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DivisiónInterna

La hora del panismo

Carlos Salazar

Hoy se emitirá la convocatoria para la elección del próximo dirigente del PAN y la forma en la que se lleve a cabo el proceso será fundamental para el futuro del partido, ya que de intensificarse la división interna el blanquiazul podría fracasar en su papel de oposición, lo que a su vez lo debilitaría para los comicios del próximo año


Sep 5, 2018

Al interior de Acción Nacional ya se preparan para comenzar con el proceso que definirá quién tomará las riendas del partido.

La Comisión Nacional Electoral del PAN emitirá hoy la convocatoria para la renovación de la dirigencia nacional, con lo cual inicia una etapa de enorme relevancia para el futuro del blanquiazul.

Debido a la profunda división que se vive al interior del blanquiazul luce inviable que se pueda llegar a un acuerdo para que se presente un candidato de unidad, por lo que los distintos grupos entrarán en los próximos días en una nueva disputa por el control del partido.

Tanto el nombre de quien resulte electo como nuevo dirigente, como la forma en que se desarrolle el proceso interno, serán fundamentales para el futuro y la supervivencia del PAN, la única institución política hoy en día con posibilidades de plantarse como una oposición real al nuevo gobierno.

“Sin duda alguna, el PAN está ante su más grande reto en su historia y sí hay un riesgo grave si el proceso no es conducido con extremo rigor”

- Juan José Rodríguez Prats

Presidente de la Comisión de Doctrina del Consejo Nacional del PAN

A pesar de que el resultado de las urnas castigó al panismo por los señalamientos de haber cooptado la democracia interna -entre otros factores-, la elección de la dirigencia se perfila para ser nuevamente una pugna entre las cúpulas blanquiazules, dejando en un segundo término el llamado de la militancia de involucrarse en las decisiones partidistas.

Son muchos los panistas que han alzado la mano para dirigir al partido, aunque son dos candidatos quienes en principio parten con mayores posibilidades, Marko Cortés y la dupla Héctor Larios – Rafael Moreno Valle. El tercero en discordia es Manuel Gómez Morín; si bien su estructura y fuerza podría no alcanzarle para la victoria, podría convertirse en el fiel de la balanza.

Al excoordinador de la bancada panista en San Lázaro, Marko Cortés, se le considera el candidato del anayismo, un grupo que busca mantener el control del partido a pesar de ser señalado como el principal responsable de la derrota electoral.

El principal obstáculo de Cortés y los anayistas es la fórmula del exsenador Héctor Larios y el exgobernador de Puebla Rafael Moreno Valle, quienes cuentan con el respaldo de la mayoría de los gobernadores blanquiazules.

Manuel Gómez Morín, nieto del fundador del partido, también hizo públicas sus intenciones de buscar la dirigencia y ayer fue arropado en el anuncio por el gobernador de Chihuahua Javier Corral, el exgobernador de Nuevo León, Fernando Canales y el senador y exdirigente nacional Gustavo Madero.

En principio, la ventaja de Cortés es que el grupo que lo impulsa aún mantiene el control de los órganos partidistas y la afinidad de la mayoría de los Comités estatales, aunque cargan con el déficit de haber dividido al partido imponiendo los intereses de grupo y particulares por encima del beneficio del partido.

Si bien algunos panistas han sugerido la posibilidad de que haya un acuerdo entre los aspirantes para transitar por un candidato de unidad y así evitar un desgaste interno en el ya maltrecho partido, lo cierto es que las diferencias y la hostilidad entre los diversos grupos hacen inviable esta posibilidad.

Incluso hay algunos personajes como el exsecretario general del partido, José Isabel Trejo, que aseguran que sería un error un acuerdo en estos términos, pues se estaría cometiendo la misma equivocación que habría llevado al panismo al fracaso electoral: privilegiar los acuerdos entre las cúpulas e ignorar a la militancia, por lo que el método que se perfila es una elección abierta entre los militantes.

