pasado 19 de septiembre, la cabeza comienza a enfriarse y surge la pregunta, ¿cómo fue posible tal devastación si los grados del movimiento telúrico fueron menores a los de otras ocasiones?

Las condiciones geofísicas en las que se encuentra la capital del país la convierten en el blanco perfecto para los sismos. Estas condiciones generan que los movimientos telúricos se intensifiquen más que en cualquier otra parte del mundo, según han señalado especialistas.

Víctor Cruz Atienza, profesor de geofísica de la UNAM y especialistas en sismología, publicó en 2016 un estudio en la revista Scientific Reports, en el que explica por la Ciudad de México tiene condiciones que la vuelven propensas a grandes terremotos como el de 1985.

El hecho que la Ciudad de México haya sido construida sobre los antiguos depósitos lacustres hace que experimente algunos de los mayores efectos de sitio sísmico en todo el mundo, por ejemplo, la amplificación de ondas sísmicas, así como la duración de estos movimientos, señala Cruz Atienza en la investigación.

El terremoto de 1985 afectó severamente el centro de la Ciudad de México, zona donde se encontraba la antigua Tenochtitlán y donde poco a poco los españoles fueron expandiendo los límites de la metrópolis.

El centro del antiguo imperio azteca estaba sobre un islote en el lago de Texcoco, sin embargo, durante cientos de años los españoles lo desecaron, es decir, la capital que conocemos ahora se encuentra sobre antiguos mantos acuíferos y sedimentos.

Sin embargo, el sismo del pasado 19 de septiembre provocó grandes daños en la zona oriente y sur de la Ciudad de México, algo que no ocurrió en 1985. ¿Qué pasó entonces? ¿Por qué estas zonas de la capital sufrieron tales daños?

Si bien el estudio de Cruz Atienza fue publicado en 2016, ofrece algunas claves para entender por qué zonas como Coapa, Acoxpa, así como varios puntos de Tláhuac e Iztapalapa registraron una serie de afectaciones.

Por ejemplo, gran parte del agua potable que se consume en la Ciudad de México provienen del subsuelo de zonas como Tláhuac, Xochimilco e Iztapalapa, las cuales han sido sometidas a extracciones muy fuertes en los últimos 50 años, de acuerdo a investigaciones de la UNAM.

De allí, que estas delegaciones presenten desde hace años asentamientos, lo que provoca grietas en los inmuebles y socavones en las calles. Por ejemplo, en 2014 las autoridades capitalinas constataron hundimientos diferenciales en Santa Catarina, Tláhuac.

Además que estas demarcaciones se encuentran muy cerca de zonas acuíferas. Por ejemplo, en 2005 se formó una extensa grieta en la colonia Ojo de Agua en Tláhuac, la cual fue atribuida por el Sistema de Aguas de la Ciudad de México a una falla geológica en la demarcación.

Los últimos recorridos realizados por reporteros de este diario muestran que en varios puntos de Tláhuac, como Colonia del Mar, se registraron varias grietas, socavones y hundimientos tras el sismo del martes pasado.

De acuerdo a información de la delegación, hasta este domingo se tenía registro de 41 socavones y 134 grietas tras el sismo. Los vecinos han comentado a este diario que desde hace años son conscientes que existe una falla geológica en la zona.

“Nosotros si tenemos miedo que nada más vengan y tapen, allí en Camarón ya taparon, pero la grieta está horrible, tenemos temor que vuelva a venir otro terremoto y su vuelvan a abrir las calles, están pero mal”, comentó Susana Balbuena, vecina del lugar.

Hasta el momento, no se ha realizado un estudio geológicos tras el sismo, sin embargo, estas investigaciones e indicios pueden dar una idea del porqué el movimiento telúrico fue tan devastador para la capital del país y zonas que no se vieron afectadas en 1985.

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