La amenaza común que enfrentan los estados de Jalisco y Colima ante la presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) los ha llevado a compartir problemáticas que ahora son parte de su realidad cotidiana: una alta incidencia de asesinatos y desapariciones; y el hallazgo de cientos de cuerpos sin identificar.

El Instituto de Información Estadística y Geográfica (IIEG) de Jalisco reveló que en esta entidad hay mil 453 cadáveres no identificados que permanecen bajo resguardo de las autoridades, una crisis forense por la que también atraviesa el estado vecino de Colima.

Información de la Fiscalía General de Colima indica que en el 2019 se encontraron en esa entidad 183 cadáveres que no han sido identificados: 221 por ciento más respecto al 2018.

El informe rendido por la Dirección General de Servicios Periciales y Ciencias Forenses, de la Fiscalía de Colima, señala que en el 2018 se encontraron 57 cadáveres clasificados como no identificados (folio de transparencia 00560719).

Según el Programa Sectorial de Seguridad Pública 2016-2021, del gobernador colimense José Ignacio Peralta Sánchez, la pugna por el control del Puerto de Manzanillo es uno de los principales motores detrás de la violencia en esa entidad, al ser considerado una puerta de ingreso al país de fentanilo y precursores químicos para la producción de drogas sintéticas.


Del 2010 al 2019, en Jalisco se han hallado 3 mil 328 cadáveres que no han sido identificados y en Colima se han encontrado 367, según datos de esos gobiernos

Ante los ojos estadounidenses, el Puerto de Manzanillo se encuentra bajo el dominio del CJNG, según se desprende del reporte “México: Crimen Organizado y Organizaciones de Tráfico de Drogas”, elaborado por el Servicio de Investigación para el Congreso de aquel país (CRS), del 20 de diciembre de 2019.

“Los esfuerzos del CJNG para dominar puertos clave en ambas costas del Pacífico y del Golfo le han permitido articular componentes importantes de la cadena global de suministro de narcóticos. En particular, el CJNG mantiene firme su control sobre los puertos de Veracruz, Manzanillo y Lázaro Cárdenas, lo que le ha dado acceso al grupo a precursores químicos que llegan a México desde China y otras partes de Latinoamérica. Como resultado de ello, el CJNG ha sido capaz de seguir una agresiva estrategia de crecimiento, respaldada por la demanda en Estados Unidos de metanfetaminas, heroína y fentanilo mexicanos”, se lee.

La hegemonía del CJNG en Colima, tal y como sucede en Jalisco, se refleja en el Programa Sectorial, que dice que de todas las detenciones realizadas en el 2016 en territorio colimense de miembros del crimen organizado (260), la mitad pertenecían al CJNG (129) y el resto a organizaciones delictivas como el Cártel de Sinaloa (82), los Caballeros Templarios (7) e independientes (37).

Jalisco y Colima, tierra sin ley

Hace unas semanas, un convoy completo de policías de la Secretaría de Seguridad Pública de Colima, compuesto por 10 efectivos de esa corporación, desapareció tras incursionar a la zona suroeste de Jalisco, donde desde hace años se tiene identificada una alta presencia del CJNG.

Según esa dependencia colimense, sus elementos habían sido asignados para escoltar a un grupo de empresarios que querían recorrer uno de los municipios que forman parte de la llamada Costalegre jalisciense, La Huerta, una región considerada con un alto potencial turístico, aunque bajo el dominio del CJNG (en el vecino Tomatlán se encontraba el Hotelito Desconocido, resort que le fue asegurado a ese cártel en 2015).

“Se encontraban en una comisión en el municipio de La Huerta, Jalisco, acompañando a un grupo de inversionistas nacionales. Los empresarios que tienen planes de proyectos para el estado, se trasladarían del Aeropuerto de Manzanillo al sitio en mención y solicitaron el apoyo previamente mediante oficio”, indicó la Secretaría.

El 30 de mayo esa dependencia confirmó la desaparición de sus agentes “cuando los elementos de la policía estatal aún se encontraban en territorio del estado de Jalisco perdieron total comunicación con la central de emergencias en Colima, por lo que de inmediato se solicitó la colaboración de las autoridades de los diferentes órdenes de gobierno.

“Los empresarios que solicitaron la protección de los elementos de seguridad estatales regresaron del lugar a bordo de un helicóptero y se encuentran a salvo, sin embargo se tiene conocimiento de otros dos civiles que estuvieron en el mismo lugar y están en calidad de desaparecidos”.

Unos días después retornaron con vida los dos civiles que permanecían desaparecidos y tres mujeres policías que formaban parte del convoy; sin embargo, el 1 de junio se encontraron los cadáveres de los siete oficiales que seguían sin aparecer.

“La Fiscalía General del Estado informó que los cuerpos sin vida, localizados ayer (en Manzanillo), coinciden con los rasgos físicos de los 7 policías estatales que desaparecieron en Jalisco, en la zona limítrofe con nuestra entidad”, informó el 2 de junio el gobernador de Colima.

La caída del secretario

La muerte de los siete policías tras incursionar a Jalisco y el hallazgo del cuerpo de la diputada Anel Bueno Sánchez, quien se encontraba desaparecida desde el 29 de abril pasado y fue hallada el 2 de junio en una fosa clandestina, llevaron a que renunciara el titular de la Secretaría de Seguridad de Colima, Enrique Sanmiguel Sánchez, el 3 de junio.

Hasta ahora, sin embargo, las autoridades de Jalisco siguen negando que el convoy policial haya desaparecido en territorio jalisciense.

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