Los interesados en dirigir al PAN deberán recolectar las firmas del 10 por ciento del padrón de militantes, es decir, alrededor de 28 mil apoyos

Una vez que se formalice la publicación de la convocatoria por parte del Comité de Elecciones encabezado por Cecilia Romero, los interesados en dirigir al PAN deberán comenzar la recolección de firmas del 10 por ciento del padrón de militantes, alrededor de 28 mil apoyos. La elección podría llevarse a cabo a principios de noviembre.

La decisión final, más allá del continuismo del grupo de Anaya o la alternancia en la dirigencia nacional, podría tener un impacto mayúsculo en los espacios de poder que mantiene el blanquiazul en el Congreso de la Unión o en los 12 estados donde el PAN es gobierno, condicionando su papel de oposición a la nueva fuerza mayoritaria en el país durante los próximos años.

Conflictos Blanquiazules

Desde su fundación el Partido Acción Nacional ha tenido que superar una multitud de problemas al interior de la institución derivados de los enfrentamientos entre sus militantes

  1. Fox Vs. Calderón

> En el 2005, el entonces primer mandatario Vicente Fox, buscó imponer a Santiago Creel como el candidato panista a la presidencia de la República, hecho que no gustó al interior del partido, lo que provocó que Felipe Calderón ganara la elección interna para el puesto.

  1. Fracaso Calderonista

> Antes de dejar el cargo como jefe del Ejecutivo, Felipe Calderón buscó repetir la fórmula de su antecesor con un intento por nombrar a Ernesto Cordero candidato a la presidencia de México para la elección del 2012. Ante el rechazo de diferentes grupos, se eligió a Josefina Vázquez Mota.

  1. Disputa entre Madero y Calderón

> Cuando Gustavo Madero buscaba ser presidente nacional del PAN por primera vez, Felipe Calderón intentó que el puesto fuera para Roberto Gil Zuarth. En 2014 los calderonistas impulsaron a Ernesto Cordero para quitarle el cargo a Madero pero volvieron a perder.

  1. La traición de Anaya

> Ricardo Anaya accedió a la presidencia del PAN de forma interna en sustitución de Gustavo Madero con quien acordó nombrarlo coordinador parlamentario, sin embargo, al llegar al poder impulsó para el cargo a Javier Bolaños Aguilar y María Guadalupe Murguía Gutiérrez.

  1. Adiós Margarita

> Las intenciones de Margarita Zavala de convertirse en la candidata presidencial del PAN para los comicios del 2018 generaron un fuerte choque entre ella y Ricardo Anaya, quien logró cerrarle los espacios de participación provocando que renunciara a su militancia y lo acusara de dividir al partido.

  1. El apoyo de Cordero

> Durante el proceso electoral pasado, el entonces presidente del Senado, Ernesto Cordero, manifestó de manera abierta su apoyo al candidato presidencial del PRI: José Antonio Meade. Lo que provocó su expulsión del partido y que la crisis interna se profundizara.

Prepararse para luchar

En 2019 habrá elecciones en cinco entidades: Aguascalientes, Baja California, Durango, Quintana Roo y Tamaulipas, todas gobernadas por el PAN o en alianza con el PRD.

El principal reto para quien se convierta en el próximo dirigente del PAN no será únicamente buscar generar unidad al interior del partido, sino evitar perder terreno en las elecciones que se celebrarán el próximo año

En Baja California se elegirá a un nuevo gobernador, quien sucederá al panista Francisco Vega, además renovará su congreso local y los cinco ayuntamientos.

En Aguascalientes y Durango se eligirán las alcaldías en 11 y 39 municipios respectivamente. En Quintana Roo y Tamaulipas se cambiarán los congresos estatales.

Sólo en Baja California, que renovará gubernatura, en los recientes comicios presidenciales, Andrés Manuel López Obrador ganó la elección en ese estado con el 63 por ciento de los votos; muy por encima de los 19 puntos porcentuales que logró el panista Ricardo Anaya

En Quintana Roo la votación fue del 67 por ciento para el primero y de 15 para el segundo.

