El incendio que se registró en el Sistema de Transporte Colectivo Metro, el pasado 9 de enero y paralizó seis líneas, se pudo evitar, concluyó la firma internacional RISC.

De acuerdo con una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, el análisis que la firma entregó a sus socios señala que el siniestro pudo haberse prevenido si las instalaciones hubieran recibido el mantenimiento mínimo y se acataran disposiciones en materia de protección civil.

El siniestro que sucedió la madrugada del 9 de enero consumió un edificio de cinco pisos, una planta baja y un sótano. Además, causó la muerte de una policía.

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El documento menciona que como parte de las recomendaciones para disminuir el riesgo de accidentes, este tipo de subestaciones tendrían que localizarse preferentemente en un espacio abierto y fuera de cargas caloríficas; sin embargo, la subestación se encontraba en el sótano.

En este caso la firma señala que ésta tendría que estar equipada con sistemas de extinción automática y muros contra fuego.

RISC también subraya que es sorprende que no se haya modernizado el Puesto Central de Control, a pesar de que la red se ha ampliado a lo largo de los últimos 50 años.

Evidentemente se ha dado más importancia a la ampliación de la red que a la modernización de los sistemas operativos (…) este caso nos enseña la importancia de un crecimiento y una modernización integral
RISC

Si se hubiera realizado una inspección se habrían hecho una serie de recomendaciones que permitieran concientizar a las empresas aseguradoras sobre el estatus de riesgo con el fin de limitar su exposición al momento de asumir un contrato con el Metro de la CDMX, precisa en análisis de RISC.

Hasta el momento no se han entregado los peritajes de la Fiscalía General de Justicia local (FJCDMX), la aseguradora Grupo Mexicano de Seguros S.A. de C.V y la empresa Profesionales en Supervisión Eléctrica S.A. de C.V., para descubrir las causas del incendio.

El fuego provocó la destrucción del inmueble que se encuentra en el Puesto Central de Control, y dejó a la Ciudad de México sin servicio de la mitad de las líneas.

Tras el incidente, la Secretaría de Movilidad activó un servicio emergente, que hasta la fecha sigue funcionando.

Las primeras en reiniciar su servicio fueron las líneas 4, 5 y 6. Posteriormente, el 25 de enero se restableció la línea 1 y, una semana después, la línea 3. El lunes 8 de enero reinició servicio la línea 2, la última que faltaba en restablecerse.

El riesgo que corrían las instalaciones con más de 50 años de operación se conocía y por ello ya se había comenzado a modernizar, principalmente, las subestaciones eléctricas. Sin embargo, antes de lograr el cambio, las instalaciones se incendiaron.

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