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empresas productivas subsidiarias en funciones no centrales


Movieron a los mil 700 trabajadores a otras instalaciones que rentaron en zonas aledañas

Con la división en dos grandes subsidiarias se regresa a un esquema que fue modificado durante la presidencia de Carlos Salinas de Gortari.

La nueva empresa productiva del Estado busca una “reorganización corporativa”, que fue aprobada por el nuevo Consejo de Administración el martes 18.

La “nueva cara” resulta la misma que la compañía tenía en su origen: dos empresas productivas subsidiarias, que agrupan la producción petrolera y el resto de la cadena de valor.

Se crearán, además, cinco empresas productivas subsidiarias en funciones no centrales.

Los cambios incluyen “la centralización de las funciones de procura, desarrollo humano, jurídico, finanzas y planeación”, según divulgó la nueva empresa productiva estatal.

La transformación “no implica un crecimiento de los costos de nómina ni del número de plazas totales”.

Al contrario, la propuesta podría devenir en una reducción de personal, ya que eliminará “duplicidades administrativas”.

De ser la empresa insignia para el Estado mexicano, ahora se busca que Pemex se convierta en “un competidor más en los mercados”, que serán abastecidos por las nuevas empresas subsidiarias.

Esta nueva división trae consigo aún problemas clave: no se modifica el papel del sindicato y se mantiene el país subdividido en yacimientos, lo que podría impedir una planeación estratégica nacional.

Regreso al origen

En sus inicios Pemex estaba dividido en dos subsidiarias: Producción Primaria y Transformación Industrial.

Funcionó de esta forma durante los que llaman “años dorados”, cuando se inició la explotación del yacimiento de Cantarell.

También se tenía una subdirección de petroquímica y gas natural, además de una subdirección comercial y de Comercio Internacional.

En julio de 1992, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, se conformaron las subsidiarias de Exploración y Producción (PEP), Gas y Petroquímica Básica, Refinación, Petroquímica, que se relacionaban con Pemex Internacional y el Instituto Mexicano del Petróleo.

En 1994, un ejecutivo de Exxon Mobil se reunió en la ciudad de México con Raúl González, quien fue subdirector de PEP.

Le contó que ya Exxon se había unido a la tendencia mundial de fragmentar las empresas petroleras en “unidades de negocios”.

“Estas unidades tenían sentido en las petroleras porque andan en muchos países. Cada unidad tomaba las decisiones por país”, explica González.

Una de las consultoras más importantes que participó en el rediseño de las petroleras internacionales fue Mckinsey and Company, que ha firmado contratos por 581.8 millones de pesos durante este sexenio con PEP.

Estos contratos han sido para “diagnosticar, planear, desarrollar y definir proyectos estratégicos y organizacionales” para “fortalecer la asignación de inversión hacia la producción”, además de “eficientar el desempeño”, de acuerdo con los objetos por los que fueron firmados.

La división “incoherente para Pemex” que se realizó durante el salinismo fue producto de esta tendencia mundial y para “debilitar a la industria petrolera”, dice González.

Ahora se regresa a esta división original, pero se mantiene la subdivisión en yacimientos.

“La ventaja que tiene una empresa estatal es planear la exploración y explotación de un país, le estás quitando esa ventaja.

“Para explorar y explotar eficientemente el petróleo de un país se tiene que partir de un concepto de una evaluación total del así y no por fragmentos. Fue lo que hicieron, fue una estupidez”, considera el geólogo.

La descentralización 

En 1995, durante la presidencia de Ernesto Zedillo, se movieron las oficinas centrales de PEP a Ciudad del Carmen y se enajenaron activos de Pemex Petroquímica para que fueran comprados por privados, explica Alejandro Navarro en su análisis La reestructuración organizacional de Petróleos Mexicanos, publicado en 2007 por la Cámara de Diputados.

Se constituyeron filiales de Pemex Petroquímica en 1996 y así las plantas de Cosoleacaque, Escolín, Tula, Camargo, Morelos, Pajaritos, Cangrejera y Reynosa se volvieron “de participación estatal mayoritaria”.

Menos subsidiarias

En mayo de este año Pemex contrató al despacho de abogados Baker and McKenzie para “llevar a cabo la evaluación del desempeño de las filiales de Petróleos Mexicanos y organismos subsidiarios”.

El contrato se firmó por 7.4 millones de pesos. Con esta evaluación se reafirmó la política mandatada en la Ley de Petróleos Mexicanos.

Pemex Exploración y Producción se convierte en la empresa productiva subsidiaria (EPS). Estará divida en dos grandes áreas: exploración por una parte y Producción y Desarrollo por otra.

La otra subsidiaria se llamará Transformación Industrial y englobará las actuales Pemex Refinación, Pemex Gas y Petroquímica Básica y Pemex Petroquímica.

Además de las dos grandes subsidiarias, el nuevo Pemex contará con empresas filiales.

Tendrá una filial de perforación; de logística, que dará servicio a otras empresas para transporte terrestre, marítimo y por ducto.

También habrá una filial de cogeneración y servicios, que busca usar energía aprovechando el calor y vapor de los procesos industriales.

La otra filial será para la producción de fertilizantes, y de etileno, ambos privatizados durante el zedillismo.

Los estatutos para la creación de estas empresas estarán listos a finales de febrero. En marzo presentarán el esquema de precios, tarifas y asignaciones de costos aplicables en las transacciones comerciales entre Pemex, sus subsidiarias y filiales.

El peso del sindicato

El 31 de enero del año pasado hubo una explosión en el edificio B2 de las oficinas centrales de Pemex.

Movieron a los mil 700 trabajadores a otras instalaciones que rentaron en zonas aledañas y a otros edificios del complejo. Pero la mayoría se fueron a su casa, ya que eran del sindicato.

“Estuvieron más de un año sin laborar, porque de acuerdo de su contrato una cláusula decía que tenían su centro de trabajo en el edificio B2.

“Más de un año se le estuvo pagando a personal sindicalizado que no desarrolló ninguna función y no se presentó a laborar porque no existía acuerdo para moverlo a otro centro de trabajo”, relata Marcial Díaz, quien fungía en ese momento como subgerente jurídico en Pemex Refinación.

“Te lo digo por muchos años que estuve en Pemex: el gran tema es el sindicato, nada más por el número de agremiados que tienen, por el número de funciones que desarrollan y porque al final ellos son los expertos y la mano de obra calificada que son los que están sacando adelante a Pemex”, dice en entrevista el abogado, ahora consultor del despacho Lexoil, que brinda asesoría a compañías que vienen a México a raíz de la apertura energética.

Los cambios 

> Centralización de las funciones de procura, desarrollo humano, jurídico, finanzas y planeación

> No implica un crecimiento de los costos de nómina ni del número de plazas totales

> Eliminación de duplicidades administrativas

> Convertirse en un competidor más en los mercados, que serán abastecidos por las nuevas empresas subsidiarias

> No se modifica el papel del sindicato y se mantiene el país subdividido en yacimientos.