Por tanto, quien sea nombrado nuevo dirigente nacional no tendrá que enfrentar solamente las secuelas del proceso interno, sino que deberá preparar al partido para detener el avance de Morena en estos 5 estados que gobierna; y para estar en condiciones de pelar, deberá mantener en la medida de lo posible la unidad y la fortaleza interna del PAN.

Si bien Acción Nacional ha estado la mayor parte de su historia del lado de la oposición, hoy en el nuevo tablero político tiene la responsabilidad de erigirse como el único partido con verdadera capacidad de contrapeso al Ejecutivo Federal y a la mayoría aplastante del partido del gobierno en el Congreso Federal.

“Creo que aquí es un gran desafío y no tan sólo para el PAN. Acción Nacional es para mí el partido más serio, con mayor doctrina y con mayor compromiso con México para enfrentarse a un gobierno que está dando señales muy graves de concentración de poder. Entonces no tan sólo es pensar en el PAN, sino pensar en el bienestar nacional”, señala Juan José Rodríguez Prats.

La equivocación que llevó al panismo al fracaso electoral fue privilegiar los acuerdos entre las cúpulas e ignorar a la militancia

Con 80 diputados y 23 senadores, el PAN es la segunda fuerza política en el Congreso de la Unión, sin embargo, ya en los primeros días tras la instalación de la nueva legislatura -e incluso desde antes- ya han salido a relucir las diferencias entre los integrantes de la bancada blanquiazul, sobre todo por los nombramientos de los coordinadores parlamentarios, otro potencial conflicto que el nuevo dirigente deberá sortear.

Proceso en riesgo

Para Juan José Rodríguez Prats, Presidente de la Comisión de Doctrina del Consejo Nacional del PAN, el partido podría enfrentar un grave riesgo para su vida interna en caso de que no se ‘limpie’ el proceso de renovación de la dirigencia nacional.

Acción Nacional se ha contagiado de prácticas que han adoptado los partidos que imponen la consigna

El panista asegura que algunos aspirantes que han hecho públicas sus intenciones de buscar la dirigencia ya han caído en graves violaciones a los ordenamientos del partido, ya sea incurriendo en actos anticipados como Marko Cortés, quien contrató a una compañía para realizar llamadas telefónicas, o en el caso de los gobernadores en funciones que han mostrado su apoyo público a Héctor Larios y Rafael Moreno.

“Eso va en contra de las prácticas más democráticas del partido. Me preocupa mucho porque estos 9 gobernadores no entienden lo que es el PAN. Acción Nacional se ha contagiado de prácticas que han adoptado los partidos que imponen la consigna. Eso se trasladó al PAN y ahora dicen los señores gobernadores que ellos van a dar la consigna; eso es totalmente antidemocrático”, advierte.

De esta forma, para que el proceso pueda transcurrir con civilidad y con equidad, tendría que ser Cecilia Romero, quien preside el órgano que va a conducir la renovación de la dirigencia, quien tome las decisiones pertinentes para sancionar a los aspirantes que incurran en estas faltas.

Algunos aspirantes que buscan dirigir el PAN han violado los ordenamientos del partido

“El proceso no puede entrar en esas desviaciones porque entonces sí puede suceder que el proceso se vea viciado y que incurramos en una grave crisis. Desafortunadamente no veo esa actitud en Cecilia Romero, sino que está dejando hacer, dejando pasar y eso lo puede llevar a una complicación muy grave”, concluye.

Historia de desencuentros

La dinámica de la democracia interna del panismo comenzó a modificarse cuando llegaron al poder, reconocen sus propios militantes, pues la lucha por los espacios políticos, tanto de los órganos partidistas como de las candidaturas, tomó una nueva dimensión a partir del año 2000.

La actual crisis provocada por la división y el choque entre los diversos grupos panistas no podría entenderse sin remitirse a los enfrentamientos, la guerra abierta y las traiciones que han protagonizado los blanquiazules a lo largo de su existencia.

En el PAN se propuso reformar los estatutos para que los funcionarios del partido no puedan pelear por una candidatura mientras están en el cargo

Quizá el primer antecedente en este contexto se dio en el 2005, durante el proceso interno para la designación del candidato presidencial del PAN para las elecciones de 2006. En ese entonces Vicente Fox quiso imponer a Santiago Creel, sin embargo, Felipe Calderón desafío al Presidente y logró imponerse en la elección interna. Posteriormente se convertiría en su sucesor.

