Esta administración federal encabezada por Andrés Manuel López Obrador ha impulsado como nunca las consultas ciudadanas.

Desde antes de llegar a la Presidencia de la República, y una vez ganada la elección y nombrado como presidente electo, López Obrador ofreció realizar una consulta para conocer lo que pensaba el pueblo acerca de la cancelación del Aeropuerto de Texcoco (conocido como NAIM), para iniciar la construcción de un aeropuerto civil en la Base Militar de Santa Lucía, en Zumpango, Estado de México.

La consulta tuvo cuestionamientos porque se desconocía el origen del financiamiento. Para su realización se instalaron mil 073 mesas de votación en 538 municipios. En las diferentes mesas de votación, ciudadanos adheridos al movimiento autodenominado como la Cuarta Transformación recibieron las credenciales para votar para realizar el ejercicio.

El dedo pulgar era marcado con un plumón comercial estandar como los que venden en las papelerías, lo que era facilmente de retirar y de esta manera los ciudadanos podían votar en diferentes ocasiones, además de que se carecía de la información del Padrón Electoral para contrastar los datos de las credenciales.

Los resultados de esa consulta cuestionada por la falta de injerencia por parte del INE indicaron que con la participación de poco más de un millón de personas (menos del uno por ciento el Padrón Electoral) se determinó que 69.95 por ciento de los votos fueron para dejar de hacer el Aeropuerto de Texcoco y habilitar con dos pistas la Base Militar de Santa Lucía.

Sin autoridad electoral

Durante su campaña, Andrés Manuel López Obrador afirmó que su administración juzgaría a los expresidentes que hayan hecho actos de corrupción.

Asimismo, ofreció la realización de una consulta ciudadana para llevar a cabo estos procesos. Dicho proceso derivó en una consulta oficial, la primera en su tipo con la participación del INE, en la que ganó la opción de juzgar a los “actores políticos del pasado”.

En la pregunta ni siquiera se mencionó a los expresidentes, debido a un cambio realizado por la Suprema Corte de Justicia (SCJN) luego de que se había ofrecido en un primer momento juzgar a cinco exmandatarios federales. Hasta el momento no se han iniciado investigaciones en contra de los exmandatarios.

La asistencia apenas superó el siete por ciento de participación ciudadana en tanto que la Ley Federal de Consulta Popular refiere que se necesita –igual que en la Consulta para la Revocación de Mandato– de un 40 por ciento de asistencia en las votaciones de los ciudadanos inscritos en la Lista Nominal para que sea vinculante y surta efectos.

Otras consultas sin el INE

Otro punto que Morena llevó a consulta –pero sin la partiocipación del INE o un OPLE– fue el caso de la aprobación para la construcción del Tren Maya. El 14 y 15 de diciembre de 2019, la Secretaria de Gobernación (Segob) consultó a pobladores de Quintana Roo, Tabasco, Campeche, Chiapas y Yucatán si estaban de acuerdo con el paso de la vía, cuya construcción es uno de los planes prioritarios del Gobierno de la autodenominada Cuarta Transformación.

Lo mismo sucedió con los pobladores de Oaxaca y veracruz, en cuyos estados se planteó la construcción de la obra del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. En marzo de 2019 se preguntó –sin la participación de un órgano electoral– a la población su opinión sobre la obra.

Asimismo en Baja California se preguntó a pobladores su opinión sobre la construcción de una fábrica de Constellation Brands, que generaría 4 mil empleos directos y terminó yéndose de la región ante la negativa planteada en la consulta.