A pesar de haber obtenido la candidatura poniendo a prueba la injerencia de Fox, durante su mandato como Presidente de México, Calderón también quiso hacer valer su voluntad al interior de Acción Nacional.

Prueba de ello fue la imposición de sus incondicionales Germán Martínez y César Nava como dirigentes nacionales del PAN.

Sería hasta 2009, tras los malos resultados de las elecciones legislativas ,cuando Calderón comenzó a perder el control del partido, y finalmente en la contienda por la dirigencia nacional, Roberto Gil Zuarth, candidato impulsado por Calderón, terminaría perdiendo ante Gustavo Madero, lo que abriría una nueva etapa en la vida interna del partido.

Madero y Calderón mantuvieron su pugna hasta el último día del sexenio calderonista y aún cuando el mandatario dejó Los Pinos

El expresidente de México también quiso incidir en la candidatura presidencial de 2012, impulsando a Ernesto Cordero, Secretario de Estado durante su gobierno, aunque tampoco tuvo éxito en esta tarea, ya que la candidatura recayó en Josefina Vázquez Mota

Las derrotas de Calderón ante el grupo de Madero continuaron en 2014 durante la renovación de la dirigencia.

Madero se presentó a la reelección y Ernesto Cordero, representante del calderonismo, fue su oponente. Gustavo Madero ganó esa elección en fórmula con Ricardo Anaya como Secretario General.

La dupla Madero – Anaya fortaleció su control sobre la vida interna del partido, y cobrando la afrenta a Calderón, en 2015 le negaron a Margarita Zavala, esposa del ex jefe del Ejecutivo, un lugar en la lista de los candidatos panistas a la Cámara de Diputados por representación proporcional.

Madero pidió licencia para integrarse a la Cámara de Diputados en 2015 y Anaya quedó como presidente interino. Desde ahí impulsó su propia carrera política y no dudó en traicionar a Madero al faltar al acuerdo de nombrarlo líder parlamentario.

Anaya, aprovechando la estructura que había ido construyendo primero con Madero y después con sus propios operadores, logró convertirse en presidente nacional del PAN después de contender en una elección interna con Javier Corral en 2016.

A partir de ahí el objetivo fue la construcción de la candidatura presidencial, una tarea en la que no dudó en imponer a sus afines y en cerrar los espacios a sus opositores.

Su imposición trajo como consecuencia la salida de muchos panistas, el caso más visible fue el de Margarita Zavala, quien dejó el partido para buscar la presidencia de la República por la vía independiente. Además, debido a sus decisiones, condujo al PAN a la que es quizá la peor crisis interna de su historia.

Hoy en la lucha por el partido hay también otros jugadores y otros grupos de poder como el de Rafael Moreno Valle o los gobernadores, pero si bien han cambiado los protagonistas, la mecánica es casi idéntica a lo que se ha dado en los últimos años: la lucha por el poder.

Muchos panistas de cuño, entre ellos Ernesto Ruffo, el primer gobernador electo emanado de las filas del PAN, están convencidos de que a la par de los triunfos conquistados por su partido, fueron creciendo los grupos de interés, los mismos que hoy tienen en esta crisis al partido después de haberlo secuestrado.

En la mesa hay una propuesta para reformar los estatutos para que los funcionarios del partido, mientras esté vigente su cargo, no puedan optar a una candidatura.

También se ha mencionado la posibilidad de acotar algunas facultades del presidente nacional en la designación de los candidatos para darle mayor fortaleza a la democracia interna.

Las confrontaciones entre los distintos grupos de militantes panistas no es algo nuevo, sin embargo, el cúmulo de conflictos ha llevado al día de hoy al partido a una crisis sin precedentes

Estos podrían ser los primeros pasos para que el PAN pueda encontrar su rumbo, la pregunta es: ¿tendrá la voluntad el próximo dirigente para tomar esas decisiones?

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